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Se acelera el envejecimiento en Chile y los empresarios se preparan

La menor tasa de crecimiento de la historia. Estos fueron los resultados arrojados por el último Censo, corroborando el envejecimiento sostenido de la población en Chile.

Felix Melita

Estudiante de Psicología Universidad de Antofagasta

Domingo 24 de diciembre de 2017 | 07:13

FOTO: Sebastián Castro

Anteriormente desde La Izquierda Diario, en el artículo “Los empresarios, el envejecimiento y la edad de jubilación”, nos introducimos dentro de la problemática que se produce y se desarrolla hoy en Chile en cuanto a la edad mayoritaria de la población, en donde las tasas de natalidad disminuyen cada día más y la población comienza a envejecer. Para esto, los empresarios, a través de uno de sus mayores portavoces, Sebastián Piñera, plantearon la extensión de la edad jubilatoria.

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Sin embargo, en base a los resultados arrogados por el Censo 2017, diversos analistas e intelectuales se han sumado al debate, entregando diversas causas debido a este fenómeno demográfico.

Los procesos migratorios como un factor

Por su parte, la directora del Instituto Nacional de Encuestas (INE), Ximena Clark, afirma que: “Cuando no hay migración en los países, eso se traduce en que en un período de largo a mediano plazo, la población termina decreciendo. No estamos en esa fase todavía, pero sí estamos en una fase con tasas de crecimiento de la población cada vez menores”.

A lo que añade: “En Chile tenemos mujeres que vienen de Perú, Costa Rica o Haití, últimamente, países que tienen tasas de natalidad mayores que la de Chile. Podríamos hacer la hipótesis que el patrón cultural, en términos de natalidad, se va traspasar al país e influir en nuestra tasa de natalidad”.

Según los datos obtenidos entre el censo 1992 y 2017, la población adulta mayor pasó de ser un 6,6% a ser un 11,4 % del total nacional. Mientras que los niños entre cero y 14 años pasaron de ser el 29,5% a un 20,1%. Esto sitúa a Chile como el tercer país sudamericano en tener los mayores índices de envejecimiento de la población, sólo superado por Brasil y Uruguay.

Otro factor: El desarrollo industrial

Por su parte, el académico del Instituto de Geografía de la Universidad Católica, Rafael Sánchez, afirma que: “Chile viene en un proceso continuo de envejecimiento y decrecimiento a la vez, en ese contexto esta baja tasa se explica porque el país está en su etapa más avanzada de este proceso de transición (hacia una población más vieja) que se inició en la década del 40 con la industrialización del país (…) Este proceso ya lo sufrió Europa hace 200 años, por eso cada vez que un país en vías de desarrollo ingresa más tarde a la industrialización, más rápido es ese envejecimiento”, explica el académico.

Además, Sánchez señala que este fenómeno genera conflictos entre la población y el Estado, declarando que: “Los países desarrollados han tenido más tiempo para adaptarse que nosotros, entonces se produce un choque entre el Estado y el crecimiento demográfico”.

El capitalismo: El factor decisivo

Pese a que ambos factores entregados anteriormente están en cierta medida acertados, lo que realmente prima es la combinación de ambos, producida por las relaciones que impone el sistema capitalista a nivel mundial.

En cuanto al factor migratorio que argumenta Clark, es necesario precisar que dichos fenómenos migratorios se producen debido a factores económicos, tales como menores ofertas de trabajo, devaluación de divisas, devaluación de la fuerza de trabajo, etc.

Es por esta razón que Humberto Márquez Covarrubias y Raúl Delgado Wise, en su publicación “Una perspectiva del sur sobre capital global, migración forzada y desarrollo alternativo”, afirman que: “Durante la globalización neoliberal (o imperialismo como diríamos los marxistas),las migraciones adquieren un nuevo papel dentro de la división del trabajo. Los mecanismos del desarrollo desigual generan condiciones estructurales, como el desempleo y la pobreza, que catapultan las migraciones masivas de conjuntos poblacionales despojados y excluidos.

Compelidos por la necesidad de acceder a medios de subsistencia u oportunidades de movilidad social, vastos sectores de la población son literalmente expulsados de sus territorios para desplazarse dentro del propio país o hacia el extranjero.”

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Esta situación de migración forzada a través de todo el globo sufre un alza importante debido a la crisis financiera abierta en el año 2008, la cual también “arrastró a los países semicoloniales productores de materias primas” [1], debido a que los gobiernos de ese entonces se vieron sobrepasados por la situación, ya que dicha crisis: “no puede ser considerada solamente en términos económicos sino que su desarrollo ha adquirido contornos políticos y, sobre todo, está dando lugar a una nueva geografía heterogénea pero persistente de la lucha de clases.” [2]

Todo esto se ha traducido en los fenómenos migratorios que ha presenciado Chile, sobre todo la región de Antofagasta, la cual se ubica como una de las principales del país contando con habitantes inmigrantes, aproximadamente 96 mil. Situación que está en estrecha relación con la cantidad de campamentos que se encuentran en la comuna, aumentando en un 985% según TECHO.

