Política

CASTA JUDICIAL

Rosca de Macri con Pichetto por la sucesión de Gils Carbó

Es clave el respaldo del Senado para convertir a Weinberg en Procuradora. Su pasado y la apuesta política de Macri.

Miércoles 28 de marzo | 14:05

El presidente Mauricio Macri organizó en la Casa Rosada un almuerzo con el senador Miguel Ángel Pichetto, del Bloque Justicialista, en búsqueda de adhesiones para que Inés Weinberg se convierta en la jefa de la Procuración General de la Nación.

En la reunión, Picheto afirmó que “nuestro bloque debatirá internamente sobre el desempeño de la candidata luego de que recorra todo el procedimiento en el Senado para lograr su designación”. Estas declaraciones están en línea con las que había hecho ni bien se conoció la noticia, la semana pasada. En esa oportunidad había afirmado que “debe mostrar una solidez muy alta para ocupar el cargo”. Es que otro era su candidato, el fiscal Raúl Pleé, aunque él lo desmintió.

Pleé, es fiscal general de la Cámara de Casación Penal y mantiene una estrecha cercanía con Macri. El pasado martes, emitió una resolución en la que pide revocar el sobreseimiento de cuatro periodistas detenidos irregularmente en la movilización del 1° de septiembre pasado. Un paso más en la judicialización de la protesta social a tono con el Gobierno nacional.

Lo cierto es que la postulación de Weinberg, que Macri transmitió por televisión la semana pasada en el medio de las evidentes tensiones que tiene el Gobierno con el Poder Judicial, tiene que pasar por el Senado y obtener el voto positivo de dos tercios de esa Cámara para convertirse en realidad. Por eso, es vital para el macrismo obtener la vista buena del jefe de una de las bancadas más importantes de la Cámara alta, ya que está imposibilitado de llegar a ese número con sus propias fuerzas.

¿Quién es Weinberg y que busca el macrismo con su postulación?

La candidata oficial empezó su carrera judicial en 1992. Fue nombrada jueza nacional por el Gobierno de Carlos Menem (1989-1999), unos años más tarde pasó a ser Jueza en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires hasta que en el 2003 integró el Tribunal penal Internacional para Ruanda. Durante cinco años se dedicó al derecho internacional.

En el 2013, Macri, que en ese momento era jefe de Gobierno porteño, promovió a Weinberg a Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de la ciudad. En el momento en el que Macri estaba haciendo campaña a favor suyo, dos denuncias en su contra se conocieron. El ex procurador Ernesto Marcer la denunció por “incompatibilidad en sus funciones”, por cobrar en paralelo una remuneración por parte de las Naciones Unidas y otra como jueza de la ciudad, y además por “sospechas con la designación en el poder de amigos y parientes de la profesora".

Por otro lado, en ese mismo año, el entonces legislador porteño Rafael Gentili (Proyecto Sur) hizo público que “la Dra Weinberg cobró en tres años de trabajo en la ONU, más de U$D 180.000, mientras siguió cobrando su sueldo de camarista en el fuero local”.

Como integrante del TSJ, Weinberg ha emitido fallos a favor de aumentar el poder represivo del Estado. Entre ellos, votó a favor de la potestad policial de pedir documentos en la vía pública y de permitir al Gobierno porteño la compra de las pistolas taser.

La política de Macri es presentar a Weinberg como alejada de la “rosca” de los Tribunales Federales de Comodoro Py y de la Corte Suprema de Justicia, sobre todo luego de quedar enojado por dos fallos contrarios a su política: el cambio de carátula y posterior liberación de Cristóbal López; y el rechazo la habilitación del Tribunal Oral Federal 9 (TOF9) que iba a tener en sus manos dos juicios contra Cristina Kirchner, la del supuesto encubrimiento a la AMIA y otro en el que se investiga el destino de fondos para la obra pública en la provincia de Santa Cruz.

Más allá del montaje mediático y sus acciones discursivas a favor de la “transparencia judicial”, Macri querrá utilizar la figura de Weinberg, en reemplazo de la desplazada Alejandra Gils Carbó alineada con el kirchnerismo, para aumentar la injerencia sobre el Poder judicial y el poder represivo estatal.

Un Poder Judicial, por otra parte, compuesto de miembros llenos de privilegios: sueldos millonarios, exención de pagos de impuestos, cargos vitalicios y elegidos a dedos, que no tienen ningún problema de principios en cambiar de "bando" y en beneficiar algún partido burgués en detrimento de otro, en pos de mantener y hasta aumentar, sus privilegios. Son una verdadera casta y actúan como tal.








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