Juventud

OPINIÓN

¡Salir de mí mismo y decirle a las personas que están en la misma que yo que nuestra vida vale más!

Una reflexión propia sobre lo que me genera el nuevo spot de Nicolás del Caño

Jueves 11 de mayo | 13:10

Ver este spot abre mucho los ojos.
Ver a mis amigos, a mi familia corriendo de acá para allá llegando a fin de mes con lo justo, trabajando en el comercio con franco rotativo, incluso más de 9 horas. Sentir que yo mismo me la paso exprimiendo cada segundo que tengo para estudiar, trabajar y hacer las cosas que me gustan. Y entender que es una cuestión de base. El problema es de sistema, no lo tenemos nosotros que somos “incapaces” o “inútiles”.

Es impresionante ver cómo uno la pelea día a día para cumplir con lo mínimo que se propone, que tiene que ver con estudiar y poder "ser alguien". Esa presión que nos empuja constantemente, que nos oprime muchas veces en la elección de carrera. Y es la misma presión que no nos permite ser y desarrollarnos en nuestro máximo potencial, porque nos exige también que consumamos determinados bienes, que hagamos tal o cual cosa, y en definitiva para lograr eso (y ni hablar de comer y tener un techo) es obligatorio trabajar.

Lo que se le puede ofrecer a un pibe o piba que estudia, siempre es precarización. Siempre son horas y horas de trabajo por chirolas. Y cuando tenemos la cabeza quemada nadie nos reconoce nada, sos vos el flojo, la floja. Cuando ya no nos da más el cuero para sostener laburo y estudio y tenemos que empezar a dejar materias la culpa la tenemos nosotros: porque no pudimos.

Es indignante.
Me da bronca.
Me da ganas de salir a la calle y gritar que merezco una vida mejor.
Me da ganas de salir y gritar que no puede ser que nos dejemos oprimir así. Que no puede ser que haya gente que ’pueda’ y gente que se tenga que resignar, porque nacieron en tal o cual lugar. Que no puede ser que los que pertenecen a esa casta política que manda a sus hijos a universidades, escuelas y medicina privadas sean los que se deben encargar de que lo público funcione. Que no puede ser que haya tantos privilegios para una minoría que saca provecho de un sistema que a la enorme mayoría la explota y la tiene sobreviviendo hasta que ya "no sirve más" y uno por uno nos descarta.

¿Qué me genera?

Quiero salir de mi mismo y decirle a cada una de las personas que está en la misma que no nos podemos resignar.

Decirle que no podemos quedarnos de brazos cruzados; que no podemos pretender que las soluciones vengan de afuera; que somos nosotros mismos los que tenemos que organizarnos, ponernos de acuerdo y cambiar las cosas.

Decirle a todos y cada uno de los estudiantes, trabajadores y trabajadoras, desocupadas y desocupados: ¡tenemos que organizarnos! Organizarnos en nuestros barrios y lugares de trabajo para cambiar las cosas, para transformar nuestra vida, porque todos tenemos que tener trabajo y porque todos tenemos que tener la oportunidad de estudiar o hacer lo que más nos gusta y no tiene que ser un beneficio de una minoría a la que todos pensemos que meritocráticamente podemos llegar a ser parte.

Porque miles y miles se rompen el lomo trabajando y aún así las cosas no cambian.
Porque los que dirigen el país, esa casta política que cambia muy poco en su composición, no les interesa que las cosas sean de otra manera.

¡Nuestra vida vale más!
¡La salida tiene que ser desde y para las y los trabajadores, desocupados, estudiantes y juventud!

Estudiantes independientes (como yo), nos venimos organizando desde la agrupación En Clave Roja con la Juventud del PTS, Frente de Izquierda. Porque queremos cambiar la sociedad de raíz y creemos que: ¡Nuestras vidas valen más que sus ganancias!








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