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San Rafael: “El Estado debería garantizar que terminemos nuestros estudios”

Una escuela donde en su mayoría asisten trabajadores y trabajadoras. Muchas tienen hijos. Los contenidos de los programas educativos y el régimen de asistencias no se corresponde con la realidad de los estudiantes

Martes 11 de julio | 10:56

Sofía Dagma es estudiante de la Escuela de educación para adultos, 3-436 C. María J. Roco.

Los CENS son instituciones educativas, que permiten a las personas completar su formación secundaria que, por motivos diversos no han podido hacerlo en su momento. Muchos de los estudiantes que asisten son trabajadores, madres, padres y gente adulta. La institución a veces suele olvidarse de esta situación y dejan libre a compañeros que tienen muchas dificultades a la hora de cursar con el régimen de asistencia que impone el sistema de educación. Suelen pedir justificativo por las faltas, pero no tienen en cuenta que muchos de los chicos trabajan en negro y no les dan permisos, ni certificados; otros enferman o enferman sus hijos y tampoco tienen mutuales, sin contar las horas eternas que uno tiene que esperar en las guardias de los hospitales públicos.

Cuando hay que hacer tareas extracurriculares, para muchos es imposible de hacer por sus trabajos y/o el cuidado de sus hijos, ya que apenas tienen tiempo para cubrir sus necesidades básicas como dormir o comer. En cada materia se nos pide entre 30 y 60 pesos de fotocopias y tampoco la institución ha informado sobre alguna beca para costear esto. Además de que la institución, cuando los estudiantes se inscriben, cobra 300 pesos de cooperadora, pero no dice que el pago de este monto no es obligatorio. A esto se suman los certificados que cuestan como mínimo 10 pesos.

No hay jardines maternales para que, quienes tienen hijos y que muchas veces tienen que ausentarse para quedarse con ellos, tengan un lugar donde dejarlos

Muchos viven en distritos y con el medio boleto no alcanza. Yo, por ejemplo, gasto por semana 60 pesos y hay compañeras y compañeros que viven más lejos y el precio del boleto es más caro, sin sumar el gasto de pasajes en las tareas extracurriculares como los trabajos grupales.

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No hay jardines maternales para que, quienes tienen hijos y que muchas veces tienen que ausentarse para quedarse con ellos, tengan un lugar donde dejarlos. Muchas veces no hay quien los cuide, los cupos en las guarderías públicas son ínfimos y el costo de las privadas es muy elevado. Pueden faltar y cuidarlos o pagar a alguien alrededor de 70 pesos por hora.

Se supone que es un colegio público y por ende gratuito. Pero parece ser que entre todos los gastos que tenemos estamos pagando lo que saldría estudiar en una institución privada o nos vemos obligados a volver a abandonar.

Hay formas de avanzar en medidas concretas. Con los millones que se destinan a la megaminería, a la soja o al pago de los fondos buitre, se puede acceder a miles de becas estudiantiles integrales de $11.500. Si los funcionarios cobraran como una maestra, como hacen los legisladores y legisladoras del FIT, y no sus abultadas dietas, se podría solventar el Boleto Educativo Gratuito para estudiantes, docentes y no docentes de todos los niveles educativos. Necesitamos una jornada laboral de 6hs, 5 días a la semana, en blanco y con un salario mínimo igual a la canasta familiar. Así sería posible y habría más tiempo para estudiar y estar en familia y con amigos.






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