Economía

DESIGUALDAD SOCIAL

Salario mínimo de empresarios versus la inflación que golpea a los trabajadores

La Confederación Patronal de la República Mexicana propone un alza de salario rumbo al 2030, mientras la inflación continua y los salarios no alcanzan.

Martes 27 de junio | 22:27

La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) se lanza con una propuesta rumbo al 2030; se trata de la “nueva cultura salarial”, donde señala que el objetivo para ese año es alcanzar un salario mínimo entre 162.35 y 194.68 pesos.

A su vez la Coparmex insistió en su propuesta para que en el segundo semestre de este año el salario mínimo llegue a 92.72 pesos, para que, recién en el 2030 cubra plenamente las necesidades de una familia. Hasta ese momento, la intención de los empresarios que las mayorías vivan en la pobreza para que ellos puedan mantener su vida de lujo, obtenida a costa del trabajo ajeno.

En enero de este año empezó el salario mínimo en 80.04 pesos, pero vemos que la inflación ha alcanzado hasta un 6.30%. El aumento de precios de productos básicos y del transporte han hecho que sea difícil cubrir estos costos con el salario mínimo.

Según el Centro de Análisis Multidisciplinario de la Universidad Nacional Autónoma de México (CAM-UNAM), el precio de la Canasta Alimentaria Recomendable aumentó tan sólo en 2016 a 213.46 pesos diarios, siendo una situación que afecta gravemente a más de 32 millones de familias de trabajadores en el país.

Mientras el costo de los productos básicos aumenta, el salario sigue estático durante el año. La inflación la tenemos que pagar durante todo el año, mientras que el salario solo aumenta al principio de este, y además de no ser equivalente a la canasta básica, tenemos que pagar por la inflación del año que viene.

Pero esta propuesta al venir de un sector empresarial donde también adhiere el Comité Coordinador Empresarial (CCE), pues la propuesta de la Coparmex solo se aplicará cuando la inflación ceda, por lo pronto la población tiene que cubrir el costo de la canasta básica que es mayor de los 1,200 pesos, con un salario de 80 pesos al día.

Estas medidas se dan en el marco de una crisis económica a escala mundial, cuyas principales consecuencias se pretenden descargar sobre el conjunto del pueblo trabajador, para conservar las ganancias para los capitalistas a costa de precarización de los sectores populares; estas medidas que se disfrazan como democráticas y progresivas en realidad quieren preservar las ganancias de los capitalistas.

Pero ¿existe una alternativa para enfrentar los efectos de la crisis? ¿existe una alternativa para enfrentar el aumento de la canasta y los bajos salarios?, los patrones y las instituciones del Estado dirán que no es posible, esto y lanzaran propuestas a largo plazo, en supuesta ayuda a la carestía de la vida, pero sin ninguna garantía de que esto así sea.

Salario ajustable con respecto al aumento de la canasta básica

En realidad, la crisis está lejos de resolverse en un país como México, que está subordinado, económica y políticamente a los Estados Unidos, donde los costos la producción son tan vulnerables, que no pueden garantizar que la inflación sea estática.

El salario mínimo tendría que ser igual de móvil, que los precios de la canasta básica. Los trabajadores desde sus espacios de organización como los sindicatos, a la par de dar una pelea por democratizar estos, tendrían que abrazar la demanda por un salario que se ajuste según la inflación.

Reparto de las horas de trabajo entre las manos disponibles

Además, esta medida que viene de la Coparmex, beneficiaria de la precarización laboral, no garantiza que el desempleo disminuya. La larga y extenuante jornada laboral, que viven millones de trabajadores y la desocupación estructural es un fenómeno que, sumado a los bajos salarios y alto precio de la vida, hacen que México sea un paraíso, para las grandes trasnacionales, que prefieren invertir en mano de obra barata y altamente precarizada.

Junto a la propuesta del alza de salario según el costo de la canasta básica y ajustable por inflación, tiene que ir acompañada por la reducción de la jornada laboral, para que las horas de trabajo sean repartidas entre todas las manos disponibles. Para que nadie deje la vida en el trabajo ni que viva hundido en la miseria.

Nuestras vidas valen más que sus ganancias

La propuesta de un aumento gradual (y mezquino) del salario de ahora hasta el 2030, que viene respaldado por sectores propatronales y empresariales, no representa los verdaderos intereses del pueblo pobre y trabajador, que tiene que sobrevivir con salarios de miseria y trabajos precarios.

Porque nuestras vidas valen más que sus ganancias, las centrales sindicales que se reclaman democráticas tienen que ponerse al frente con una propuesta diferente e independiente, para conquistar mejores condiciones y derechos laborales. Debemos abrazar las demandas de sindicalizados que den esta pelea, pero también saliendo unitariamente a respaldar a aquellos sectores de trabajadores que no cuentan con sindicatos que los representen democráticamente, a los trabajadores del sector informal y a los desocupados.






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