INGENIO LA ESPERANZA

Se cumple un año de la represión de Morales a los trabajadores del Ingenio La Esperanza

La brutal represión se dio en el marco de la lucha por la reincorporación de los 338 despedidos del ingenio, que según el gobierno era el requisito solicitada por el supuesto grupo inversor Omega Energy. Una venta que no fue y despidos que quedaron.

Natalia Morales

Diputada del PTS-FIT en Jujuy | @NatuchaMorales

Gastón Remy

Economista, docente en la Facultad Cs. Económicas UNJu.

Jueves 20 de diciembre de 2018 | 15:11

Un diciembre caliente

El corte de la Ruta Nacional N° 34 se inició el 18 de diciembre, casi veinte días después de la llegada de los telegramas de despidos y luego de que los trabajadores tuvieran que ejercer una fuerte presión a la directiva que sólo había convocado a una marcha y luego desmovilizó durante casi una semana. El corte fue a la altura de El Arrayanal, en las afueras de San Pedro. El gobierno realizó un enorme operativo para impedirlo pero los obreros mostraron una gran predisposición a defender el corte y con camiones y tractores a la vanguardia hicieron retroceder a la policía.

Mientras se iniciaba el corte de ruta en el ramal jujeño, en el Congreso de la Nación comenzaba el tratamiento de la reforma jubilatoria. Nuevamente el gobierno de Mauricio Macri desataba una gran represión ante una multitudinaria movilización que enfrento durante horas a las fuerzas represivas. Macri lograría los votos para la reforma pero a costa de un gran desprestigio. Comenzaba a cambiar la situación política luego del triunfo político de Cambiemos en las elecciones de apenas dos meses atrás.

La represión

La fuerza y predisposición de los trabajadores estuvo desde el inicio mismo del conflicto, pero la decisión de la directiva del sindicato de dirigirse hacia una zona alejada del centro urbano comenzaba a aislar a los trabajadores que contaban con un fuerte apoyo social. Luego de dos días de corte los trabajadores, cansados de no obtener respuestas se movilizaron desde El Arrayanal hasta el ingreso a San Pedro, donde los esperaba un gigantesco operativo policial, quienes iniciaron una brutal represión y una cacería de brujas por toda la ciudad.

El saldo fueron más de 25 detenidos, incluidas mujeres que habían ido a acompañar a sus maridos, un periodista y un transeúnte, cuyo único delito era vestir de grafa. Durante horas el gobierno se negó a dar la lista de detenidos y el lugar de detención. Un primer listado pudo conformarse por el recorrido realizado por organismo de DDHH como el CEPRODH y la diputada del PTS-Frente de Izquierda Natalia Morales que recorrieron todas las comisarías de San Pedro y La Mendieta.

La policía intentando calmar a los familiares informaba que los detenidos serían demorados hasta la mañana siguiente y que ahí serían liberados. El objetivo de ese discurso, además, era que no vieran el violento traslado de las comisarías al penal de Alto Comedero. Según relataron los trabajadores detenidos, esa noche fueron subidos a un camión sin identificación y mientras iban hacia el penal los bajaron del camión y mientras los amenazaban eran golpeados.

Una conferencia de prensa mentirosa

Mientras tanto, el gobernador Gerardo Morales, realizó una conferencia de prensa dónde se propuso demonizar a los trabajadores, acusándolos de delincuentes y al mismo tiempo indicando que no daría un paso atrás en la venta, ya que no había fondos para soportar una nueva zafra y que en febrero de 2018 el grupo Omega se haría cargo del Ingenio. Hoy, un año después, es claro que los trabajadores tenían razón y que Morales mentía.

La reacción ante la conferencia de prensa no se hizo esperar y el salón del Sindicato de Obreros y Empleados del Ingenio La Esperanza de colmó de trabajadores y familiares furiosos y esperando las medidas a seguir para liberar a los detenidos. Sergio Juarez y Sergio Bautista, Secretarios General y Adjunto respectivamente, frente al supuesto pedido de captura anunciado por el gobernador, indicaron en asamblea “que nos vengan a buscar si nos quieren detener”. Minutos más tarde se dirigieron a la comisaria para entregarse.

