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Santiago Maldonado: fugaces alegrías de Macri y Bullrich

El presidente y la ministra de Seguridad respiraron aliviados por el cambio de agenda logrado luego de la gran marcha hacia la Plaza de Mayo el viernes con “los violentos incidentes”. Pero deberían saber que no todo lo que brilla es oro.

Sábado 2 de septiembre | 22:37

El elenco gubernamental -presidido por el mismísimo Mauricio Macri- conseguía la madrugada del sábado lo que buscaba, que los dos principales diarios del país titularan en tapa a cuatro columnas “Terminó con serios incidente la marcha que reclamó por Maldonado” (La Nación) y “La marcha por Maldonado terminó con violencia: 20 heridos y 23 detenidos”, luego de que TN y luego C5N transmitieran en vivo, sin pausas publicitarias, los hechos que se produjeron luego de la masiva concentración en la Plaza de Mayo.

Frente a la gravedad institucional de una situación en la que está implicada en forma directa no sólo la Gendarmería Nacional sino también el segundo de Patricia Bullrich, Pablo Nocetti, la estrategia del gobierno y sus servicios de inteligencia consiste en “embarrar la cancha” con maniobras “serviciales” de todo tipo y tenor, de las que, adelantamos acá, hasta ahora solo vimos algunas. Tamañas operaciones diarias son otra de las confirmaciones de que Gendarmería es la responsable directa de la desaparición de Santiago Maldonado.

Opereta para que no se hable de la desaparición de Santiago. ¿Un día? ¿Dos?

Empecemos por la del viernes a la noche en el centro de Buenos Aires. Al mediodía, cuando muchos estaban pensando en participar de la concentración en la Plaza de Mayo, los medios daban a conocer un atentado con quema de algunos autos en una chacra perteneciente a una concesionaria, un ataque “extremista” (término que no se utilizaba desde la época de la dictadura) según Clarín y Perfil. Infobae se jugó aún más: “Seguidores del líder mapuche Jones Huala incendiaron dos autos de una concesionaria en Neuquén”. Las decenas de miles de personas que fueron a la Plaza no se amedrentaron. Otro capítulo ya estaba preparado para desacreditar la exigencia de la aparición de Santiago sindicando al Estado como responsable.

A las 20:15 ya nos habíamos ido de la Plaza. La nutrida columna del PTS realiza un acto en Avenida de Mayo y Santiago del Estero en el que habla Myriam Bregman. Desconcentramos a las 20:45. Quedaban pocos grupos sueltos compuestos por jóvenes tocando tamboriles y guitarras. Otros se fueron a tomar algo a los bares aledaños, como es habitual después de una marcha en vísperas del fin de semana. A los minutos un grupo de desconocidos para todas las organizaciones convocantes empezó a quemar contendores y tachos de basura, mientras llenaron de grafitis el Cabildo y otros edificios de la zona. Durante más de 20 minutos la imagen televisiva mostraba la formación de la infantería de la policía de la Ciudad y los propios bomberos que veían cómo se quemaban contenedores. Pasado el tiempo alguien dio la orden para avanzar y realizar una verdadera cacería, que incluyó la entrada a los bares de la zona para capturar a las personas que se les ocurría, incluyendo a un joven venezolano que paseaba con su novia, y luego a varios periodistas con sus cámaras. Uno de ellos, de los tres detenidos de la Red Nacional de Medios Alternativos, que estaba sacando fotos con su celular, antes de ser aprehendido y golpeado en el suelo, logró tirar su celular. En la filmación se puede escuchar claramente a un efectivo policial “ese está filmando, ¡agarralo!”. En este tipo de hechos, la prensa es un blanco predilecto, porque hay que evitar que queden registros de la provocación y la brutalidad policial. Una clara confesión de que las fuerzas represivas no intervinieron para “imponer el orden”, sino que lo hicieron con el único objetivo de generar los titulares a los que hacíamos alusión al principio.
Se les imputa el delito de “intimidación pública”, que tiene una pena de 2 a 6 años, además del clásico “resistencia a la autoridad” que sirve como coartada para justificar los golpes y los químicos que sufrieron los detenidos. Además se los manda a la Justicia Federal, para que se entienda de qué se está hablando. 30 detenidos que no pueden hablar públicamente sino hasta al menos lunes por estar “incomunicados”, no sea que hicieran declaraciones a las horas de haber sido detenidos que destruyan una a una todo el relato del gobierno y sus medios afines (que no son pocos).

