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Rodolfo Daer: un aliado de los empresarios y del Ministerio de Trabajo

Hace días se publicó un reportaje a Daer, donde se refiere a la situación económica del país, las paritarias, la unificación de la CGT y la oposición de izquierda en el gremio. La agrupación Bordó le responde.

Tomás Suárez

Obrero de Móndelez planta Victoria (ex Stani)

Jueves 30 de junio de 2016 | Edición del día

El pasado viernes el sitio web Infogremiales publicó un extenso reportaje a Daer. Las declaraciones podrían ser tomadas como una verdadera broma, por cómo habla de su pasado y el rol que fue jugando en los distintos gobiernos. Aquellos que conocemos el currículum de este personaje sabemos que en los ’90 entregó parte de las conquistas de los trabajadores. Primero con el gobierno de Menem permitió decenas de miles de despidos y cierres de fábricas y establecimientos, luego con De la Rua dejó que se apruebe la ley Banelco de flexibilización laboral, con las coimas del senado de por medio y algún vueltito que se habrá quedado el Turco para culminar con el gobierno de Duhalde y su tremendo mazazo devaluatorio al salario obrero, que dejó pasar con más pena que gloria, en su eterna tregua con los empresarios.

Esta politica de entrega y traicion por parte de Daer y su agrupacion Verde continuó durante los años posteriores al frente del STIA Buenos Aires firmando convenios y paritarias a la baja, hasta la gran lucha contra los despidos de la multinacional yanky Kraft, que como no podia ser de otra manera termino dandole la espalda. A partir de allí emerge en el gremio una fuerte oposición antiburocrática, combativa y clasista (la Agrupación Bordó) ligada a la izquierda y al PTS en particular, que junto a la lucha en el interior del país, logró romper los techos que quería imponer el gobierno kirchnerista para las paritarias. Este nuevo escenario y el miedo a perder el sindicato, obligó a Daer a tener que reubicarse ensayando un reciclaje luego de años de traiciones al movimiento obrero en general y al de la alimentación en particular.

Sólo desde acá que se puede entender como en sus reportajes uno de los personajes más entregadores como Daer tiene que criticar las políticas económicas del gobierno de Macri en favor de los grandes empresarios, o que tenga que hablar de una supuesta democracia dentro del sindicato.

Igualmente, parte de sus dichos aclaran un poco el panorama. Dice Daer que “En la negociación paritaria, tengo que decir, con mucha honestidad intelectual, que el Ministerio de Trabajo fue un aliado del sindicato frente a la patronal. Yo dije en el plenario que íbamos a tener al ministerio poniéndonos tope y ocurrió todo lo contrario. Trabajo facilitó y contribuyó a haber alcanzado el incremento del 36,5 %.”.

Con este apoyo al rol del gobierno en las funciones del Ministerio de Trabajo, oculta que el acuerdo firmado por Daer es en dos tramos, el primero de 22 % hasta mitad de noviembre, es decir casi todo el año, con una inflación anual estimada por arriba del 40%. O sea es el techo anual que proponia el Ministro de Trabajo, Triaca. Daer se mostró obediente firmando este acuerdo a la baja y en beneficio de las empresas. Para ello recurrió al viejo argumento que las empresas chicas y medianas no podrían afrontar un aumento mayor porque quebrarían, poniéndose como garante y defensor de los intereses empresariales y resignando el de los trabajadores. Incluso en el reportaje hasta niega que en el sector haya despidos y suspensiones, cuando todavía hay cientos de trabajadores de Cresta Roja que no han recuperado su puesto de trabajo, y los que lo han conseguido fue bajo condiciones totalmente flexibilizadoras y a la baja e incluso con recientes nuevos despidos, a pesar de las mentiras del gobierno. O como es el caso de las empresas alimenticias ligadas a la fruta como Alco Canale de Mendoza, que durante meses no pagó los sueldos de sus obreros y amenazó con el cierre.

“Con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes....”

Sin sonrojarse Daer afirma que “La mayor flexibilización se da cuando existen grandes bolsones de desocupación, como ocurrió en los años 90, donde el compañero acepta cualquier forma de trabajo con tal de no perder el empleo. ¿Y cómo terminó? Con una tremenda desocupación y el espejismo de la convertibilidad estallando en mil pedazos.”. Sí aunque el lector no lo crea es el mismo que estuvo al frente de la CGT mientras todo esto ocurría y que luego firmó convenios por fabrica flexibilizadores como el “Mantecol” de la vieja Stani, hoy Mondelez Victoria. A renglón seguido continúa “ No se pueden tomar medidas sectoriales o parciales, por más justa que sea la causa, tenemos que privilegiar la unidad del movimiento obrero, que tenga contenido para poder tener una agenda de discusión con el gobierno”, es decir los responsables de dividir la lucha de los trabajadores a nivel nacional, la única salida que plantean es no luchar siquiera sectorialmente frente a los despidos, las suspensiones y el ajuste. Para rematar con la frase “No se va a tolerar en forma pasiva la pérdida de conquistas. No se va a tener una actitud pasiva en la merma del salario”. Un caradura.

Frente a la pregunta del periodista sobre su rol en los 90´y su relación carnal con el menemismo, Daer reivindica su gestión diciendo que puedo mantener los sindicatos y estructuras gremiales, es decir las cajas millonarias de los sindicatos recurriendo a cobrarle una cuota “solidaria” a los no afiliados y de las obras sociales, todo a cambio de traicionar todo lo que fuese posible a los trabajadores.

Modelo sindical y oposición de izquierda

Al mismo tiempo que hace una defensa cerrada del modelo sindical del unicato peronista, a tono con el último fallo reaccionario de la Corte Suprema que limita el derecho constitucional a huelga de los trabajadores, reservando este solo para los sindicatos reconocidos legalmente, Daer intenta mostrarse de forma humanizada, como un obrero más que comparte asados en el sindicato. Lo cierto es que ni siquiera existe la fábrica de la que salió como dirigente porque la misma conducción del Sindicato permitió que cerrara como decenas de fábricas del gremio. Daer vive como empresario, cobra mas de 100mil pesos y no pudo demostrar su inocencia frente a una estafa de fondos de la venta de un campo de deportes del sindicato. Muy alejado de la vida de un honesto trabajador alimenticio que apenas llega a fin de mes.

Por último, llama la atención la pose de "democrático", reivindicando los plenarios de delegados del gremio donde unos pocos sin mandatos de asamblea deciden por la inmensa mayoría de los trabajadores. Habla de que hay una oposición de izquierda en el gremio, pero lo que no dice que en las últimas elecciones del sindicato se propuso borrarla con un fraude escandaloso, no dejando fiscalizar en muchas fábricas a la oposición Bordó, e incluso incumpliendo con muchas cláusulas de su propio estatuto ultra burocrático. Al día de hoy, sigue sin reconocer los congresales que logró la oposición para así tener las manos libres y seguir entregando las conquistas de los trabajadores de la alimentación. Daer es un verdadero ejemplo de por qué los trabajadores necesitamos recuperar los sindicatos para que sean una herramienta verdaderamente de lucha en defensa de nuestros propios intereses, más cuando el ajuste avanza sobre los trabajadores y nuestras conquistas.







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