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Sancor: millones de litros de leche por día en peligro, mientras millones de niños son pobres

Se trata nada menos que de un producto de primera necesidad para la vida e indispensable en el crecimiento de las personas, pero que según los índices oficiales disminuyó la venta.

Franco Villalba

Trabajador de Alicorp - La Matanza

Sábado 29 de abril de 2017 | 13:12

Claro está que esto no es producto de que las personas eligen darse el gusto de no consumirla, sino por la propia crisis económica y el aumento de los precios de los lácteos.

En este marco es que Sancor, luego de años de súper ganancias, en los que el 35% de sus ventas iban para la exportación, ahora aduce crisis y la arroja sobre sus trabajadores.

Las plantas industriales de Sancor procesan 1300 millones de litros de leche por año (el 15% de la leche producida en el país) y no pueden estar en esta situación. Su labor es imposible que sea inutilizada. En Argentina hay alrededor de 7 millones de niños bajo la línea de la pobreza que necesitan de este producto indispensable para su crecimiento.

Si la patronal no es capaz de mantenerlas en funcionamiento, que Sancor sea estatizada bajo control de los trabajadores. El gobierno en vez de girar tanto dinero a estos empresarios que se enriquecen negociando con un producto que todas las personas necesitan para vivir, deben girarlo directamente a quienes lo necesitan sin intermediarios.

Las tazas de leche de millones de comedores que alimentan a los niños en cada colegio en el país pueden ser llenadas por el producto de las manos de los trabajadores de Sancor.

La crisis en Sancor llegó a una situación límite. Están en riesgo miles de puestos de trabajo. El día jueves, trabajadores auto convocados se manifestaron en la planta de la empresa que se ubica en la localidad de Don Torcuato para reclamar ante la desesperada situación de no cobrar el sueldo del mes de marzo y parte de los sueldos de enero y febrero. La asamblea que se hizo espontánea, resolvió y realizo un petitorio que será entregado al Ministerio de Trabajo regional Tigre para que otorgue un subsidio de urgencia que abone los sueldos adeudados.

Una crisis social y política que lleva larga data, generada al calor de las deplorables gestiones de la empresa y los gobiernos kirchneristas y macrista, hoy está siendo descargada sobre las espaldas de los trabajadores. En los últimos meses la empresa cerró 4 plantas en Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, despidió 500 trabajadores y está provocando el hundimiento de pueblos enteros que viven de la producción y la industria láctea en toda la cuenca lechera.

Gobierno, empresa y sindicato

El gobierno ajustador de Macri va por todo, reclama una profunda reestructuración: mil despidos, aplastar el salario, flexibilizar, aumentar los ritmos de trabajo, reducir el aporte patronal extraordinario al sindicato ($3500 por mes por cada trabajador) y destruir la organización sindical de los trabajadores.

Los intereses que tiene el Gobierno en el negocio son claros a la vista e incompatibles con la gestión pública. El vicejefe de gabinete Gustavo Lopetegui a cargo de la secretaría de Políticas Públicas dirige las negociaciones, está detrás de las acciones de APyMEL (pequeñas y medianas empresas de la industria láctea) que se opone al aporte patronal y está personalmente interesado en que se resuelva el conflicto a favor de los empresarios debido a que no solo fue CEO de LAN sino también director de Milkaut y dueño de la empresa exportadora de quesos llamada Pampa Cheese.

En la negociación, el Gobierno y la empresa buscan aplastar el salario y extorsiona con despidos. Plantearon eliminar el acuerdo paritario del 13.9 % por seis meses pero como ya estaba acordado le exigió al sindicato que lo resuelva difiriendo el 15% del salario de cada trabajador en los siguientes seis meses a cambio de que el gobierno transfiera $450 millones para destrabar el conflicto y que la empresa no despida en ese lapso de tiempo.

La respuesta de la dirección de Atilra fue inmediata. La asamblea general extraordinaria de delegados congresales aprobó diferir el 15% de los salarios de los trabajadores por 6 meses y durante ese lapso Sancor se abstendría de despedir trabajadores (la devolución del salario se haría a partir de los 12 meses transcurridos, es decir desde abril del 2018). Según nos contaban los trabajadores, el sindicato tomo la decisión sin la consulta de los 4 mil empleados de Sancor y solo realizaron asambleas informativas posteriores a lo resuelto.

