Política

EJÉRCITO Y NARCOTRÁFICO

Rossi copia frases a Del Caño, pero actúa como Massa

El Ministro de Defensa copió la frase con la que Nicolás Del Caño cuestionó la propuesta de Massa de llevar las FFAA a los barrios pobres para combatir al narcotráfico. “Los narcos están en Nordelta”, dijo. Pero Rossi ya movilizó al Ejército en localidades del norte del país.

Cecilia Rodríguez

@cecilia.laura.r

Viernes 9 de octubre de 2015 | Edición del día

Fotografía: http://www.urgente24.com/

En el debate presidencial del pasado domingo, Nicolás Del Caño atacó con dureza a Sergio Massa por proponer enviar a las Fuerzas Armadas a los barrios pobres con la excusa de combatir el narcotráfico. “Los narcos están en Nordelta”, fustigó el joven candidato de la izquierda y fue replicado en numerosos medios de comunicación. Un día después, y sin citar derechos de autor, el Ministro de Defensa Agustín Rossi usó exactamente las mismas palabras para criticar al candidato del UNA. Pero Rossi actúa más cerca de la política massista de lo que cuentan los medios oficiales.

El Operativo Escudo Norte fue lanzado en el año 2011 con el despliegue de gendarmes y prefectos en localidades del noroeste y noreste del país con el objetivo de controlar el contrabando de estupefacientes en la frontera. En el año 2013, mediante un decreto firmado por Cristina Fernández de Kirchner y Agustín Rossi, se incorporaron 4500 efectivos de las Fuerzas Armadas al mismo. Éstas se sumaron a las fuerzas del Ejército ya desplegadas desde el año 2007 en los Operativos Fortín I y Fortín II.

La medida generó polémica. Las leyes de defensa y de seguridad interior no permiten desplegar al ejército ni siquiera en las fronteras en tiempos de paz. Solo permiten la utilización del Ejército en caso de guerra con las fuerzas armadas de otro Estado o si el Congreso aprueba la existencia de una zona militar. Ninguna de las dos condiciones se cumplió en este caso. Lo sucedió es que el kirchnerismo retiró a parte de la gendarmería de las fronteras para utilizarlas en la represión a los sectores populares y a las luchas de los trabajadores, como se vio –gendarme carancho incluído- en los cortes de los trabajadores de Lear en la Panamericana. Y ante el retiro de gendarmes de las fronteras para reprimir trabajadores y disciplinar los barrios populares, avanzó el ejército a las fronteras, quebrantando lo que dicen las leyes mencionadas.

El entonces Jefe del Ejército, el genocida César Milani, celebró la medida como una “inmejorable oportunidad” y la aprovechó para fortalecer lazos castrenses con EEUU, comprando equipamiento militar al país del norte. Con esto, el gobierno kirchnerista y el Ministro Rossi sentaron un peligroso antecedente que es lo que habilita ahora a Massa a plantear la utilización de las FFAA para militarizar los barrios populares. Fue una concesión enorme al Ejército que comenzó, de hecho, a jugar un papel en la política de seguridad interna del país.

Rossi siempre defendió que la medida no transgredía la legislación vigente ya que los miembros del Ejército no estarían habilitados a realizar detenciones ni estarían desplegados en zonas urbanas. Solo cumplirían el rol de avisar a la gendarmería u otras fuerzas si ven algo sospechoso. Sin embargo, es una interpretación vaga de la ley. Por otra parte, algunos medios de las provincias donde están desplegados los soldados dan cuenta de la presencia de los mismos en varias localidades. Por ejemplo en Formosa “comenzó a hacerse notar la presencia de soldados por las calles de El Espinillo, Belgrano, Posta Cambio Zalazar, Las Lomitas y San Martín Dos, entre otras localidades”. O en Misiones “el Regimiento de Infantería de Monte 30, de Apóstoles, está desplegado desde el 29 de enero de 2015 como núcleo de la FTNE, con su puesto comando en la localidad misionera de Loreto”.

El propio Milani se refirió a estos soldados de una forma menos vaga que los discursos de Rossi: para el genocida son “comandos de combate” y, de hecho, están fuertemente armados. El diario La Nación dio cuenta que, al pasar los años y los decretos que prorrogaban el operativo, el Ejército comenzó a cumplir más funciones y a decomisar cargamentos de drogas por, al menos, 6 toneladas. Por lo que las supuestas restricciones de las que habló Rossi parecen ir flexibilizándose. Tanto que en 2014 empezó a ser analizada la posibilidad de modificar la ley de defensa y seguridad interior en reuniones de coordinación entre autoridades políticas, militares y fuerzas de seguridad, para dar más libertad de acción al Ejército.

¿Los genocidas van a combatir el narcotráfico?

Por lo que, al parecer, el discurso robado de Rossi no tiene un correlato en la realidad. Durante su gestión se encubrió al militar abusador Girat y se ascendió a Milani que solo fue echado luego del enorme repudio popular y masivas movilizaciones del 24 de marzo. Para colmo, su reemplazo es Luis Cundom, que egresó del Colegio Militar en 1977 y es uno de los 50 generales y otros 3381 integrantes del Ejército que provienen de los años de la dictadura.

Sergio Massa se apoya en estos avances del Ejército durante la década kirchnerista para plantear una política más derechista aún: la ocupación militar lisa y llana de los barrios populares de las grandes ciudades, empezando por Rosario. El Ejército que hizo el genocidio y aún tiene genocidas en sus filas, entrando a los barrios populares: en esto a Massa lo asesora la derecha norteamericana. Pero aunque Rossi y el kirchnerismo no hayan llegado tan lejos, comparten la misma concepción: que es necesaria la intervención del ejército contra el narcotráfico. Ni hablar de Macri o de Scioli y su Ministro Granados, que están mucho más cerca de Massa de lo que Rossi quisiera admitir.

La postura que comparten los candidatos patronales no solo es reaccionaria sino falsa, puesto que a 4 años del despliegue del operativo Escudo Norte el narco no hizo más que crecer en nuestro país. Pero sobre todas las cosas contamos con el trágico antecedente mexicano. El ex presidente Calderón siguió los consejos de la CIA y la DEA y desplegó el Ejército en 2006. El resultado: el narco tomó el control de las propias FFAA, más de 60 mil muertos y un aumento de 600% de las violaciones a los DDHH.

Solo el Frente de Izquierda se planta contra los que buscan fortalecer el poder de fuego del ejército genocida, manchando la memoria y la lucha de los 30 mil detenidos desaparecidos, y preparando un endurecimiento de la represión para los tiempos de ajuste que se vienen.







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