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“Salvajes”: el periodismo de guerra de Clarín y La Nación contra los trabajadores

El conflicto aeronáutico desató la furia de Macri, pero también a los editorialistas de los grandes medios. ¿Quiénes son los salvajes?

Viernes 9 de noviembre | 14:09

“Una huelga salvaje en Aerolíneas dejó a más de 30.000 pasajeros varados”: tapa catástrofe de La Nación.

“Otro paro salvaje obligó a cancelar 258 vuelos y dejó varados a 30.000 pasajeros”: tapa catástrofe de Clarín.

Luego, el relato de “la medida intempestiva” que causó una “situación dramática a miles de pasajeros”.

Salvaje tiene varias definiciones según el diccionario, pero Clarín y La Nación se referían a algunas de ellas: “incontrolado, violento, fuera de las normas establecidas, muy cruel”. Para los grandes medios, y los funcionarios, cuando la clase trabajadora se defiende de los ataques empresarios es salvaje. Para sostener esa acusación “se olvidan” de decir que los hombres y mujeres que hacen funcionar los aviones y aeropuertos estaban reclamando, mediante asambleas, que se respete el acuerdo que obligaba a reabrir las paritarias cuando la inflación superase el aumento recibido a principios de año. Lo que parió la asamblea fue la situación dramática que vive la familia de un maletero que cobra 25 mil pesos, o un tercerizado que no llega a 20, o los que apenas superan la canasta familiar hoy fijada en 30 mil pesos.

Pero para Clarín y La Nación no es salvaje que a miles de aeronáuticos no les respeten el acuerdo salarial o los precaricen hasta la muerte.

No es salvaje que cientos de trabajadores tengan que pasar las noches en las puertas de Gaelle o Canale porque no quieren quedar en la calle.

No es salvaje que Jorge Gabriel Ibáñez muera apagando el incendio en el micro de la línea 306 que manejaba. Ni que Brian Cantero deje la vida a los 23 años trabajando precarizado en una papelera. Ni que Mauricio Segura deje la suya sacando el “oro negro” de los pozos de YPF.

No es salvaje que desguacen el Hospital Posadas, sus médicos y servicios, y mil pacientes psiquiátricos queden sin atención.

No es salvaje que intenten vaciar las empresas del Estado, como el Astillero Río Santiago o la mina de Río Turbio, empujando a pueblos enteros a la miseria.

No es salvaje que en Moreno haya cientos de escuelas cerradas desde que el crimen de Rubén y Sandra desnudó las condiciones en que estudian y trabajan en la provincia de Vidal.

No es salvaje que a los obreros de Fiat les den “mierda” en el comedor mientras Cristiano Ratazzi gana millones y prepara su fiesta en Punta del Este. Ni es salvaje que los sojeros ganen millones y especulen con el dólar, ni que los supermercadistas remarquen mientras millones pasan hambre.

No es salvaje que en el conurbano bonaerense el 26% de los pibes y pibas de 18 a 224 años esté desocupado y que más de la mitad trabaje precarizado.

No es salvaje que les quieran cobrar un millón de pesos de electricidad a una cooperativa obrera y les manden 500 gendarmes.

No es salvaje que el gobierno se ría de millones de trabajadores con un bono sin vergüenza y una cláusula antidespidos trucha.

No es salvaje que hagan un Presupuesto que tenga $600.000 millones para la deuda y recorte la salud, la educación, la vivienda. Y que a los que protesten los provoquen, los corran a tiros y gases, los metan presos.

Para el periodismo de guerra los salvajes siempre son los trabajadores. Para vos, ¿quiénes son?







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