Ahora el conflicto está trabado porque el gobierno y las cámaras empresarias de la industria lechera quieren bajar el aporte patronal extraordinario aportado al sindicato (con 25 mil afiliados) hoy en $3500 por trabajador y llevarlo a $1000. El sindicato se niega a que le toquen esa parte de la millonaria caja que maneja (más de 80 millones por mes solo en concepto de aporte patronal extraordinario) acusando que terminarían con las prestaciones médicas de la obra social del sindicato.

La empresa que espera la transferencia de los fondos del gobierno nacional ($450 millones) continúa con el plan de reestructuración con suspensiones. Analiza varías líneas: un nuevo crédito bancario que no llega, entrar a convocatoria de acreedores para trasformarse en sociedad anónima y venderla a alguna empresa láctea multinacional o tomar la plata ofrecida por medio centenar de empresas agrupadas en APyMEL para ser socios en la futura venta de Sancor.

Asambleas y plan de lucha: movilización y paro

Al día de la fecha la dirección de Atilra, que resolvió a espaldas de los trabajadores el descuento de la empresa del 15% del sueldo, no llama a asambleas que permitan discutir entre todos los trabajadores un plan de lucha. Sancor se encuentra paralizada por el paro realizado por camioneros, que la semana próxima realizará una movilización y acampe en Plaza de Mayo, según nos contaban algunos trabajadores camioneros que realizan el paro en la planta. En el día de ayer el sindicato Atilra no se presentó en Don Torcuato, lo que provocó el malestar entre los trabajadores. Este jueves renunció el secretario general de Coronel Galvez, Nicanor Villafañe, y comenzó el paro por tiempo indeterminado de los trabajadores de esa zona.

Según su comunicado, Atilra resolvió para la próxima semana una movilización al Centro de la Industria Lechera, hacer asambleas informativas en todos los establecimientos lácteos del país y la modalidad de ayuda solidaria del resto de los trabajadores de la industria lechera para los trabajadores de Sancor.

Héctor Ponce es secretario general de Atilra Sunchales desde 1987 y secretario nacional desde 2002, es decir hace 30 años está atornillado a los sillones del sindicato, no trabaja y no repara en ostentar públicamente los millones de pesos que salen del sudor de cada uno de los trabajadores. Atilra posee fondos millonarios que surgen del aporte sindical de cada trabajador de la rama, el cual puede ser aportado para los trabajadores de Sancor que no cobran su sueldo y que a la vez no se le descuente ese porcentaje a los mismos, como hizo el sindicato ceramista de Neuquén cuando los trabajadores de Zanon peleaban contra el cierre de la fábrica que hoy se encuentra bajo gestión obrera.

Con el descuento sindical, el aporte patronal extraordinario, los cuantiosos sueldos de los secretarios generales y su secretario nacional, Atilra podría de forma provisoria parar la olla de los trabajadores y llamar a asambleas por un plan de lucha. El aporte solidario de todos trabajadores de la rama láctea es necesario pero de ninguna manera puede ser la modalidad de un sindicato que propone resolver con urgencia que no haya un plato de comida en la mesa de cada trabajador.

Lo que los trabajadores necesitan es la fecha del paro nacional, como ya están haciendo los trabajadores de Galvez, con asambleas resolutivas (no informativas) de todos los trabajadores (lácteos y camioneros) para discutir y votar un plan de lucha serio que con el paro y la movilización exija al gobierno la transferencia de la plata que se comprometió a realizar, enfrente el ajuste y los despidos que quiere imponer el gobierno y la empresa.Hay que exigir que se abran los libros de contables de Sancor que teniendo ganancias extraordinarias todos estos años quiere descargar la crisis sobre los trabajadores.

 

La movilización que llama Atilra para la semana próxima nada dice de la convocatoria a un paro nacional de toda la rama láctea. Un paro que debe ser activo con cortes de calles, avenidas, rutas y una gran movilización a la casa de gobierno que le ponga freno al ajuste y los despidos de la empresa y el gobierno. Como punto de partida de un plan de lucha votado en asambleas que tire abajo el descuento del 15%, abra la paritaria y reincorpore hasta el último trabajador despedido para que la crisis la paguen los empresarios. Los trabajadores no pueden depositar ninguna confianza en el gobierno y la empresa ni tampoco en la dirección de Atilra que viene mostrando de que lado está.







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