Si una mujer avanza ningún hombre retrocede

El 21 de diciembre por la mañana, decenas de familiares se trasladaron hasta el penal de Alto Comedero, donde los trabajadores estaban ilegalmente detenidos. Solo se había liberado a las mujeres. Sin notificarlos del porqué de su detención y por lo tanto siendo ilegal estén demorados en una cárcel, los detenidos y sus familiares no tenían respuestas.

Un primer rumor se hace correr indicando que ya estaba para la firma la liberación y que se realizaría en San Pedro, por los que las familias vuelven hacia el ramal.

Nuevamente son engañados, pero esta vez ya no va a ser igual. Esposas, hermanas, hijas, se dirigirán al sindicato y les informarán a los dirigentes presentes “nosotras vamos a marchar, con ustedes o sin ustedes”. Y marcharon. Y detrás de ellas, los trabajadores, vecinos de La Esperanza y otros sectores, como el PTS, que fueron conformando una multitudinaria marcha que se dirigió hasta la puerta de la central de policía de San Pedro. El apoyo de la comunidad era rotundo, con muestras de simpatía en cada cuadra recorrida.

A pesar de la gran movilización, la justicia se mantenía en total hermetismo y no había quién recibiera los habeas corpus redactados por los abogados del sindicato que viendo se dirigieron a la comisaria luego de la movilización. Las mujeres anunciaron que si sus familiares no eran liberados acamparían frente a Tribunales y pasarían allí navidad si era necesario. Y cumplieron.

El acampe y la liberación

Ni la fuerte tormenta del 22 de diciembre impidió se instalen las mujeres en la Plaza de los Agricultores frente de los Tribunales de San Pedro. Mientras la comisión directiva del sindicato levantaba el paro y le decía a los trabajadores que “era mejor dejar a las familias en la plaza y que los trabajadores se queden en el sindicato”, las mujeres, muchos trabajadores y el apoyo del PTS, instalaron gazebos y una carpa en la plaza. El apoyo social no tardó en hacerse sentir y vecinos de San Pedro comenzaron a llevar donaciones y muestras de solidaridad. El 23 de Diciembre la noticia ya comenzaba a circular nacionalmente: “Familiares de trabajadores detenidos pasaran navidad frente a tribunales”.

Mientras la frase “presos políticos en Jujuy” volvía a circular por diarios nacionales, organismos y referentes de DDHH de todo el país denunciaron nuevamente al régimen policíaco de la provincia. Y sin que aún estuvieran liberados los trabajadores, Morales ya había sido derrotado por esas aguerridas mujeres azucareras. Los detenidos, a pesar del intento de demonizarlos por parte del gobierno, eran vistos como doblemente víctimas: en primer lugar despedidos del trabajo de toda su vida; y luego, por simplemente protestar, iban a pasar navidad separados de sus familias.

El gobierno intento entonces una última jugada para evitar el papelón nacional: liberar a un sector de trabajadores, manteniendo a la directiva detenida y lograr desactivar el acampe que cada vez tenía más muestras de apoyo. El 24 de diciembre a las 22 horas eran liberados los detenidos, a excepción de Juarez y Bautista del Sindicato, un familiar de un trabajador y un periodista integrante del Centro de Acción Popular Olga Márquez de Arédez. La voluntad de mantener el acampe estaba en todos los trabajadores y sus familiares. Sin embargo por orden de los dirigentes detenidos, algunos de sus familiares pidieron se levanten las medidas. Morales, pese al revés sufrido, pudo brindar más tranquilo.

Una nueva etapa, dos orientaciones para la lucha.

Pese a levantarse el acampe, la fuerza de las mujeres no mermó. Por el contrario, la conquista de liberar a sus familiares se transformó en un pilar para comenzar la campaña por la reincorporación. Ya conformadas como Comisión de Mujeres, junto a un sector de los despedidos encabezados por el dirigente del PTS, Silvio “Chopper” Egüez, se inició una campaña de firmas en apoyo y el fondo de huelga para que los trabajadores despedidos puedan resistir. Decenas de miles de pesos fueron recaudados en colectas en toda la provincia con un rol fundamental de la juventud del PTS que realizó colectas tanto en Jujuy como en Salta, Tucumán y Buenos Aires. Un gran festival en la Plaza Belgrano de San Pedro volvió a convocar una multitud en apoyo a la reincorporación.

