Política

CÓRDOBA

Santiago Maldonado: en Córdoba docentes denuncian persecución política por tratar el tema en las aulas

Docentes de las agrupaciones D-Base y Otilia opinan sobre la responsabilidad del gobierno y la inacción del gremio ante la persecución a quienes trabajan la desaparición de Santiago en las aulas.

Lunes 11 de septiembre | Edición del día

Ante la persecución política sufrida por docentes que trabajaron en las escuelas la desaparición forzada de Santiago Maldonado, La Izquierda Diario entrevistó a Julia Giletta y Nahuel Rodríguez de la agrupación Docentes D-Base y a Lucía Musacchio y Franco Sgarlata de la agrupación Otilia Lescano para conocer lo que piensan sobre el hecho y sobre el posicionamiento del gobierno y de la conducción gremial.

LID: ¿Qué opinan de la campaña en las escuelas por Santiago Maldonado?

JG: Nos parece muy bien que un sector realmente importante de la docencia se haya sensibilizado y haya tomado en sus manos la necesidad de trabajar en las escuelas la desaparición forzada de Santiago. Está claro que en nuestro país un desaparecido a manos de las fuerzas represivas del Estado no se puede tolerar. En ese sentido, la escuela no puede taparse los ojos para hacerles creer a los chicos que están en un mundo virtual.
A eso hay que sumarle que desde la Constitución hasta los diseños curriculares promueven que se traten las cuestiones que se enmarcan en los derechos humanos, razón por la cual no hay que pedir permiso a nadie para hacerlo: ni al inspector, ni a los padres. Ese cuco lo quiere meter el macrismo, por eso defender la aparición con vida de Santiago nos lleva a enfrentarnos incluso en las escuelas con la política del gobierno.

FS: Más que hablar de campaña, habría que decir que la docencia estuvo a la altura de las circunstancias frente a una desaparición forzada en democracia. La desaparición de Santiago Maldonado desde un primer momento tuvo gran repercusión y forma parte del debate público. La escuela en ese marco no puede decir "mejor no hablar de ciertas cosas". Si hablamos de adoctrinamiento, el silencio es un gran adoctrinador. Es nuestro deber introducir en el aula los hechos de la actualidad, y aportar a un análisis crítico en el marco de nuestro compromiso con los derechos humanos. Está establecido en los diseños curriculares. Más aún, la escuela es el ámbito más adecuado para que las y los estudiantes analicen y comprendan lo que sucede en nuestro país.

Por supuesto que esto es político, la escuela es una institución que construye subjetividad y una visión del mundo. Aquí la discusión entonces no es si la escuela "está politizada” si no qué política se va a dar la escuela ante una desaparición forzada. Y ahí hay dos caminos: el encubrimiento y el silencio, o el compromiso con la verdad y la aparición con vida de Santiago. Por eso, si hay que hablar de campaña, es la de los grandes medios y el gobierno para silenciarnos. Es la manifestación, en el sistema educativo, del encubrimiento que ejerce el Estado en el caso.

LID: ¿Qué opinan de las declaraciones de Grahovac de no hablar de Maldonado en las escuelas?

LM: Las declaraciones de Grahovac forman parte del encubrimiento estatal. Pero además, sus dichos son parte de una campaña contra la docencia. Cuando el ministro dice que recomienda no tratar el tema en las aulas nos expone en nuestra labor y la relación con el resto de la comunidad. No puede prohibirnos hablar del tema, entonces delega la censura en manos de las familias. Eso generó una terrible tensión, padres que retiraron a sus hijos de las aulas, direcciones que para cubrirse prohibieron hablar del tema, escraches a docentes, etcétera. Eso atenta contra las y los alumnos, que son sujetos de derechos y merecen una educación de calidad, más allá de las convicciones idelógicas de sus familias. Y atenta también contra la libertad de cátedra y de enseñanza.

NR: Entendemos que Grahovac lleva adelante la política de equilibrio entre la posición del macrismo más duro y un tímido intento de despegarse de Macri. Rodríguez Larreta puso un 0-800 para denunciar a los docentes, Grahovac desconoció la protección legal que tienen los docentes e hizo una versión del “con mis hijos no” del macrismo al declarar que “las aulas no son un lugar adecuado”.
En lugar de defender los derechos humanos y posicionarse claramente contra la desaparición forzada de Santiago, hace una especulación electoral que es políticamente peligrosa y que deja desamparados a los docentes que tienen un compromiso cabal en la educación integral de sus estudiantes y se han sensibilizado con esta cuestión que, además, en Córdoba ha puesto en la calle más de 70 mil personas reclamando la aparición con vida de Santiago.

LID: ¿Qué debería hacer UEPC frente a las persecuciones a los docentes que dieron clases por Santiago Maldonado?

LM: UEPC nuevamente no estuvo a la altura de las circunstancias y nos dejó sin herramientas para defendernos ante el conflicto que se suscitó a partir de la campaña mediática contra el abordaje del caso en las aulas. El gremio debería llamar a asambleas para dar una respuesta colectiva, no sólo para defender nuestros derechos, sino también para comprometerse realmente en la exigencia por la aparición con vida de Santiago. La conducción no convoca a la discusión de la docencia, pero además no se involucra decididamente en las causas justas del pueblo, privilegiando sus intereses corporativos. Su débil reacción no se trata de mera impericia, es la típica reacción de una burocracia sindical comprometida a fondo con el partido gobernante, en su propio beneficio, y no con los intereses de la docencia y el pueblo.

NR: En primer lugar tenemos que recordar que UEPC, como parte de CTERA, ha sugerido trabajar el tema de Santiago en las aulas y ha puesto a disposición de las y los docentes un cuadernillo con materiales adecuados a cada nivel educativo. Sacó pecho para que se trabaje en las escuelas, pero cuando vinieron los aprietes de las direcciones y de las inspecciones, no dio ningún apoyo político a las y los docentes perseguidos.

La conducción no quiere pelearse con Grahovac, sólo falta que diga que no hay que politizar el tema. Entendemos que UEPC tiene que llevar hasta el final el reclamo por Santiago. Con iniciativas aisladas como la cartilla de CTERA no se avanza. Está muy bien haber sacado la cartilla, ahora hay que sacar un repudio público al ministro Grahovac que avala a los directivos e inspectores que apretaron a los compañeros y continuar la lucha.

Nosotros exigimos que se llamara a parar el viernes 1 de septiembre. Consideramos que este 18 de septiembre, que se cumplen 11 años de la desaparición de Julio López, quienes defendemos los derechos humanos sin especular con ninguna grieta tenemos que tomar ese día como un día de lucha que exija la inmediata aparición con vida de Santiago y desde ese punto de vista los sindicatos no pueden estar ausentes. Sabemos que los gobiernos fortalecen la represión cuando quieren profundizar un ajuste contra los trabajadores. Por eso exigimos a la conducción de UEPC que este 18 llame a paro y movilización en el marco de un plan de lucha contra el ajuste y la represión y por la aparición con vida de Santiago.






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