Política

OPINIÓN

Rossi lanza su campaña bajo la sombra del genocida Milani

Agustín Rossi lanzó de hecho la campaña para ser diputado nacional. En una conferencia de prensa en la sede del Partido Justicialista de Santa Fe, no faltaron las preguntas sobre la detención de César Milani, Claro: él lo puso ahí.

Miércoles 22 de febrero de 2017 | 13:21

Ni siquiera intentó despegarse como hicieron, con talentoso oportunismo, otros kirchneristas como Juan Cabandié. No. Agustín Rossi, ya en campaña como candidato a diputado nacional por el peronismo santafesino, defendió a ultranza la decisión de poner al genocida César Milani al frente del ejército. Claro, si fueron él y Cristina los que promovieron a este "desaparecedor" y asesino.

“No tenía ninguna denuncia al momento del ascenso”

Ésta es la justificación que, previsoramente, utilizó Rossi para justificar el ascenso de Milani. En honor a la verdad, este es un argumento clásicamente reaccionario, además de ser una mentira, como las que utiliza la peor derecha “negacionista” de la labor criminal de la dictadura. Milani fue detenido en La Rioja por participar del secuestro de Pedro Olivera y de su hijo Alfredo, en 1977. Contrariamente a la mentira de Agustín Rossi, Alfredo Olivera denunció a Milani ya en 1979 ante la Comisión Interamericana de DDHH y en 1984 ante el Nunca Más riojano.

Rossi y Cristina sabían que pusieron un genocida como jefe del Ejército y, para tapar eso, tienen que poner en duda la existencia de los testimonios contra Milani, tanto en el secuestro de los Olvera, como en la desaparición de Agapito Ledo o en el secuestro de los Schaller (padre e hijo). Rossi sabe que muchas denuncias son cajoneadas o enlentecidas en la Justicia. Y sabe particularmente del boicot kirchnerista a las causas que involucraban a su “genocida amigo”.

El ascenso de Milani, de hecho, fue el hijo legítimo de una podrida guerra de servicios en la que el kirchnerismo, luego de bancar al mafioso Jaime Stiuso, comenzó a darle la espalda y financiar un gigantesco aparato de inteligencia militar, con cientos de agentes que revistaron en la dictadura, como su jefe Milani. Rossi mete bajo la alfombra una montaña de basura procesista.

“No hay que politizar la discusión”

Como si fuera un chiste sobre un asunto que no da risa, Rossi pidió no politizar la discusión sobre la detención de Milani. Un gobierno, el kirchnerista, pone como capo del Ejército a un protagonista de la más sanguinaria dictadura en la historia nacional. Además, ese nombramiento es parte de una línea de relegitimación y financiamiento de las fuerzas armas y de seguridad para usarlas contra la izquierda y las organizaciones populares. Pero a pesar de toda esta “política”, Rossi pide “no politizar” la detención de un asesino como este. ¿De qué habla, señor Rossi?

Rossi es el padre político del ascenso de César Milani a la máxima jefatura del Ejército. Y sabía de quién se trataba. Hace algunos días lo referentes del Frente Para la Victoria rasgaban sus vestiduras frente a los dichos negacionistas del funcionario macrista Gómez Centurión, indignantes en su derechismo procesista. ¿Pero con qué cara critican los dichos de un milico de la impunidad, si defendieron a capa y espada a Milani y a otros?

El 24 de marzo que se viene no será uno más. Algunos, las organizaciones K, lo tomarán como una fecha hipócrita, para hacer politiquería frente a Macri, mientras arreglan listas con la derecha peronista y mientras ocultan a Milani debajo de la cama. Para nosotros, la izquierda, será una fecha de lucha contra los planes de ajuste de Macri, contra la represión de hoy y de rechazo a la impunidad de los milicos de ayer. Se llame Videla o se llame Milani.







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