Internacional

GUERRA EN SIRIA

Rusia probó más de 160 tipos de armas en Siria

La masacre en Siria se convirtió en un campo experimental para Rusia, que desde hace más de un año bombardea el territorio, asesinando a miles de personas, en complicidad con el gobierno de Al Assad.

Martes 27 de diciembre de 2016 | Edición del día

Los “éxitos” rusos

El ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigu, sacó a relucir lo que en Rusia consideran un “éxito”: la prueba de más de 160 tipos de armas en Siria, demostrando la capacidad armamentística de esa potencia.

"En la operación en la República Árabe Siria han sido probados más de 160 tipos de armas novísimas", dijo Shoigu, en una reunión con los altos mandos. El titular de Defensa destacó además que el nuevo armamento "demostró en general una alta fiabilidad". Entre las armas utilizadas, se encuentran los aviones Sujói-35, Sujói-24, un nuevo tipo de misil guiado por GPS y las bombas termobáricas, estas últimas capaces de arrasar superficies mayores que un artefacto convencional. También utilizó los misiles S-400, una versión mejorada de los ya conocidos S-300.

"Es importante destacar que por la prueba de las acciones de combate reales ha pasado no sólo el 84 % del cuerpo de pilotos de las Fuerzas Aeroespaciales, sino también el armamento", dijo Shoigu.

En la base siria de Jmeimin, en la provincia de Latakia, Rusia tiene desplegada desde entonces una agrupación de aviones de guerra. Precisamente a Jmeimin se dirigía el avión Tu-154 del Ministerio de Defensa de Rusia que se estrelló el pasado domingo en el mar Negro, accidente en el que murieron sus 92 ocupantes.

Desde el 30 de septiembre de 2015 Rusia inició una campaña de bombardeos en Siria para apoyar al Ejército de Bachar al Assad. Desde la fecha, según afirma el ministro de Defensa, la aviación rusa ha realizado 71.000 ataques.

Las consecuencias del “éxito” armamentístico

En Siria se vive una catástrofe humanitaria. En ciudades como Alepo la población huye de a miles, escapando de los bombardeos y ataques de Al Assad, con apoyo de Rusia.

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, afirmó que el número de víctimas mortales causadas por las bombas rusas en el primer año de intervención fue de 9.364, de las que unas 3.804 eran civiles, entre ellas 906 menores y 561 mujeres. El cálculo incluye 2.746 combatientes del Estado Islámico aniquilados y otros 2.814 pertenecientes a otros grupos armados rebeldes.

Ciudades devastadas, sin médicos, con hospitales destrozados, sin víveres, donde los niños estudian en cuevas para evitar las bombas de las que se jactan Rusia, y el resto de los países que intervienen en la guerra, como Estados Unidos, Francia y Turquía

El observatorio agregó que encontró en ciertos tipos de proyectiles una sustancia llamada “termita”, elaborada a base de polvo de aluminio y óxido de hierro que, arde varios minutos y carboniza literalmente a quien le caiga encima. Por su parte, la organización Human Rights Watch sospecha que la aviación rusa utilizó armas químicas en Siria o se las proporcionó al Ejército de Assad.

Con estos datos, no sorprende que Siria es el país del mundo que más refugiados tiene: casi 8 millones de personas, es decir, más de un tercio de su población fue desplazada, asediada por los constantes ataques desde hace más de 5 años.

El Observatorio sirio para los Derechos Humanos, con sede en Reino Unido, dijo que había “registrado la muerte de 301.781 civiles y combatientes desde el 18 de marzo de 2011”, pero estimaba que el número total de muertos se sitúa en alrededor de 450.000, un tercio de los cuales se calcula que son niños. Como contraparte, el número de bajas mortales rusas, entre soldados y oficiales, es de 25. ¿Qué más agregar?








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