De pronto, resurge el “anarquismo” en la Argentina

El relato oficial, repetido una y otra vez por quienes tienen acceso a los micrófonos de TN y radio Mitre, incluye que los desmanes y atentados están protagonizados por “grupos anarquistas”. La Argentina y su historia tiene cosas muy peculiares, pero la sorpresiva irrupción de grupos anarquistas, después de noventa años, que tienen poder de acción en todo el territorio nacional, algo desconocido por todos los que militamos en la izquierda desde hace más de tres décadas, no huele a carne podrida: lo es.

Desde que desapareció Santiago la maquinaria de Gustavo “Odebrecht” Arribas, con la inestimable ayuda del viejo Jaime Stiuso, vuelto a las pistas luego de haber sido relegado de la ex SIDE a fines del 2014, está actuando a full. Además de lo acontecido ayer en la histórica Avenida de Mayo de Buenos Aires, se suceden distintos atentados de “extremistas” como un grupo de 15 que tira bombas molotov contra el escuadrón de Gendarmería de El Bolsón, la rotura de una mutual de Gendarmería en pleno centro de la Capital, y días antes sucesos parecidos en Córdoba y hasta en la primera concentración por Santiago en Buenos Aires, con la quema de dos motos de la policía de la Ciudad. Aclaración: muchos jóvenes están más que hastiados, con bronca y legítimo odio no solo por la situación económica y laboral que sufren, sino por la creciente represión y control social por parte de las fuerzas represivas en las barriadas populares y pueden participar de algunas de estas acciones. Pero la “coincidencia” de todos los hechos mencionados, funcionales a cambiar el eje de la lucha por Santiago Maldonado, y la forma de actuar de las fuerzas estatales nos permiten más que presumir que existe un directorio de Estado en lo sucedido.

Sigamos. Apariciones de “Santiago Maldonado” vivo en Entre Ríos, Formosa, Salta, Mendoza. Campañas para ensuciar a su familia y a la comunidad mapuche. Apariciones de supuestos cadáveres río arriba en Chubut y luego en una zona boscosa chilena. Y el plan “desestabilizador” que hace recordar al que pergeñó Eduardo Duhalde y sus secuaces en junio de 2002, previo al asesinato de Kosteki y Santillán en el Puente Pueyrredón. Esto incluye a los citados “grupos anarquistas”, “manifestantes revolucionarios” (SIC), “piqueteros violentos”, y hasta “elementos trotskistas”. Cualquier coincidencia con el clásico parte de un agente de la SIDE, no es pura coincidencia. El allanamiento a once locales partidarios y centros culturales en Córdoba, ordenados por la justicia del gobernador Schiaretti (aliado y cómplice del macrismo en la cruzada) es parte de esta operación.