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Si el día de hoy los empresarios buscan mejorar las políticas migratorias no es más que para mantener sus ganancias intactas frente a una falta de mano de obra que tiende a pasos acelerados a la jubilación –de ahí que la idea de extender la edad de jubilación no sea casualidad-, aprovechándose de las condiciones de precariedad que viven decenas de miles de migrantes que llegan al país en busca de una mejor calidad de vida y manteniendo así sus bolsillos intactos.

Este objetivo queda explícito en las declaraciones de la seremi Gabriela Gómez, quien afirma que el gobierno deberá buscar mejores políticas migratorias para aumentar la relación de trabajadores, y mantener las ganancias intactas. Incluso por sobre las condiciones en las que dichas personas se someten a estos procesos migratorios. Todo esto pasa a un segundo plano: “Está aumentando el rango de personas de mayor edad, lo que nos hace ver que tenemos que preparar políticas ahora para poder entender a esta población y generar mejores procesos de migración que nos permitan tener la fuerza laboral suficiente para que la población entre 15 y 65 años pueda salir a trabajar.

Por otra parte, las declaraciones de Rafael Sánchez no hacen más que develar otra faceta del capitalismo: Que el Estado, al igual que el desarrollo en materias productivas, están en función de las ganancias de los empresarios. Es por esto que se buscan nuevas políticas para aumentar la explotación de las y los trabajadores, ya sean trabajadores entre los 18 y los 65 años, o trabajadores migrantes que laburan sin contrato o subcontratados, sin sueldos fijos, con bajos salarios y en condiciones de inestabilidad laboral. Fenómeno similar que se produce en los trabajos más precarizados, en donde se encuentra una alta composición de mujeres, jóvenes y adultos mayores de los 65 años.

Situación que va de la mano con la industrialización de los países, tal y como afirma Sánchez. Ya que a mayor nivel de industrialización, más cantidad de trabajadores, y mientras más cantidad de trabajadores hayan, mayor es la explotación que viven día a día en sus puestos de trabajo de mano de sus patrones.

Si el día de hoy hay una baja en la cantidad de nacimientos y de la renovación generacional, es debido a las condiciones de vida a las que nos mantiene atados el capitalismo a través de su modelo neoliberal. La privatización de la salud, la educación, las pensiones, los altísimos costos de las viviendas, los bajos salarios y un enorme etcétera, son factores que favorecen este fenómeno demográfico.

Los empresarios han tomado su decisión: Aumentar la explotación de las masas trabajadoras, para así hacer recaer sobre los hombros del pueblo trabajador las crisis que ellos mismos han gestado.

¿Qué hacer sobre esto?

Karl Marx y Friedrich Engels, en su reconocido libro “Manifiesto Comunista”, realizan un análisis sobre la relación entre el desarrollo de las industrias y el aumento de la clase trabajadora, afirmando que: “La existencia y el predominio de la clase burguesa tienen como condición fundamental la concentración de la riqueza en manos de unos pocos individuos, de la formación y aumento constante del capital; y este, a su vez, no puede existir sin el trabajo asalariado. El trabajo asalariado descansa únicamente en la competencia de los obreros entre sí.”

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Añadiendo que: “Los progresos de la industria, que tiene por cause automático y espontáneo a la burguesía, acaban imponiendo, en lugar del aislamiento de los obreros por la competencia, su unión revolucionaria por la asociación. Y de este modo, desarrollarse la gran industria, la burguesía ve tambalearse bajo sus pies los cimientos sobre los que produce y se apropia de lo producido. Y a la vez que avanza hacia su propia muerte y produce a sus propios sepultureros.”

Sin embargo, al capitalismo no se le dará el golpe de suerte si no es a través de la organización de un “ejército” de “sepultuteros”. La tarea pasa por levantar un gran partido de trabajadores a nivel internacional, que se proponga acabar con todos los cimientos sobre los que se sostiene el capitalismo, basado en la explotación “del hombre por el hombre” o más precisamente, de una clase sobre otra.

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Es en base a esto que León Trotsky, en relación a la tarea histórica de levantar un partido de la clase obrera, dispuesto a la tarea revolucionaria de transformar la realidad, plantea que: “Sin una organización dirigente la energía de las masas se disiparía, como se disipa el vapor no contenido en una caldera. Pero sea como fuere, lo que impulsa el movimiento no es la caldera ni el pistón, sino el vapor.”

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Tal y como plantea Juan Valenzuela en su artículo “Bolchevismo para los combates presente”: “Hoy, como ayer, seguimos viviendo en una sociedad capitalista que condena a la aplastante mayoría de la población a la miseria mientras un número reducido de empresarios se enriquece. La lucha de clases es una realidad. Construir un partido que pueda dirigir estratégicamente a la toma del poder a la clase trabajadora, es una tarea de actualidad.”







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