Política

OPINIÓN/ANÁLISIS

Santiago Maldonado: una crisis política que no cerrarán los votos

Ochenta días de encubrimiento estatal y de los grandes medios. Una cuestión de Estado que ni siquiera una buena elección en PBA hará salir de escena. Justicia por Santiago.

Eduardo Castilla

@castillaeduardo

Sábado 21 de octubre | 13:11

Los dos jóvenes se fundieron en un abrazo largo. Estaban a metros del Congreso de la Nación. Desde el otro lado de la avenida Rivadavia la carpa de los trabajadores de PepsiCo los contemplaba. De las cerca de 4.000 personas que se concentraron en Plaza de Mayo en la noche del viernes, algunos centenares habían llegado marchando hasta allí. El abrazo duro largos tres minutos. Fue la noche en que la todos hubiéramos necesitado ser abrazados.

Repetir el libreto

El gobierno volvió a repetir el libreto que mantuvo, con variantes, a los largo de 80 días. Fue el ministro Garavano el encargado de desarrollarlo en el canal de noticias TN, uno de los mayores operadores a favor del encubrimiento de Gendarmería. Se entiende el medio elegido. Si el titular de Justicia volvió a repetir los mismos “argumentos”, el presidente Macri reincidió en el silencio.

La desmentida del hermano de Santiago llegó apenas minutos después de que Garavano hablara. Sergio lo tildó, con justa razón, de “hipócrita”. La crítica contra el titular del Poder Ejecutivo no fue menor. Macri había llamado a la madre de Santiago por primera vez en 80 días.

Garavano fue la cara visible de un cambio de política cuando Patricia Bullrich salió de escena. La ministra que se negaba a “tirar un gendarme por la ventana” tuvo que ser corrida del primer plano cuando las pistas falsas empezaron a caer. El titular de la cartera de Justicia la reemplazó y se permitió algunas “licencias”, como abrir la posibilidad de que hubiera algún gendarme implicado. Pero en lo esencial mantuvo el libreto que decía que “todas las hipótesis estaban abiertas”. La afirmación se hacía al tiempo que se seguían generando múltiples pistas falsas, repetidas al infinito por los medios afines al oficialismo.

El vergonzoso ataque que Garavano volvió a lanzar este viernes contra la comunidad mapuche es el signo de que buscarán seguir haciendo lo posible por desviar la atención del accionar de Gendarmería. Esa fuerza fue la que reprimió ilegalmente el pasado 1° de agosto en Cushamen.

Para el oficialismo siempre se trató de garantizar la impunidad de la fuerza que actuó ese día. Entre “halcones” (Bullrich) y “palomas” (Garavano) los leves matices estuvieron orquestados en relación a ese objetivo estratégico. Como el conjunto de las fuerzas represivas, preservar a esa institución es fundamental en el plan del gobierno que implica, en términos estratégicos, avanzar contra las condiciones de vida del conjunto del pueblo trabajador.

A esta altura resulta válida la pregunta sobre si el enorme operativo de impunidad montado para defender a Gendarmería no terminó alentando a las fuerzas represivas a plantar el cuerpo días antes de las elecciones. Como ya se señaló, el hecho de que el mismo estuviera desaparecido por casi 80 días solo puede garantizarse por medio de una logística que bien puede ser la de cualquier fuerza estatal. Esto es lo que tratarán de sacar de escena en los días que vienen.

La existencia de esta falta de control sobre las mismas fuerzas represivas asoma como un problema adicional para Cambiemos. Si gestionar un ajuste se vuelve dificultoso luego de haber hecho –una vez más- campaña negando esa idea, gestionarlo en tensión con el aparato de las fuerzas represivas decuplica el problema.

Perder un hijo

“Ojalá nunca le pase perder un hijo”. La frase la pronuncia una mujer de alrededor de 40 años. Camina por la avenida Callao en dirección a Corrientes. Acaba de desprenderse de la movilización que llegó desde Plaza de Mayo. Relata un diálogo ocurrido, tal vez, horas antes. Este cronista solo es un testigo casual.

El llamado de Macri a la madre de Santiago Maldonado detonó la furia de su hermano. No es para menos. Lo único que puede concluirse es que se trató una burda maniobra electoral.

La decisión del presidente muestra el infinito desprecio que hay en el elenco gobernante por la desaparición y muerte de Santiago Maldonado. La figura de Elisa Carrió y sus miserables chistes sobre Walt Disney son solo la forma más extrema de ese desprecio. El llamado a silencio de quien era una vocera del (falso) republicanismo de Cambiemos evidencia los costos políticos de semejante desprecio.

En solo horas se abrirán las urnas en todo el país. El oficialismo nacional llegará cargando una enorme crisis política a sus espaldas, muy lejos de la euforia que desplegó en el último mes.

A esta altura resulta muy difícil afirmar con certeza qué efecto tendrá esta crisis en los resultados electorales. Sin embargo, se puede evaluar que más allá de los números finales, el lunes estaremos lejos del país soñado por el gran empresariado que avala a Cambiemos y pide avanzar en una política de reforma laboral y fiscal.

La historia nacional de las últimas décadas muestra la permanente combinación entre la acción en las calles y los reclamos contra los crímenes llevados adelante por el Estado y los poderes políticos de turno. Es la Argentina en la cual, a pesar de tantos intentos, la reconciliación con los genocidas sigue conociendo enormes límites. Ese país será el que volverá a tomar las calles para exigir, con fuerza y de manera permanente Justicia por Santiago Maldonado.








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