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Se estrenó el documental No Abusarás en Mendoza

Más de un centenar de estudiantes participaron de la proyección y debate en la Facultad de Ciencias Políticas.

Martes 11 de abril | 15:14

El documental ideado por los periodistas Julián Maradeo y Daniel Satur, y publicado por La Izquierda Diario, se estrenó en la universidad de Cuyo ante la presencia de estudiantes de diferentes carreras.

La proyección siguió con una charla en la que participaron como panelistas la docente de Comunicación Milagros Molina; el periodista Daniel Satur; el abogado y representante de las víctimas del caso Próvolo de Mendoza, Carlos Lombardi y la senadora del PTS FIT, Noelia Barbeito. También participó y dejó su testimonio Paola, que es madre de una de las víctimas del Instituto Próvolo de Luján de Cuyo.

La actividad fue organizada por las estudiantes de la carrera de comunicación e integrantes de la agrupación de mujeres Pan y Rosas quienes, antes de proyectar el documental, pronunciaron un repudio a la represión sufrida por los docentes el pasado domingo.

Los panelistas abordaron el tema desde diferentes puntos de vista, a continuación algunos extractos de las intervenciones, que luego siguieron con un debate entre los presentes.

Milagros Molina, destacó la necesidad de hacer periodismo de investigación. Y, en el contexto actual, interpelo a los presentes en la importancia de defender la educación pública y aprovecharla para avanzar en los cuestionamientos y la crítica a una sociedad donde instituciones como la Iglesia quieren imponer su verdad. Llamó a los estudiantes de comunicación presentes a cuestionarse "qué tipos de comunicadores hacen falta hoy, para que y para quienes es necesario producir comunicación".

Daniel Satur por su parte, explicó que el documental busca desenmascarar a una institución que tiene la complicidad de los estados. Y, en este sentido, afirmó "hay tres razones de ser del documental. Primero es un material que sólo puede hacerlo La Izquierda Diario. Esto es porque somos un medio independiente del estado, las empresas y la iglesia. Ningún medio masivo lo es hasta el final. Segundo porque las víctimas lo piden. Este documental está hecho por las víctimas. Nuestro aporte es usar las herramientas que tenemos para mostrar esto. Cuando las víctimas decidieron salir a la luz quisimos armar el rompecabezas desde La Izquierda Diario. Tercero, aquí hay una verdad oculta, y hay que sacarla a la luz. No es casual que cada cura denunciado sea trasladado a otro lugar. Hay poder para hacer esto. La Iglesia en complicidad con los estados funcionan como una enorme maquinaria perversa que encubre a los curas abusadores". Respecto al Papa Francisco y su rol, que también pude verse en el documental, Satur afirmó "nosotros no avalamos a Bergoglio. Él fue cómplice de la dictadura, le llegaron testimonios de las víctimas y no hizo nada. Y, cómo puede verse, ahora con los casos de abuso que salen a la luz tampoco".

El abogado Carlos Lombardi desarrolló los aspectos legales que hacen a la pelea que se da en ese terreno contra la Iglesia. Al respecto Lombardi explicó, "nos enfrentamos a un tribunal eclesiástico, ¿porqué? En épocas de Onganía, la Iglesia firmó un tratado que le permite contar con sus propios tribunales. Esta primer cuestión hay que criticarla porque no es necesario este concordato con la santa sede. (...) A través del mismo, el estado argentino le garantiza a la Iglesia no entrometerse en los asuntos eclesiásticos. Sin embargo, la iglesia se entromete todos los días en nuestros asuntos, incluso de la vida privada. El concordato da beneficios a la iglesia y obligaciones al estado". Lombardi denunció también que existe una red de encubrimiento dónde las garantías de las víctimas, las garantías del derecho penal, no existen. Y luego, sobre las consecuencias de los abusos detalló, "es tan grave la secuela del abuso sexual por parte de la Iglesia, porque hay poder. Los niños, pasado un tiempo lo olvidan (a los abusos). Las relaciones de poder son muy fuertes y generan un bloqueo muy fuerte también en las víctimas". Por último, el abogado de las víctimas del caso Próvolo dijo, "el ninguneo que hay sobre las víctimas de abuso eclesiástico es total. Este documental es una gran ayuda a las víctimas. La red de sobrevivientes explotó luego de conocer esta denuncia.

