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Saturday Night Live: ¿será una "oposición" a Trump?

El show de comedia ha sido clasificado como la “oposición” a Trump por su contenido satírico que critica algunas medidas que el magnate ha tomado desde que asumió la presidencia. Pero ¿de qué sirve a la clase capitalista tanta satirización de su máximo representante?

Óscar Fernández

@OscarFdz94

Sábado 25 de febrero

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El show de comedia Saturday Night Live ha repuntado en las audiencias desde que en los años 90 estaba en boga el caso del ex jugador O.J. Simpson y la muerte de su esposa. Sus mejores ratings en 22 años le han ganado (según algunos medios) el ser el “partido de oposición”.

Considerado el rey de la comedia estadounidense, Saturday Night Live ha puesto en la mira al actual presidente por medio de sus sketches satíricos donde el actor Alec Baldwin encarna al actual mandatario. Se le retrata como un sujeto incompetente, distraído y que cae fácilmente presa de sus propios dichos y actos, mismos que trata de ocultar y presentarlos como mentiras por parte de los medios. Los demás presidentes y miembros del gabinete y la prensa tienen que soportar sus caprichos de mala gana.

El resto del elenco del show retrata a otros personajes, que van desde miembros de la prensa hasta mandatarios de otros países. La sátira ha sido tan efectiva que incluso otros medios han circulado por error la imagen de Alec Baldwin creyendo que se trata del mismo Trump, algo que ya había sucedido años antes cuando los medios estadounidenses usaban la imagen de Tina Fey para referirse a la republicana Sarah Palin.

Estas parodias no han sido ignoradas por el blanco de sus ataques: el presidente Trump ha hecho declaraciones en Twitter calificando al programa de ser “lo peor de la NBC. No es gracioso, el elenco es terrible y siempre un fracaso [complete hit job]. ¡Televisión muy mala!”. Según reportes, el magnate reaccionó con furia cuando el actual Secretario de Prensa y Comunicación, Sean Spicer, fue interpretado por la actriz Melissa McCarthy, ya que presuntamente “no le gusta que su gente se vea débil”.

Otro de quienes se suman a este repertorio de sátiras y burlas es el programa de John Oliver transmitido por HBO, donde a pesar de tener un tono más serio, el presentador de origen británico combina chistes y bromas (a veces con un poco de humor inglés) para atacar a Trump por diversas cuestiones (como por ejemplo decir noticias que son falsas o hacer burlas constantes de los “hechos alternativos”).

La comedia en estos casos resulta útil para desahogar el descontento que agobia al gigante del norte y su excéntrico mandatario. En cierto sentido podría compararse a los primeros años de la administración de Peña Nieto, donde sobre todo sectores de la juventud y medios críticos hacían burlas sobre su ignorancia de temas esenciales (como desconocer el salario mínimo), esconderse en el baño de la Ibero y no saber tres libros que hayan marcado su vida. De hecho, al asumir Trump circuló en redes un mapa con la leyenda “países donde escogen a un pendejo como presidente” y con México y EE.UU. resaltados en rojo.

Sin embargo, detrás de las risas están los intereses de las empresas de comunicación y de la cúpula capitalista en general para distorsionar la pérdida de credibilidad de Trump, ya que aunque vean "críticamente" los aspectos más retrógrados del magnate, lo cierto es que cuando no lo presentan como un personaje minúsculo e inofensivo, las veces que se lo ataca más “directamente” son sólo golpes superficiales centrados en su discurso (como hizo John Oliver al desmenuzar el contenido de las declaraciones presidenciales).

Si bien en una nota anterior decíamos que no estábamos de acuerdo con que se le asignara el mote de “fascista”, el presentarlo como un incompetente no hace sino minimizar el hecho de que su mandato ha exacerbado las tendencias a la crisis orgánica en diversos países, como se ha señalado últimamente en la política mexicana, en la cual el gran “ganador” con que Trump sea presidente es el dirigente del MORENA, Andrés Manuel López Obrador.

Las sátiras de los medios estadounidenses no son coincidencia, sino que pretenden centrarse en la persona de Trump y sus defectos y por medio de las risas impulsar una perspectiva centrada en el liberalismo de los demócratas pero alejada del movimiento que sucede día con día en las calles, al cual pretenden canalizar (como se vio en la última marcha de mujeres). El primer paso para romper con el aparato liberal debe ser precisamente el de mirar con una perspectiva más crítica el contenido de los programas, incluso de aquellos que aparentan sólo traer entretenimiento.






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