Juventud

TERREMOTO EN MÉXICO

Saquemos lecciones de la gran solidaridad tras el sismo

Los medios de comunicación informan que la solidaridad está “desbordada”, miles y miles de voluntarios se suman a apoyar, ¿y si no sólo nos uniéramos cuando hay desastres como este?

Jueves 21 de septiembre | 13:22

Desde las primeras horas luego del terremoto que sacudió distintas ciudades en México, miles de personas se comenzaron a organizar de forma espontánea para ayudar a la población afectada.

En la Ciudad de México estudiantes del IPN, la UNAM, la UAM, la UACM y otras escuelas se organizaron por redes sociales para acordad puntos de reunión para ir a apoyar. Médicos, electricistas, plomeros, ingenieros y trabajadores de distintos oficios se alistaron a poner sus conocimientos al servicio de los afectados, mientras que comerciantes y vecinos organizaron puntos de acopio por toda la ciudad.

El comunismo es un humanismo

Si la fuerza de la sociedad es tal que puede, en momentos críticos, demostrar una enorme potencialidad, ¿qué pasaría si el pueblo pobre y trabajador se uniera no sólo en desastres?

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El comunismo es una propuesta de sociedad donde, una vez terminado el periodo donde la sociedad está dividida en clases una beneficiándose de la explotación y dominación de la otra, se vive de forma fraterna y solidaria.

El ser humano logra poner el desarrollo de la ciencia y la tecnología al servicio de un desarrollo armónico y libre tanto entre las personas como con la naturaleza. En lugar de funcionar la economía para aumentar las ganancias de una minoría de grandes empresarios, se organiza la producción para satisfacer las necesidades, lo cual crea un nuevo marco para el florecimiento de valores nuevos.

En lugar de competir por sobrevivir, como ocurre en el capitalismo, los humanos se unen para compartir sus capacidades en un fin colectivo, donde cada individuo se desarrolla libre e integralmente.

Esperanza en la adversidad

En medio de un país como México, azotado por la violencia y la precariedad de la vida, donde los políticos empresariales son cínicos corruptos de los que la gente está asqueada, es sin duda un rayo de esperanza ver la enorme solidaridad que se manifiesta el día de hoy con los terremotos recientes.

Mientras el sistema te bombardea de individualismo para que sufras en soledad las dificultades económicas y personales que vives, miles y miles en momentos como este salen a la calle sin esperar nada a cambio para ayudar. La única recompensa es la satisfacción de haber aportado un poco en medio de la tragedia. Es hermoso.

Para quienes estamos convencidos de que es posible construir una sociedad muy superior a esta, las muestras de solidaridad que hemos visto en estos días son un aliento para tomar fuerza en redoblar la organización y convencer a cada vez más personas de no resignarse con este sistema de miseria y muerte.

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Si la sociedad tiene esta capacidad de respuesta, imaginemos lo que pasaría si la participación política y las iniciativas que pugnan por una transformación social toman fuerza. Si en las universidades los estudiantes participan y discuten junto a trabajadores y maestros o si en los centros de trabajo se organizan asambleas para ponerse de acuerdo y defender sus derechos.

El comunismo es la perspectiva de una sociedad donde son las masas trabajadoras las que se auto gobiernan, deciden y actúan colectivamente. Después de ver la solidaridad que se muestra luego de este sismo queda claro que es una posibilidad totalmente realizable y que vale la pena luchar por ella.

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