Paola es mamá de una víctima de abuso en Mendoza y tomó la palabra luego de Carlos Lombardi para contar la difícil situación que están atravesando los familiares. Con crudeza Paola relató "dejábamos a un montón de niños en manos de esos curas. Es indescriptible el horror que vivieron los niños. El temor es tanto que debían callar. Los amenazaban a los niños. Al chico que era abusado los iban a visitar a la casa o les hacían regalos. (...) ¿Contra qué estamos luchando? ¿Se va a hacer justicia? El estado les da poder. Con nosotros está ausente, no nos respalda. No tenemos asistencia del estado. Cuando nuestros niños aún no podían explicarnos que había pasado allá, la iglesia dijo que iba a asistir a las víctimas. Nunca lo hicieron. Francisco llamo a la familia de Micaela pero a a nosotros no. Como sociedad hay que tomar conciencia, porque estos son los niños de todos. (...) Yo mi fe no la cambio. Pero quiero luchar por la verdad. Luchen por la verdad. Voy a luchar por todos los niños. Comprométanse para que haya verdad y justicia, es todo lo que pedimos".


Paola, madre de una víctima del Instituto Próvolo

Luego tomó la palabra la senadora del FIT, Noelia Barbeito, que cuestionó duramente la complicidad del Estado con la Iglesia. "Lamentablemente estos son temas de los que se habla por un tiempo pero después se pasa a otra cosa. El individualismo es algo que este sistema se ha encargado mucho de inculcar, el “sálvense quien pueda”, el “algo habrán hecho”. Entonces creo que el mensaje de justicia, de verdad y de lucha que da Paola, es el mensaje que tenemos que tomar en nuestras manos, cada uno desde su lugar. Ustedes como estudiantes, que tienen muchísimo poder cuando se unen, al igual que cuando ejerzan su profesión. De la misma forma yo como legisladora, por eso junto a mi compañera Myriam Bregman, apenas salió a la luz el caso Próvolo, presentamos un proyecto de Ley en una audiencia pública para derogar todas las leyes que le dan impunidad a la Iglesia. Porque la Iglesia tiene privilegios, y son esos privilegios los que permiten la impunidad, el silencio y que día a día sean abusados niños y niñas en todo el mundo. Se trata de privilegios que le da el Estado. Aquí no se trata solamente de mentes perversas o malignas, sino de que hay cómplices del silencio y es el Estado. Hay gobiernos que fueron pasando, uno tras otro, y ninguno nunca tocó esos privilegios. A muchos de estos curas la Iglesia los ha condenado por el “sexto mandamiento”, que es la violación del celibato. No fueron condenados por la Iglesia por abuso de menores, sino por romper el celibato. En nuestra provincia hay curas cómo Jorge Gómez de Malargüe, que en 2011 dijo que “violar la fe era diez mil veces más graves que violar menores o a una hija”, dijo también que “violar la fe es peor que un delito. Si una sociedad empieza a reírse de la fe, esa sociedad ya está destruida”. Bajo estas ideas la Iglesia sostiene que los sacerdotes que violan la ley no pueden ser juzgados por la “ley de los hombres”, sino que deben ser juzgados por la Iglesia. Estos son los curas que en el sur de nuestra provincia están en contra de la diversidad sexual o del reclamo por NiUnaMenos. Y aquí no estamos hablando de una cuestión de fe, de creencias o de personas, hablamos de instituciones y de un Estado que les garantiza total impunidad. Y además les paga el sueldo y les entrega subsidios. Hoy por ejemplo, el 60% de los subsidios que el Estado entrega a la educación privada, los reciben instituciones religiosas. (…) Cada vez se tolera menos la hipocresía de la Iglesia y sus privilegios. Y, cómo todos los cambios en la historia, se han conseguido con lucha y con valentía. Hoy no hay nadie más valiente en esta provincia en la lucha contra los abusos de la Iglesia que los niños del Instituto Próvolo. Y hay suficientes razones para pelear porque se separe la Iglesia del Estado, porque se terminen estos privilegios, que los curas sean juzgados como cualquier mortal y que el Estado deje de subsidiarlos y pagarle los sueldos. Hay mucho por hacer todavía, empezar por acompañar a los familiares y víctimas del Próvolo es un comienzo en esta pelea contra una institución que se escuda en sus privilegios para cometer aberraciones", concluyó Barbeito.






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