Política

ROSARIO

Se fue la Gendarmería, sigue la militarización

Cruces entre Berni y Binner en el marco del retiro de la Gendarmería de Rosario. La Policía de Acción Táctica que reemplaza a las fuerzas federales debuta asesinando a un joven de 23 años, mientras la tasa de homicidios en Rosario cuadriplica la media nacional.

Cecilia Rodríguez

@cecilia.laura.r

Úrsula Vivas

@ursulavivas

Martes 6 de enero de 2015 | Edición del día

El Secretario de Seguridad Nacional Sergio Berni anunció este lunes el retiro de los efectivos de las fuerzas federales que militarizaron Rosario desde abril de 2014. Berni, cuya figura venía desdibujada luego de la derrota a su política represiva contra los trabajadores de Lear, reivindicó la ocupación de los barrios rosarinos por parte de la gendarmería con un discurso exitista, exagerado y no exento de gruesas imprecisiones (ver abajo).
Además, cargó duramente contra Hermes Binner responsabilizándolo del avance del narcotráfico y la corrupción policial en Santa Fe, horas antes de que éste anunciara el lanzamiento de su candidatura presidencial en Mar Del Plata. El Ministro de Gobierno provincial, Rubén Galassi respondió que las declaraciones de Berni son “especulaciones políticas” solo “festejadas por los delincuentes”.
Pero el contexto pre-electoral exagera las diferencias entre estos representantes del gobierno nacional y provincial. No es casual que tanto Berni como Binner y Galassi feliciten la gestión del Gobernador Antonio Bonfatti y saluden la creación de las nuevas fuerzas de la policía provincial que reemplazarán a los gendarmes, entre ellas, la Policía de Acción Táctica (PAT) y la Policía Comunitaria. Tampoco es casual el silencio oficial acerca del asesinato de Jonathan Herrera el día previo al retiro de las fuerzas federales. Como informamos en esta edición de La Izquierda Diario, este hecho desató la reacción iracunda de los vecinos que arremetieron contra los efectivos de la PAT a quienes acusan de asesinar al joven de 23 años.

Berni miente: la Gendarmería fracasó

Según la agencia DyN, Berni declaró que la presencia de Gendarmería “disminuyó” los homicidios en la ciudad de Rosario. Miente. En 2013 hubo 217 asesinatos en Rosario. En 2014 el número asciende a 250, es decir, 26 asesinatos cada 100 mil habitantes, una tasa que casi cuadruplica la media nacional.

Berni además afirmó que el principal problema de Rosario ya “no es el narcotráfico”, en un intento poco convincente de demostrar que el despliegue de la Gendarmería resolvió el problema. Tales declaraciones no resisten un simple archivo. Solo desde septiembre hasta hoy, una seguidilla de crímenes narcos ganaron las portadas de los principales medios nacionales y locales. El socio de Luis Medina y el padre del Pollo Bassi fueron acribillados en ajustes de cuenta a plena luz del día y a metros de comisarías. La valiente Norma Bustos, que denunció a la banda que ultimó a su hijo, fue baleada impunemente en su comercio de Tablada. En el mismo barrio, el padre de los hermanos Damario denunciados por Norma Bustos también fue asesinado de un disparo en la cabeza. Luego del triunfo que implicó la condena a los responsables del Triple Crimen de Villa Moreno, el hermano de uno de los testigos claves fue también asesinado. Todo esto en solo 4 meses y contando únicamente los casos que tuvieron amplia trascendencia mediática.

Además de la excusa de “combate contra el narco”, el despliegue de la Gendarmería se realizó con el supuesto objetivo de “controlar a las fuerzas policiales”. Lejos de esto, la propia Gendarmería comenzó a acumular denuncias por abusos y humillaciones a jóvenes, trabajadores y miembros de los colectivos LGTB. Como si esto fuera poco, la policía provincial es responsable de 328 casos de torturas durante 2014, según datos del Registro Provincial de Casos de Torturas, Abusos policiales y malas prácticas. El caso que ejemplifica más brutalmente esta impunidad es el de Franco Casco, asesinado por la policía.

La llegada de la Gendarmería no fue una buena noticia, su retiro tampoco. La militarización de Rosario continúa, solo cambia el color de los uniformes a cargo.







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