Economía

AVANZA LA CRISIS

Se acelera el desorden económico: ¿qué hacer para enfrentarlo?

El acuerdo con el FMI no trajo la calma. El capital financiero internacional y el gran empresariado quieren imponer un saqueo al pueblo trabajador. Un programa de los trabajadores para la crisis.

Pablo Anino

@PabloAnino

Sábado 16 de junio | Edición del día

La escalada acelerada del dólar, que en la semana terminó cerca de los $ 29 (subió más de 60 % desde diciembre), es una de las manifestaciones de los profundos desequilibrios económicos que atraviesa la economía: déficit fiscal que con intereses de la deuda supera el 5 % del PIB; rojo externo histórico; inflación en alza; y una escalada de endeudamiento público sin precedentes.

La corrida comenzada a fines de abril tuvo un impasse tenso luego de que el 8 de mayo el Gobierno buscara de manera desesperada un salvataje del FMI. La concreción del acuerdo el jueves 7 de junio lejos de despejar los fantasmas desató nuevamente la furia cambiaria.

No alcanzó que el organismo internacional otorgara un préstamo stand by de hasta U$S 50 mil millones (el mayor de su historia) para que los buitres del capital financiero internacional y nacional calmarán su ansiedad.

El acuerdo con el FMI comprende un nuevo "equilibrio" con un tipo de cambio más alto definido por el “mercado” bajo un sistema de flotación libre: su objetivo es generar la recesión para intentar recomponer el rojo externo mediante menos consumo interno (por ende, menos importaciones), reducir el turismo e incrementar las exportaciones.

Los especuladores lo saben y demandan cada vez más divisas. Lo que nadie sabe a ciencia cierta cuál es ese “equilibrio” ni quién maneja el ritmo devaluatorio.

Bajo estas condiciones, el Banco Central está atravesado por una contradicción profunda: tiene que dejar correr el dólar hacia arriba evitando que se dispare de manera que termine alimentando una espiral inflacionaria de dimensión impredecible. Un acertijo de difícil resolución.

Esta contradicción es parte de la explicación de las apariciones y desapariciones intempestivas de la autoridad monetaria en el mercado cambiario que licuaron la confianza de Federico Sturzenegger.

Claro que también hubo mala praxis, cuando no directamente un fraude: vendió dólares baratos a J.P. Morgan y otros grandes bancos sin lograr contener la suba.

Pero hay una incógnita mayor: ¿qué capacidad política tiene el Gobierno para llevar adelante el terrible ajuste fiscal comprometido, el cual incluso involucra al próximo presidente en la quijotesca tarea de alcanzar déficit cero en 2020?

Durante el jueves 14 de junio, el Ministerio de Hacienda dio a conocer la carta de intención que dirigió el oficialismo a la reina Christine Lagarde con más detalles del acuerdo: se compromete una nueva contrarreforma previsional, liquidar activos del Fondo de Garantía y Sustentabilidad de la Anses; despidos de trabajadores estatales, entre otros aspectos del paquete de ajuste.

Las tribulaciones sobre la factibilidad de que el plan acordado con el FMI se pueda llevar adelante es parte de los corrillos en la city porteña. La variable política, que no se mide en números, tiene su peso específico en la actual crisis: el fantasma de la votación del robo a los jubilados de diciembre con el masivo rechazo que generó quedó impregnada en las retinas de los dueños del país.

La crisis causó una renuncia

La escalada del dólar y la mala praxis se llevó puesto al ahora ex presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger. En su reemplazo asumió Luis Caputo, ex ministro de Finanzas y ex empleado de J.P. Morgan y Deutsche Bank.

Durante el viernes se supo que será acompañado, en función de vicepresidente, por Gustavo Cañoñero, quien reemplazará a Lucas Llach.

Cañoñero es un hombre que viene de dirigir SBS Fondos y también acompañó a Caputo en Deustche Bank. No sólo eso: según el diario Perfil, fue socio de Templeton, uno de los fondos especulativos con los que Caputo acordó el mes pasado que compren Botes para cruzar con cierta calma el río del megavencimiento de Lebac.

Como vicepresidente segundo, asume Juan Arranz, un ex Banco Santander Rio. El Banco Central queda así ocupado plenamente por representantes del capital financiero internacional para llevar adelante el operativo de salvataje de los especuladores de la “bicicleta financiera” de las Lebac.

Las instrucciones para desactivar esa bomba de tiempo de Lebac están detalladas en el compromiso que asume el Gobierno con el FMI: parte de los dólares que entren por el préstamo stand by se utilizará para capitalizar al Banco Central con el fin de facilitar un canje de Lebac por letras de más largo plazo.

El martes hay un nuevo megavencimiento de Lebac que pondrá a prueba la muñeca de Caputo para capear la tormenta. Para intentar poner paños fríos este viernes se anunció para el lunes una colocación de deuda por hasta U$S 4.000 millones.

Las alquimias financieras se redoblan. Resta ver si la tormenta se calma.

Ellos o nosotros

El pacto neocolonial con el FMI es un presente griego: está en curso el cuarto saqueo en cuatro décadas, tales como los que realizó la dictadura cívico militar, la hiperinflación alfonsinista junto con el inicio del menemismo o el quiebre de la Convertibilidad con la Alianza y la devaluación de Eduardo Duhalde.