¿Zonas liberadas? Zonas liberadas

En una nota secundaria del Clarín de hoy titulada “Sin pistas firmes, se complica la búsqueda del artesano en el Sur”, se afirma sin más que “En Río Negro y Chubut no están buscando a Santiago Maldonado”. A través de declaraciones de oficiales de las policías y funcionarios de ambas provincias (recordar que el último domicilio de Santiago fue en El Bolsón, Río Negro, mientras que el Pu Lof donde desapareció en el departamento de Cushamen, Chubut), niegan que hayan tenido orden alguna: “’No recibimos ninguna directiva. En esta zona no se lo busca’, y agrega: ‘Por lo que sabemos tampoco lo buscan en todo Río Negro”, dicen desde la Comisaría 12 de El Bolsón, algo que es ratificado por el propio Ministro de Seguridad de esa provincia, Gastón Pérez Estevan. La nota termina con un lapidario párrafo: “Los gobiernos provinciales y sus equipos de búsqueda no hicieron nada significativo hasta ahora, tal y como es habitual cuando se reportan situaciones de personas desaparecidas”.
Este relato es otra constatación de que la frase “manejamos todas las hipótesis” sobre cómo desapareció Santiago, dicha una y mil veces por Patricia Bullrich, Marcos Peña, Claudio Avruj, y repetida por todo un coro de periodistas acólitos, no existe. La hipótesis es una y solo una: Santiago desapareció en el Pu Lof en Resistencia del departamento de Cushamen, el 1 de agosto alrededor de las 13 horas. ¿Zonas liberadas para que de pronto aparezca una escena puntillosamente armada por el gobierno y sus servicios para ser utilizada como coartada del crimen de Santiago?

Al horno, sin fritas

Si la única “estrategia” del gobierno frente a la desaparición de Santiago Maldonado consiste en montar este tipo de operetas serviciales, están en el horno. Podrán fortalecer a su “núcleo duro” de “convencidos”, la derecha. Pero, como dice el dicho popular, no es posible tapar el sol con una mano. Los “éxitos” como las citadas tapas de Clarín y La Nación y los zócalos permanentes de TN y América, serán tan efímeros como un arco iris o las estrellas fugaces.

Más allá del aterrorizamiento de la comunidad mapuche de Cushamen, asediada desde hace meses por parte de la Gendarmería, la policía provincial y hasta por tiradores que pasan con camionetas por la ruta, con la mayoría de sus miembros procesado penalmente, con su lonko, Facundo Jones Huala, detenido ilegalmente, ya está demostrado que Santiago Maldonado estuvo en lugar de la represión desde el 31 de julio, quedando volteada la primer opereta que afirmaba que había sido mortalmente herido por un puestero el día 22. Y esto pese a que el juez y la fiscal fueron parte esencial del plan de eliminación del territorio ocupado en las tierras de Benetton, ordenando la violentísima represión del 10 de enero, que entonces nos llevó junto a Nicolás del Caño, Nora Cortiñas y una delegación del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia a Esquel para repudiar la represión y exigir la libertad de los detenidos en el penal federal de esa ciudad.

El gobierno, con lazos de sangre y amistad -y fundamentalmente de clase- con los latifundistas de la región como Benetton y Lewis, contaba con la Justicia y la Gendarmería para “poner orden” y reintegrarle a los Benetton las tierras que justa y legítimamente reclama la comunidad mapuche. Nocetti fue allá a terminar el trabajo. Se reunió en Bariloche con todos los comandos de Gendarmería y las policías de Río Negro y Chubut un día antes. Estuvo cuerpo presente en el delirante despliegue de fuerzas y operativo represivo dentro de la Lof, no una, sino dos veces, como se ve en el testimonio de Soraya Maicoño, realizado por un equipo de La Izquierda Diario.
Como reflejo de la clase a la que pertenecen, la gran burguesía, creían tener todas a favor para hacer el “trabajo” impunemente. Esto los llevó hasta creer que lo de Santiago podía quedar como uno de los tantos crímenes en los que nadie sabe lo que pasó, en los que las hipótesis incluyen que las víctimas en realidad son los victimarios. Pero gracias a los compañeros de la APDH de Esquel, que estuvieron presentes desde el primer momento y fueron los que hicieron la denuncia judicial de la desaparición de Maldonado y a la extendida y creciente movilización popular en todo el país y ahora en distintos países del mundo por la aparición de Santiago, que no va a cesar más allá de las operetas que sigan haciendo, se avanza en constatar la verdad: la Gendarmería, comandada por Pablo Noceti, se llevó a Santiago Maldonado el 1 de agosto.

