Mundo Obrero

SERIE - 2ª PARTE

Sangre y sudor de la industria del neumático

Trabajadores de segunda, cuerpos rotos y destrozados, pasar la vida en la fábrica detrás de premios que nunca llegan. La realidad del milagro de la industria de las cubiertas.

Sábado 11 de junio | Edición del día

Acá si sos tercerizado sos un cero a la izquierda. Desde que arranca el día. Vas a tomar el micro de la empresa, pero si sos terceriza muchas veces no te dejan subir. O si ibas arriba y sube uno de Fate te hacen bajar. Si tenés auto no lo podés estacionar porque la playa es para la gente de Fate. Llegás a tus vestuarios y están sucios, ni toallitas de papel nos ponen. Entrás al taller, hacés el mismo trabajo que hace un efectivo, pero cobras la mitad. Una quincena podés cobrar 4000 pesos sin extras, pelado. Y un efectivo cobra 8 o 9 mil. Si trabajás en un lugar donde se pagan calorías, los de Fate cobran carga térmica, como corresponde. Nosotros no. Llega la hora de comer. Nosotros no tenemos microndas, ni heladera, tenés que comprarte un sandwich, no tenemos ni lugar para comer. En realidad comemos en la mesa de trabajo. Así es todos los días, hasta en las pequeñas cosas. Hace poco en el taller había un premio por “menos accidentes”; cada taller suma una puntuación. A la gente de FATE le dieron camperas, a nosotros nada. Estamos en otros convenios: UOM, Construcción, Maestranza. ¿Y qué pasa cuando uno dice basta? Hace un tiempo un tercerizado, de 8 años de fábrica, se quiso presentar a delegado, y al otro día no lo dejaron entrar. Es muy discriminatorio todo esto, las desigualdades que hay. Pero no pongas mi nombre por favor.

El que habla es un trabajador tercerizado de Fate, está claro. La necesidad del anonimato también es fácil de entender.

Rotos, descartables

Sábado de noche, planta de Fate San Fernando. Saúl preferiría estar con su familia. A sus compañeros más jóvenes les hubiera gustado salir con amigos. Pero ahí están. Les tocó rotar y esa noche ayudan a las líneas a escupir cubiertas. Una tras una. De pronto un grito sale de la máquina que corta los absorbedores. Saúl Romero lucha contra los fierros que quieren tragarle el brazo. Está consciente, quiere pelear por su vida y no lo piensa dos veces. Se termina de quebrar el brazo para poder girarlo junto con su cuerpo y evitar que la máquina lo atrape entero. La máquina quiere seguir produciendo. Gira, ensordecedora. El brazo de Saúl sigue dando vueltas, dos, tres, hasta que su compañero alcanza la parada de emergencia.

Stop. Es dura la escena, pero es así. En las plantas de neumáticos no hay super-robots ni hombres de blancos guardapolvos con controles a distancia. Esas miles de cubiertas consumen los nervios y los músculos de cientos de hombres, cada día del año. La sangre también.

“En Fate tenemos un turno completo fuera de la fábrica, roto. Más de 500 compañeros, el 30% de la fábrica afuera. La mayoría son mayoría jóvenes. Tendinitis, hernia de disco, lumbalgia, quebraduras”. El que habla es Pedro, que todavía recuerda el “accidente” de Saúl, que terminó en una rebelión contra las pésimas condiciones de seguridad laboral.

“La fábrica tiene mucho trabajo de producción, casi no tenés tareas livianas. Fate tiene sectores que tienen máquinas nuevas, de ultima tecnología, pero otros con máquinas de 60 o 70 años. Implican un esfuerzo físico enorme, en 3 o 4 años estás roto, pero además la posibilidad de tener accidentes graves. Hay sectores donde se trabaja con muchos químicos, estás aspirando negro de humo, polvo de azufre, y se trabaja 8 horas cuando es una tarea insalubre”.

Víctor Ottoboni, el que habla de máquinas y condiciones de trabajo, conoce la planta. Ha sido delegado de ingeniería durante 8 años, cuando los sectores combativos recuperaron el cuerpo de delegados.

De la casa al trabajo (y al trabajo...al trabajo)

“Tenemos un sistema de trabajo de 12 horas obligatorias, sumado a un salario miserable. La gente vive dentro de la planta haciendo horas extras. En Pirelli ‘el virus’ es la hernia”. Así contaban a este cronista los jóvenes que en 2008 marchaban por las calles porteñas con la bandera que decía “Pirelli chupasangre explotador”.

Aquella rebelión, derrotada gracias a los favores de la conducción nacional y el Ministerio de Trabajo, terminó con buena parte de los activistas expulsados. Así pudieron seguir con las 12 horas, las hernias y los contratos por agencia.

Ocho años después, dos trabajadores recuerdan con nosotros aquella época. “La gente no llegaba a fin de mes, entonces algunos trabajan de lunes a lunes 12 horas, al cuarto o quinto día laburando así venían los accidentes”, dice Elvis.

