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Saludos navideños: el titular del Episcopado eligió un mensaje tibio

Monseñor Oscar Ojea pidió por una “Patria más equitativa y amigable”. No se refirió al Gobierno, con el que mantiene algunas discrepancias y envió un mensaje elíptico para estas navidades.

Lunes 25 de diciembre de 2017 | Edición del día

El titular de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), a través de las redes sociales, dijo “Pidámosle al Señor en esa Navidad que toqué los corazones de todo los hermanos” y agregó que “cada niño tenga lo necesario para la dignidad que trae a este mundo”.

Utilizó la red social Twitter para comunicar sus deseos en esta Navidad. En uno de los tuit dice “Qué podamos ser testigos del nacimiento de Jesús, qué podamos colaborar cada día más, para hacer de este mundo un espacio más humano, más fraterna, más cristiano”.

Estas declaraciones sonarán tranquilizadoras al oído del presidente Macri, preocupado porque la nueva conducción de la Iglesia se manifiesta opositora a decisiones del Ejecutivo.

Cuando asumió un obispo cercano al Papa en la presidencia de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, Monseñor Jorge Lugones, preocupó al Gobierno por su “perfil combativo”. Posteriormente, declaraciones de Ojea (también elegido por el Papa para ocupar su cargo), sobre la reforma laboral que pretendía llevar adelante el gobierno, preocuparon aún más al Gobierno. "El trabajo no es una mercancía, sino que hace a la dignidad de la persona", dijo hace más de un mes Ojea.

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La coalición gobernante entendió que la nueva conducción de la Iglesia Católica se había alineado con el Papa Francisco, que jugarían más en la oposición y que abandonarían el rol conciliador de José María Arancedo (quien hablo de la reconciliación cuando la Corte votaba a favor del 2X1).

La flamante cúpula que inicia un período de tres años parece ir hacia una sintonía más fina con el mensaje del Papa. Así lo mostró Lugones quien recibió en la mañana del 6 de diciembre, día que llamaba a movilizar la CGT y la CTA, a referentes de los movimientos sociales con quienes coincidió en la necesidad de construir "una agenda en común".

Del encuentro, que se desarrolló en el obispado de Lomas de Zamora, participaron referentes de Barrios de Pie, la Corriente, Clasista y Combativa (CCC) y la Confederación de los Trabajadores de la Economía Popular (CTEP). Lugones les aseguró a los referentes de los movimientos sociales que la Iglesia valoraba el rol que tenían en la actual situación del país.

Pocas horas después de esta reunión estos movimientos sociales se plegaron a la movilización convocada por organizaciones sindicales y junto marcharon hacia Plaza de Mayo en protesta contra la reforma laboral que impulsaba el Gobierno.
El 13 de diciembre la Conferencia Episcopal se reunió en su sede porteña. Más de veinte obispos coincidieron en expresar su preocupación por los pobres, los inmigrantes, los pueblos originarios, los ancianos, los niños, los encarcelados, los que buscan trabajo. El mensaje estaba dirigido a contener a todos los sectores que el gobierno viene atacando.

La Iglesia de Bergoglio apuesta a canalizar tras las sotanas las demandas contra Cambiemos. Para eso sermonea al gobierno por sus medidas. Tras la represión de Bullrich a quienes se manifestaron en las inmediaciones al Congreso Nacional, la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal, encabezada por Oscar Ojea, emitió una declaración en la que hace un llamado al diálogo dado que "en estos días las familias argentinas han sido conmovidas por una creciente violencia política, que no solo se ha registrado en las calles, sino que ha llegado incluso al interior del Congreso impidiendo su normal funcionamiento".

Un día después de la violenta represión del 18 de diciembre, que por lo menos cinco personas perdieron un ojo y otras 80 personas fueron trasladas por el Same a hospitales porteños, y más de 40 manifestantes fueran detenidos, Mauricio Macri se reunió con las nuevas autoridades de la Iglesia Católica en la Casa Rosada.

La nueva Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina encabezada por su titular monseñor Oscar Ojea, le expresaron al presidente sus preocupaciones por la situación de los jubilados, y la violencia que se registraron en esos días.

En diálogo con el diario Clarín, Ojea se refirió a la reunión con el mandatario “Lo primero que le dijimos es que no somos ni técnicos ni políticos, sino pastores y que, desde ese lugar, queríamos señalar algunas cosas. Entre ellas, la reforma previsional. El presidente y sus ministros dieron algunas respuestas”.

La Iglesia se venía manifestando contra de las reformas que logró imponer el Gobierno, incluso el Sumo Pontífice emitió un spot en el que pedía cuidar a los ancianos. Pero el diálogo al que instaba la Iglesia ya había fracasado, porque Macri los recibió un día después que en medio de la brutal represión se votará la ley contra 17 millones de personas.

Consultado por el periodista de Clarín sobre el primer cura villero Ojea respondió “Tuve el privilegio de estar en esa ceremonia y ser co-consagrante de monseñor Gustavo Carrara. Nunca había visto en la Catedral tanta presencia de nuestra villa con una gigantografía del papa Francisco que era una maravilla. A mí me pareció una ceremonia muy festiva y al mismo tiempo muy religiosa”.

Las nuevas autoridades de la Iglesia parecen transitar el camino del diálogo y de oposición al Gobierno y sobre todo de contención al malestar social que buscará sujetar a los movimientos sociales tras las sotanas de Francisco.








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