Como se había prometido durante la campaña electoral, las bancas del PTS-Frente de Izquierda encabezadas por Alejandro Vilca aportaron más de $200.000 al fondo de lucha, que junto a las colectas realizadas permitieron que la lucha por la reincorporación pueda extenderse unos meses. Además se hicieron pedidos de informes que el gobierno, incluso con fallos judiciales que daban la razón al pedido de la izquierda, se negó a responder, escondiendo lo que ya hace un año era evidente: la venta y los despidos eran un fraude.

El 17 de Febrero una delegación de mujeres y despedidos se hace presente en el Encuentro de lucha del Hospital Posadas donde se buscó coordinar y nacionalizar el conflicto. Todas estas acciones de lucha conquistaron el reingreso de más de 40 compañeros.

Sin embargo, este proceso no fue acompañado por la dirección del sindicato que solo se dedicaba a tomar asistencia a los despedidos en el sindicato quienes tenían que hacer permanencia “de sol a sol”. Una estrategia que con el correr del tiempo no sólo logro un fuerte desgaste, sino que además buscó separar a los despedidos de los no despedidos. Sólo por la política de pasivización y aislamiento que le imprimió a la lucha la comisión directiva, permitió que los despedidos fueran derrotados y solo se consiguieran algunas reincorporaciones (pero buscando no superar el "techo" de 600 trabajadores totales que impuso el gobierno).

Además, es importante recordar que mientras el gobierno atacaba a los trabajadores azucareros, también hubieron despidos en el Ingenio Ledesma, en el Ingenio El Tabacal (dónde hubo una fuerte represión) y el 22 de enero se anunciaba el cierre del Ingenio San Isidro, en Salta. También semanas antes del envió de los telegramas de despido, miles de estudiantes terciarios y docentes se habían movilizado contra el cierre de las carreras terciarias.

Mientras el gobierno de Morales realizaba agravios a todos los sectores sociales, las conducciones sindicales aislaron cada una de las luchas. Apenas realizaron un plenario de las conducciones para votar una caravana hasta el Ingenio San Isidro. En dicho plenario, Walter Farfan, despedido de La Esperanza, intervino exigiendo una nueva convocatoria pero con delegados de base para que se vote un plan de lucha. Esto podría haber reunido una fuerza social suficiente para derrotar los planes de ajuste de Morales y las patronales azucareras. Pero el peronismo que dirigía la mayoría de los sindicatos azucareros, docentes y de la CTA e incluso los centros de estudiantes decidieron darle aire al gobernador y dejar que pase el ataque.

Algunas conclusiones

Posteriormente y en la actualidad este rol de la directiva se trasladó en política hacia los 600 trabajadores que aún están trabajando, siendo correa de transmisión de las propuestas del gobierno para que los obreros acepten “ser despedidos y reincorporados”, perdiendo antigüedad, categorías y derechos conquistados y encima cobrando un 50% de lo que correspondería por indemnización.

A un año de la brutal represión llevada adelante por el gobernador Morales y en medio de una nueva situación de incertidumbre por el fracaso del plan de venta del Ingenio al grupo Omega Energy, más que nunca es necesario partir de las conclusiones del conflicto. En primer lugar, urge la necesidad de conformar un reagrupamiento de trabajadores, despedidos, jubilados y mujeres que puedan ser alternativa a la actual conducción sindical que nuevamente llevará a la derrota a los trabajadores. Esta reorganización tiene como tarea la exigencia de asambleas a la actual conducción del sindicato para poder discutir cómo hacer frente a la crítica situación que se vive en el ingenio apelando a la tradición de lucha y al enorme apoyo del pueblo que han conquistado los trabajadores de La Esperanza.

Pero así como se necesita una alternativa a la directiva actual del sindicato del Ingenio La Esperanza, misma tarea es necesaria en los principales sindicatos y centros de estudiantes. Porque ahí están las fuerzas que unidas a las miles de mujeres de la marea verde y los miles de desocupados que crea este sistema, pueden derrotar los planes de Macri, Morles y el FMI. Así como lo hicimos durante el conflicto azucarero, el PTS, sus agrupaciones sindicales y estudiantiles y las bancas en la Legislatura y Concejos que conquistamos, están puestas al servicio de esa tarea, como parte de la construcción de un partido anticapitalista y revolucionario que sea capaz de enfrentar el ajuste en curso contra el pueblo trabajador.







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