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Sasia y su plan para un ferrocarril a medida de los empresarios

El secretario general de la Unión Ferroviaria en una no perdió la oportunidad para dar apoyo al Frente de Todos. Habló sobre la reforma laboral y de poner en pie una "mesa de concertación nacional, que no es más que una forma para concertar un gran pacto social entre los sindicatos, los empresarios y el Estado.

Sábado 14 de septiembre | 19:03

El pasado 6 de septiembre, Sergio Sasia fue entrevistado por Dante Palma y consultado por su visión acerca de diversos aspectos de la política nacional y en particular del transporte. Pese a que el expanelista de 6-7-8 acusado de abuso sexual por sus dos exparejas evitó en todo momento hacer cuestionamientos hacia la práctica colaboracionista que viene llevando adelante la Lista Verde con el actual gobierno nacional, quedaron expuestas las prioridades y también la estrategia del líder sindical en el medio de una crisis que seguirá agudizándose.

Nuevamente junto a un enemigo declarado de las mujeres, Sasia explicó desde dónde pretende "aportar al desarrollo nacional". Al ser consultado por los dichos de Agis, que planteó como deuda pendiente del peronismo un proyecto industrializador para el siglo XXI, planteó abrir el debate en una mesa de diálogo con todos los sectores. Mientras el economista de Fernández propone elevar la edad jubilatoria, otorgar beneficios impositivos a los empresarios que cumplan metas de productividad y flexibilizar las condiciones laborales por convenio, la respuesta del dirigente sindical implica conversar en una mesa con él y los grandes empresarios cómo distribuir los costos de la crisis sobre las distintas fracciones de trabajadores.

El rol del ferrocarril en el desarrollo nacional

Ante la pregunta de Palma sobre el rol específico del ferrocarril para el desarrollo nacional, Sasia hizo especial hincapié en el transporte de cargas como enlace con los puertos. Tomando la estadística de que sólo el 5% del transporte de cargas se realiza en tren y que una reorganización del esquema de transporte podría bajar los costos logísticos para la distribución de alimentos, afirmó sueltamente que desarrollar el ferrocarril de carga implicaría rebajar el precio de la canasta básica. Lo que omitió decir es que en tanto el comercio exterior es administrado por un consorcio de empresas multinacionales agrarias y mineras encargadas del acopio, distribución y comercialización de los productos primarios, la inversión pública en transporte de cargas implica socializar los costos del negociado de unos pocos a través de la emisión de deuda pública. Los ramales cuya operación es rentable son concesionados a empresas privadas, pertenecientes casualmente a esos mismos consorcios, mientras que el Estado se hace cargo de la infraestructura. En tanto los productos de la canasta básica estén dolarizados (sea en forma directa o a través de subsidios) el esquema de Sasia resulta falso, puesto que responde a los intereses sojeros mientras gatilla el endeudamiento sin beneficio alguno para las grandes mayorías.

Por último propuso, "para recrear progresivamente en una segunda etapa", la inversión en el servicio de pasajeros. Ni mención del destino de los tarifazos y los subsidios durante toda su gestión no sólo como dirigente de la Unión Ferroviaria sino como miembro del Comité Ferroviario que integra el directorio de Trenes Argentinos. Mucho menos del cierre de ramales de Ferrobaires que terminó con más de 1000 trabajadores despedidos (sin contar a sus familias) y pueblos enteros desconectados, y obtuvo como respuesta gremial un candado en la seccional para evitar la discusión en asamblea. Claramente, por encima de cualquier interés social del servicio está alimentar los bolsillos del mismo puñado de empresarios que se benefician siempre en todas las crisis.

Reforma laboral y "mesa de concertación nacional"

Al ser consultado por si es necesaria o no una reforma laboral, Sasia planteó que si bien no está dispuesto a aceptar una reforma laboral a la brasilera (o mejor dicho, los trabajadores no están dispuestos) sí es necesario rediscutir los convenios colectivos de trabajo para "adaptarse a las nuevas tecnologías". Esto no es nuevo: Sasia ya aprobó un convenio colectivo en 2017 que le abrió las puertas a la flexibilización laboral, admitiendo la expansión de la categoría de aprendiz polifuncional durante el plazo de un año (por supuesto con una escala salarial significativamente más baja). Sin embargo, el esquema que el macrismo intentó poner en práctica para algunas ramas de actividad con resultados dispares, ahora es el modelo general a seguir por todas las fuerzas políticas para concertar un gran pacto social entre los sindicatos, los empresarios y el Estado.

Las insistentes referencias de Sasia hacia una "mesa nacional de concertación" o de "diálogo" donde los representantes obreros "aportan su experiencia y proponen ideas" no es más que un eufemismo para ocultar la entrega de los dirigentes sindicales, una excusa más para abandonar la organización de las luchas obreras y avocarse a colaborar con la gestión empresarial. La incorporación de tecnología tampoco es discutida por los técnicos surgidos del mencionado Instituto de Formación, Capacitación y Estudio Ferroviarios junto a comités de trabajadores y usuarios del servicio, sino junto a los organismos gerenciales cooptados por grandes empresas de infraestructura y metalúrgicas, que priorizan la ganancia inmediata. El resultado es una reforma laboral encubierta: la flexibilización no pasa a través de una ley votada en el Congreso sino que ya la están implementando mediante la reelaboración de los Convenios Colectivos de Trabajo.

¿Y sobre las elecciones?

Sasia no perdió la oportunidad para dar apoyo al Frente de Todos, halagando la estrategia de "unidad" que reincorporó a Alberto Fernández y a Sergio Massa a las filas del PJ y avalando el guiño a Randazzo. Al ser consultado por un error de Cristina Fernández que no debería repetirse en un gobierno de Alberto, Sasia hizo hincapié en el "diálogo" y el "aporte de todos los sectores", planteando también que la deuda pendiente del sindicalismo argentino es unirse y dejar de lado los personalismos para conformar una CGT fuerte. Omitió mencionar, por supuesto, que la "unidad de todos" tiene como única coincidencia de fondo el cumplimiento con el FMI y los grandes acreedores financieros, y la necesidad de flexibilizar el trabajo para garantizar el influjo de inversiones privadas.

En cambio, desde el PTS y el FIT-Unidad, y como ha propuesto Nicolás del Caño frente al Ministro Dietrich en el Congreso Nacional, proponemos la estatización integral de los servicios públicos bajo gestión de las y los trabajadores del ferrocarril y la inmediata anulación de los tarifazos, para que sean comités de trabajadores y usuarios apoyados por técnicos y profesionales de carreras ligadas a la administración del transporte quienes dispongan dónde y cuánto invertir, y que el tren vuelva a cumplir su verdadero rol social (diagramado al servicio de los usuarios y a precios populares). Sabemos que no es fácil, sólo permaneciendo movilizados, coordinando todas las luchas en curso de ocupados y desocupados y organizando la presión hacia las centrales sindicales por un gran paro activo podemos conquistarlas.







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