Mundo Obrero

EDUCACIÓN PROEMPRESARIAL

San Martín: niegan el ingreso de obreros de Madygraf a dar charlas en un terciario

Obreros de la ex Donnelley iban a encontrarse con estudiantes del Terciario 183 el marco de la campaña solidaria con su lucha. Pero les negaron entrar. ¿Al servicio de quién están los conocimientos?

Jorge Mansilla

Estudiante del ISFT N°183 - San Martín

Lunes 10 de octubre | 00:44

En el marco de la campaña de solidaridad con Madygraf, los obreros de la ex-donneley iban a dar una serie de charlas con los estudiantes del Terciario 183 pero no se les permitió la entrada.
 
El 9 de septiembre en el Instituto Superior de Formación Técnica (ISFT) N°183 los trabajadores de Madygraf fueron a charlar con los estudiantes para comentar sobre la situación actual que se vive en la fábrica y siendo que hace poco se votó la media sanción de la expropiación en la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires. Pese a ello la dirección del establecimiento no se los permitió, argumentando que en su instituto no se puede hablar de temas que no sean estrictamente académicos.

No es la primera vez que ocurre esto en el instituto. En mayo, cuando se realizó una asamblea, la dirección también le negó el espacio a estudiantes del Instituto de Formación Docente 113 que querían denunciar las condiciones en la que se encontraba su terciario, mintiendo acerca de que el reglamento no permitía el ingreso de estudiantes de otras instituciones.

Mientras no se da lugar a un derecho democrático como es la libertad de expresión, los estudiantes tienen que seguir sufriendo desde hace años la falta de insumos, aulas que se inundan cuando llueve mucho o los baños clausurados durante un mes y medio que tuvieron que ser arreglados con plata del bolsillo de los estudiantes y docentes ya que desde el consejo escolar no dan respuesta a estas problemáticas, que no son sólo de este terciario sino de la enorme mayoría de escuelas públicas producto de las políticas de los gobiernos de Cambiemos a nivel nacional y provincial como del Frente para la Victoria a nivel municipal.

¿Para quién se estudia?

En el ISFT183 se dictan carreras como Seguridad e higiene, Gestión ambiental, Recursos humanos y Gestión de pymes. En todas se tocan diversos temas, pero todas tienen un denominador común: la adaptación a las necesidades empresarias.

En Seguridad e higiene se tocan temas como las responsabilidades de las Asociaciones de Riesgo del Trabajo (ART) y los departamentos de seguridad e higiene y cómo se debe proceder de acuerdo a las necesidades de los empresarios buscando solo evitar juicios laborales o sanciones de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), en detrimento con lo que supuestamente busca la carrera que es “proteger la salud y la seguridad de los trabajadores”.

Y no sólo se educa de esta forma sino que también se le da espacio a exempresarios de la Barrick Gold a dar charlas y seminarios en el instituto o visitas al centro de exposiciones de la Sociedad Rural, mientras que no se deja lugar a trabajadores y estudiantes a expresar sus puntos de vista sobre la seguridad e higiene en sus lugares de trabajo y estudio.

La salud y la ganancia

 
Así como somos educados hacemos funcionar el sistema, que lejos de preocuparse por la salud de los trabajadores sólo busca incrementar las ganancias empresariales.

Un claro ejemplo de esto es Madygraf, que mientras estuvo bajo las órdenes de la patronal tenía un 80 % de trabajadores con dolencias y un alto grado de accidentes laborales, como nos enseñan (y justifican) en la carrera. Las patronales buscan que el operario siga produciendo sin importar el cansancio, los dolores o las exposiciones a agentes de riesgo que puedan generarle consecuencias a corto y largo plazo. Ése es un tema menor para ellos.

Desde que arrancó la gestión obrera, se creó la “comisión de riegos del trabajo” en la fábrica y logró reducirse tanto la cantidad de trabajadores con dolencias como el grado de accidentes laborales.

Esto demuestra que si la seguridad e higiene se utiliza para proteger a los que día a día estamos trabajando se puede mejorar la calidad de vida de las personas evitando los accidentes y enfermedades profesionales.

Censurar este tipo de ejemplos sólo responde a los intereses de los empresarios y no a los de los trabajadores que somos la inmensa mayoría de los que buscamos un futuro mejor a través de la educación y dejamos nuestras vidas en las fábricas.




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