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Sangre en la raíz: a propósito de De #BlackLivesMatter a la liberación negra

El libro de Keeanga-Yamahta Taylor fue editado en Argentina por Tinta Limón. Aquí unas líneas para recomendar su lectura.

Eduardo Castilla

@castillaeduardo

Sábado 3 de marzo | Edición del día

“Quiero vivir hasta los 18”. Aniya tiene 13 años. Marcha por las calles de New York. Su testimonio, sus palabras, son un símbolo de aquello que podría ser bautizado como “desesperanza de vida”. Aniya es negra.

Ella es solo una voz entre decenas de millones. Mujeres y hombres negros, aprisionados y oprimidos en aquello que la clase dominante les presenta como “su país”.

De Aniya, entre muchas otras cosas, habla De #BlackLivesMatter a la liberación negra. Su autora es Keeanga-Yamahta Taylor. La edición argentina corre a cargo de Tinta Limón, en el ya lejano año de 2017.

El pasado y el presente

El 9 de agosto de 2014, un joven Michael Brown fue asesinado por la Policía en la localidad de Ferguson, un lugar cuyo último censo había marcado apenas la modesta cifra de 20.000 almas.

Lo que siguió fue la muestra más atroz de impunidad para el accionar estatal unido al crecimiento de un movimiento de resistencia y lucha, cuyo sentido encontró materialidad en la consigna “las vidas negras importan”.

De #BlackLivesMatter…, en sus casi 400 páginas, presenta la historia del nacimiento de ese movimiento. Define e ilustra, al mismo tiempo, sus rasgos característicos.

Sin embargo esa historia no puede ser reducida a un tiempo acotado. El movimiento #BlackLivesMatter, tal como lo señala la autora, vuelve a poner sobre la mesa los problemas fundamentales que hacen al racismo en EE.UU. Lo hace recurriendo, valga la redundancia, a la historia misma.

El presente de lucha contra la opresión racial puede leerse a la luz de un pasado de siglos marcado por el mismo signo. Un racismo que se arraiga estructuralmente en el origen mismo del capitalismo norteamericano. Un racismo que se muestra económicamente necesario en cada etapa del desarrollo económico de esa nación. Una nación fundada sobre la opresión, para decirlo sin mayores vueltas.

Así, la Guerra de Secesión aparece en el texto solo para mostrar inmediatamente los propios límites de la emancipación dictada por Lincoln tras años de un brutal enfrentamiento civil. Gracias a los vericuetos legales de la Enmienda XIII, el capital esclavista derrotado militarmente volverá a encontrar los mecanismos para recrear una opresión y una explotación mutuamente reforzadas.

El recorrido está lejos de agotarse en el siglo XIX y continúa su tortuoso camino a lo largo del XX. La autora nos presenta un libro que, cronológicamente, tiene su fin en la era Obama. Ayer nomás. Pero la opresión racial está a distancia luz de haberse agotado en los mandatos del primer presidente negro.

Keeanga-Yamahta Taylor nos ofrece mucho más que una extensa historia de opresión. Nos invita, en sus páginas, a entender los mecanismos políticos de un Estado estructuralmente racista.

La historia y la política

El siglo XX será testigo de los intentos político de la elite norteamericana para amortiguar las consecuencias sociales del racismo.

A las políticas represivas –leyes Jim Crow, ausencia de derechos electorales y civiles, etc.- se sumarán aquellas destinadas a canalizar el descontento social.

El Estado norteamericano operará intentando contener el permanente odio de la comunidad afroamericana hacia sus opresores. Actuará, en muchos casos, buscando limitar aquello que encontraba expresión en verdaderas rebeliones populares. La historia de ese país podría, tal vez, ser relatada por la sucesión de esos levantamientos.

Conceptos como “Daltonismo" y la pos-racialidad aparecerán a lo largo del libro como arquetipos de políticas destinadas a borrar la opresión racial. Se mostrarán como ilusiones irrealizables.

Las batallas, los fracasos, las experiencias

De #BlackLivesMatter… es, a la vez, un insumo fundamental para debatir estrategias. La lucha contra la opresión racial en EE.UU. sigue siendo un motor de lucha para millones. La profundidad de la misma, su arraigada ligazón con el Estado capitalista, la convierte en una enorme carga explosiva. Pólvora o C4 en los cimientos del capitalismo norteamericano.

En el texto de Keeanga-Yamahta Taylor se pueden encontrar las conclusiones de un fracaso. El de aquella perspectiva que optó por la integración al Estado imperialista como vía para terminar con la opresión.

Esa perspectiva, reformista al fin de cuentas, culminó en la consolidación de una élite negra, profundamente enraizada al Estado, ligada al gran empresariado y propulsora de una cultura de la resignación.

Al lector o la lectora que decidan –tal como aquí recomendamos- abordar este libro no dejarán de llamarle la atención la relación entre las grandes multinacionales y el CBC (Congress Black Caucus), es decir el grupo parlamentario negro. Tampoco podrá evitar sorprenderse con la mezquina actuación de los referentes tradicionales del Movimiento por los Derechos Civiles ante asesinatos como el de Michael Brown. Se indica, en particular, la página 182. Último párrafo para más precisiones.

Se hace preciso señalar que la autora está lejos de cualquier perspectiva que renuncie a unir todas las luchas contra la opresión y la explotación que despliega el capitalismo norteamericano. Lejos de una política centrada solo en lo racial, ofrece los argumentos necesarios –claramente fundados- para una pelea de conjunto.

Sin embargo, si los límites de la estrategia de integración al Estado imperialista quedan claramente al desnudo, no ocurre lo mismo con aquella otra perspectiva que se expresó a fines de los años 60 e inicios de los años 70. El momento de mayor agudeza en la lucha de clases dio expresiones de profunda radicalidad, tanto ideológicas como en la acción. Se trató, como en todo el mundo, de un ciclo marcado por la idea de la revolución social.

Las conclusiones de las estrategias y prácticas desplegadas en ese ciclo son, posiblemente, la asignatura pendiente del libro de Keeanga-Yamahta Taylor. Eventualmente en esa ausencia hay que buscar también las debilidades de una formulación estratégica para el ahora.

El odio, poderoso motor

Resulta imposible leer De #BlackLivesMatter… sin una sensación constante de amargura, de bronca. La brutalidad de la opresión racial es un golpe en plena boca del estómago a cada página.

“Sangre en las hojas, sangre en la raíz”, cantó una conmovedora Billie Holiday hace ya décadas. Lo hizo entonando Strange fruit, una suerte de himno contra la opresión racial. Posiblemente supo ponerle voz al sentimiento de odio de millones que la precedieron y de los millones que vendrían.

Ese odio, que se alimenta cada día de una política racista estructuralmente anclada, es un poderoso motor de lucha revolucionaria. El libro de Keeanga-Yamahta Taylor nos recuerda que ese motor está encendido y rugiendo.







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