Por eso, el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT) está planteando que el acuerdo con el FMI se someta a una consulta popular.

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Con el FMI al comando de la política económica se está conduciendo al país a la recesión. El panorama de los próximos meses estará impregnado por despidos de trabajadores estatales y privados. La defensa del empleo es una tarea central para la clase trabajadora.

En el mismo sentido, estará planteada la ocupación de toda empresa que cierre o despida masivamente y la exigencia de su estatización bajo gestión obrera.

El Gobierno de Macri quiere imponer el deterioro del poder de compra del salario. La carta de intención enviada al FMI reconoce que la inflación puede trepar al 32 % este año. Pero la mayoría de las paritarias cerraron en el 15 %. Luego el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, habilitó un mísero 5 % adicional. El reclamo de la recomposición salarial y de las jubilaciones es clave para enfrentar el plan de ajuste.

El acuerdo con el FMI tiene como objetivo realizar nuevos tarifazos. En contraposición, se deberían anular los tarifazos y nacionalizar el sistema de servicios y transporte bajo gestión de los trabajadores y comités de usuarios.

Todo el programa económico de Cambiemos se ordena bajo la impronta de honrar la fraudulenta deuda con los acreedores internacionales. La deuda pública pasó de U$S 222 mil millones al asumir Mauricio Macri a superar los U$S 350 mil millones en la actualidad: una ascenso de casi el 60 %.

Sólo los intereses de la deuda pública se llevan el 14 % del presupuesto de la Administración Pública Nacional. Este porcentaje se incrementará con los nuevos endeudamientos que asume el Gobierno.

El no pago que propone la izquierda apunta a liberar recursos para la vivienda, mejorar los salarios, la salud y educación. En estos días, con la fuerza del movimiento de mujeres se conquistó que se apruebe en la Cámara de Diputados el aborto legal, seguro y gratuito. Pero los hospitales están hechos pedazos.

Si no se pagan los intereses de la deuda se puede duplicar el presupuesto de educación, salud, de ciencia y técnica, vivienda y urbanismo, agua potable y alcantarillado.

Claro que esta medida impuesta por la vía de la movilización iniciaría una ruptura con los lazos de dominación del imperialismo, que seguramente querrá imponer represalias agudizando la fuga de dólares que está en curso o bloqueando la economía. En la misma sintonía estará el capital de origen nacional.

En el libro Endeudar y Fugar, editado por Eduardo Basualdo, se detalla a cincuenta grupos que fugaron capitales al calor de la crisis de 2001: Pérez Companc, Telefónica de Argentina, Repsol, Telecom, Nidera, Shell y sigue la lista.

La banca debe dejar de ser un canal de la fuga de capitales, como lo demostraron J.P. Morgan y otros bancos durante la corrida cambiaria. Por eso, es vital la nacionalización de la banca bajo gestión de los trabajadores: así también se evita que se confisque a los pequeños ahorristas como hizo al principio de su gestión Carlos Menem o la Alianza con el “corralito”.

Una banca estatal única sería una herramienta poderosa para el crédito barato para la vivienda popular o para el pequeño comerciante ahogado por el gran capital.

Hoy existe un monopolio privado de agroexportadores y grandes industriales que operan en favor de la devaluación, por ejemplo retaceando la liquidación de granos. El monopolio estatal del comercio exterior es una medida básica de defensa frente al desorden económico: una medida de este tipo permitiría importar y exportar en función de satisfacer necesidades sociales. Y tirar abajo la especulación de los Cristiano Rattazzi de Fiat, que tienen la idea fija con la devaluación, o de exportadores como la yanqui Cargill.

La propia dinámica de los acontecimientos impondrá la necesidad de la clase trabajadora de expropiar a las multinacionales, incluso los grandes aglomerados de la burguesía local, que se ubicará del lado del imperialismo.

Con la perspectiva de que la clase trabajadora tome en sus manos un programa de salida para que la crisis la paguen los capitalistas que la generaron, el PTS en el FIT apoya todas las luchas en curso, como las de Vialidad o el subte, entre muchas otras, y participará en el paro nacional del 25 de junio peleando en cada lugar de trabajo para que sea activo (no dominguero como quiere la dirección burocrática de la CGT) y planteando la continuidad en un plan de lucha, en la perspectiva de construir una huelga general activa para derrotar definitivamente el plan de ajuste.

  •  Aumento de salario ya. Paritarias sin techo. Por un salario igual a la canasta familiar actualizado por la inflación real.
  •  Ningún despido ni suspensión. Reincorporación de todos los despedidos y pase a planta de contratados, tercerizados y cooperativistas.
  •  No al acuerdo con el FMI. No al pago de la deuda.
  •  Anulación de los tarifazos y nacionalización del sistema de servicios y transporte bajo gestión de los trabajadores y comités de usuarios.
  •  En apoyo al reclamo por el derecho al aborto seguro, legal y gratuito.
  •  Por el apoyo al Subte, Vialidad, Docentes, Cresta Roja, EPEC y la coordinación de todas las luchas.

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