Su compañero agrega: “Ahora trabajamos 8:30 pero nos perjudicó el salario. Además hacemos el turno continuo”. Los relevos se hacen en la máquina, así Pirelli no para de escupir cubiertas.

Las agencias eran la vía de ingreso casi obligada a la fábrica. “Primero estabas seis meses en una, después 2 o 3 años en la segunda”. El malestar obrero fue logrando que las efectivizaciones se aceleren, pero aún hoy quedan muchos trabajadores por agencia.

“Las hernias siguen también. Levantás cubiertas de 20 kilos todo el día, terminás roto” cuentan. Elvis explica que “la parte de insulabridad va desde el sector de vulcanizado, hasta el trabajo muy pesado. Hay accidentes por esa precariedad en la que trabajamos. Y en lo salarial también estamos precarios. Cobramos la mitad de lo que nos corresponde”.

La zanahoria de Pedro

Bridgestone-Firestone tiene su planta en Lavallol. Adivinó: jornadas agotadoras, precarización, trabajadores descartables.

Allí pudo hacerse fuerte, durante un tiempo, el ex secretario general del gremio Pedro Wasiejko. Uno de sus caballitos de batalla, que promocionaba donde podía, era la “participación en las ganancias”. La cláusula se había firmado en 2001 como contrapartida a una rebaja de sueldos del 20%. Pero recién se empezaría a cobrar en 2003, tras un conflicto que desbordó a la burocracia.

Así lo recuerda Carlos: “se venía una reactivación, y necesitaban mano de obra más barata. Por eso nos dieron el premio durante 3 años. Ahora ya no lo dan. Todos los años, en mayo o junio, ponen un cartel donde están los supuestos balances de la empresa. La gente pasa y es como una carcajada generalizada... si no fuera un tema serio. Para que tengas una idea, los muchachos más viejos dicen que antes cobraban como en una automotriz, y ahora cobran casi la mitad. Pero además, en estos años, fueron aplicando cambios en los turnos y aumentaron los ritmos de trabajo. Entonces los pibes tienen más problemas de salud. Tendinitis, hernia de disco, abombamientos. Este año llegó a haber más de 300 compañeros con tareas livianas, la mitad en forma permanente. ¿Qué puede sentir un armador que hace 110 cubiertas por día, que cada una se vende a 1500 pesos, que termina hecho bolsa y ve el balance que le muestra la empresa?”.

Divide y explotarás

Una de las conquistas más grandes de las patronales fue dividir a los trabajadores de las distintas empresas y su representación sindical. Gracias a esa situación, pudo imponer las condiciones de explotación de la fuerza de trabajo.

Cuenta Ottoboni. “Hay un convenio general, pero muchas cuestiones importantes como el salario, sistemas de trabajo, metas de producción, establecidas por fábrica”.

El convenio 101/75 fue incorporando anexos que expresan los golpes – y resistencias – de las últimas décadas de la clase obrera. El anexo I de Bridgestone se desarrolla durante 30 páginas, 16 páginas componen el anexo II que regula a la empresa Fate y 6 páginas contiene el anexo III de Pirelli.

Resume Ottoboni: “Fate tiene un sistema de 7x2, trabajás siete descansás dos, con turnos rotativos, Pirelli tenía un sistema que de 12 horas, 4x3. Hace unos meses la Violeta firmó un acuerdo donde pasaron a trabajar 8:30 horas, pero con el cambio de turno en máquina y una rebaja salarial. Pirelli tiene el sueldo más bajo, alrededor de 11 mil por mes, cuando en Fate estamos en 14 o 15 mil. Bridgestone tiene un sistema de turnos fijos, de 6x1”.

Cada una de estas historias ilustra lo que sucede dentro de esas plantas. “La industria del neumático es una picadora de carne” dicen los dos trabajadores de Fate. ¿A alguien le queda alguna duda?

En la próxima nota, veremos cómo fueron esas transformaciones en la industria del neumático. Sus golpes y resistencias, y cómo se fue acumulando la bronca entre las líneas.

En esta serie:
1 - Quiénes son los “chupasangre” en la industria del neumático
Derechistas, golpistas, millonarios, evasores: las historias detrás de los dueños del negocio de las cubiertas. Primera de una serie de notas sobre los obreros del neumático.

3 - La década ganada en el Neumático
Un recorrido por las transformaciones en la industria del neumático, de los 90 a la actualidad.

4 - “Hay que dejar que ese odio se exprese”
Francia, Brasil, México, Venezuela. Otras historias, de otros países pero de los mismos hombres que hacen las cubiertas que hacen “girar al mundo”.

5 - Del conflicto de 2008 a la conquista del sindicato
La sed insaciable de los “chupasangre” de la industria del neumático tendría sus malos tragos. De la rebelión en las paritarias del 2008 al triunfo del Frente de Unidad en las últimas elecciones.




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