Esta realidad hizo que el gobierno arreglara la venida de una comisión de la ONU para la investigación. El gobierno de Macri cuenta a favor que la investigación judicial recién se inició cinco o seis días después de la desaparición de Santiago. Cualquier especialista en criminología asegura que “las primeras 48 horas son clave”. Sin embargo, los allanamientos parciales a algunas camionetas de Gendarmería recién se hicieron el día 10 de agosto, nueve días después de la desaparición, por decir solo un hecho de los tantos que ensucian la causa. Por este motivo quizá no se puedan encontrar en esta fase a los autores materiales de la desaparición de Santiago, pero lo que el gobierno ya no podrá tapar es su responsabilidad política en la represión, la desaparición forzada y el posterior encubrimiento, mientras que la Gendarmería quedará manchada por la posteridad como responsable de una nueva desaparición forzada “en democracia”.

Oligarca Patricia Bullrich: ¡renuncie!

En la movilización del viernes la exigencia de la renuncia de Bullrich (y Noceti) imprimió toda la jornada. La multitud no desperdició oportunidad para exigir su salida inmediata del gobierno. Es elemental. Ella no solo actuó a través de Noceti en todo el operativo represivo hacia la comunidad mapuche, sino que fue y sigue siendo una pieza fundamental en el encubrimiento del crimen de Estado. Los responsables políticos (y penales) de la desaparición de Santiago son los jefes de las mismas fuerzas que deberían hacer la investigación, como la Policía Federal y la Prefectura Naval. Por eso debemos apoyar con toda la exigencia de su renuncia. Con una salvedad: saber que puede ser un “fusible”, cambiar algo para que nada cambie.

Algo así se hizo con la Gendarmería Nacional, que actuó abiertamente en el secuestro y la desaparición de personas durante la dictadura, fue la fuerza esencial para las represiones a los piquetes de trabajadores desocupados que comenzaron a mediados de los noventa, donde cometieron asesinatos, pero luego fueron presentados por el kirchnerismo como la fuerza que podía garantizar “la seguridad democrática”, mientras armaban el “Proyecto X” en consonancia con la CIA y la DEA y seguían reprimiendo en la Panamericana a los trabajadores como en Lear, de movimientos piqueteros y los compañeros de la Línea 60, entre otros.

Multiplicar la movilización popular. La responsabilidad de los sindicatos

La movilización popular y de los trabajadores no deja de crecer. En los barrios se ven afiches caseros y pintadas por Santiago por doquier. En los lugares de trabajo y estudio se empiezan a divulgar distintas actividades exigiendo la aparición con vida de Santiago y sindicando al Estado y al gobierno como los responsables. La marcha del viernes fue muy grande. Pero podría haber sido superior. Así como en las facultades se dictaron asuetos para que pudieran participar los estudiantes, en cada lugar de trabajo hay que exigir que aquellos que participen en convocatorias masivas por Santiago Maldonado no tengan falta, ni descuentos, ni mucho menos sancionados, como sucedió con un compañero en la ex Stani (Mondelez Victoria) por pegar afiches de Santiago en el vestuario. Hay que formar comisiones unitarias por lugar de trabajo y estudio, impulsadas por sindicatos, internas, centros de estudiantes para garantizar una gran campaña militante en todo el país y que no gane la impunidad.

Juan Carlos Schmidt de la CGT se pronunció por la aparición con vida de Santiago en el acto del 22 de agosto en Plaza de Mayo. Numerosos sindicatos y la CTA hiceron lo mismo. Tienen la responsabilidad de imponerle a los empleadores la libertad de los trabajadores para poder desarrollar y profundizar la campaña por la APARICIÓN CON VIDA DE SANTIAGO MALDONADO. EL ESTADO ES RESPONSABLE.








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