Economía

PROGRAMA PARA LA CRISIS

Riqueza "offshore": ¿cómo saquean al país?

En 2016 se fugaron "legalmente" U$S 28.554 millones. Producto del saqueo del país existen unos U$S 400.000 millones que pertenecen a argentinos en el exterior.

Pablo Anino

@PabloAnino

Miércoles 22 de marzo de 2017 | Edición del día

La remisión de intereses y utilidades de las multinacionales imperialistas que actúan en el país se multiplicó por diez con el macrismo: pasó de U$S 306 millones en 2015 a U$S 3.162 millones el año pasado.

En lugar de invertir en nuevas fábricas, maquinarias o puestos de trabajo, y a pesar del "sinceramiento" de la economía, se aceleró la salida de ganancias. Ese comportamiento no es exclusivo de las empresas extranjeras. Por el contrario, es muy bien emulado por la mal llamada burguesía nacional.

Pero la remisión de intereses y utilidades es sólo una de las formas que adquiere la fuga. Otra modalidad “legal” es la denominada formación de activos externos: en 2016 sumó U$S 28.554 millones. Para dar sólo una medida de comparación: esos recursos equivalen a casi 1,5 millones de salarios anuales de $ 23.000 al mes.

Aunque en la formación de activos externos se contabiliza la compra de dólares por parte de pequeños ahorristas que buscan preservar sus ahorros en el “colchón” frente a la inflación y de empresas de baja escala, se sabe que la mayor parte de esta fuga la realiza el gran capital.

En 2014 el actual ministro de Energía, Juan José Aranguren, mientras era CEO de Shell, fue denunciado por la compra de U$S 4,5 millones para presionar por el alza del tipo de cambio. Es sólo un botón de muestra de quiénes son los dueños de los dólares en el país.

Los especialistas estiman que la verdadera fuga (la “legal” más la ilegal) duplica lo que se exhibe en los registros oficiales. Son habituales la falsificación de las declaraciones de exportaciones e importaciones o la manipulación de los precios del comercio exterior, entre otras maniobras para sacar dólares del país.

Producto de años y años de saqueo, la fuga de capitales de argentinos en el exterior, según diversas estimaciones, podría alcanzar a U$S 400.000 millones. ¡Equivale a más del 70 % de lo que produce el país (el PIB) en un año!

Los “pagadores seriales” no sólo desembolsaron más de U$S 200.000 millones de dólares de deuda, como reconoció Cristina Fernández. Durante los gobiernos de Néstor y Cristina la remisión de intereses y utilidades de multinacionales totalizó U$S 24.606 millones. Incluso, en muchos años, la salida de ganancias de las empresas imperialistas superó los U$S 3.162 millones que se fugaron durante el primer año de Mauricio Macri en el Gobierno. Como si fuera poco, los egresos por la formación de activos externos, esa otra forma de fuga "legal", alcanzó la friolera de ¡U$S 212.717 millones!

El “cepo” cambiario apenas fue una medida de última instancia cuando la restricción externa puso fuertes límites al esquema económico y cuando el saqueo ya se había efectuado en gran escala.

Con el Frente para la Victoria tanto como con Cambiemos, la operación de la deuda externa está en manos de grandes bancos como la J.P. Morgan, que actualmente, a pesar de la ida de Alfonso de Prat Gay, tiene muchos ex empleados en el gabinete económico, como el actual ministro de Finanzas, Luis Caputo. Pero también participan el Santander, BBVA Francés, Citibank, Deutsche Bank y HSBC, entre otros.

El Gobierno de Mauricio Macri inició una escalada de la deuda pública, la cual implica una hipoteca presente y futura para la clase trabajadora. Mediante ese endeudamiento está financiando una fuga descomunal de riqueza del país por parte de "agentes" privados.

¿Alcanzan todos los recursos que se fugan de la economía nacional a través de la remisión de intereses y utilidades, de la formación de activos en el exterior y la deuda externa para repartir las horas de trabajo y crear nuevos puestos?

Los números muestran que no sólo alcanzan, sino que sobran los recursos, por lo cual, además, se podrían construir viviendas, hospitales y escuelas, entre otras necesidades urgentes, mediante un plan de obras públicas bajo control de los trabajadores.

¿Es fácil lograrlo? Para nada. Recordemos que en 2001 mientras se aplicaba el “corralito” a los ahorros de sectores de clase media y trabajadores, los bancos desconociendo esa medida se llevaban los dólares en camiones para sacarlos del país a través de Ezeiza. El sistema bancario es el que facilita ese drenaje permanente de dólares hacia el exterior.

Una medida que ataque de frente ese robo cotidiano que se hace de las riquezas del país para destinar esos recursos a atender las necesidades del pueblo trabajador, obligaría a una lucha por la expropiación de los bancos y su concentración en una banca nacional única, como así también el control de cambios para evitar esa gigantesca fuga, en la perspectiva de una mayor planificación económica para combatir el caos de mercado capitalista. Es decir, atacaría necesariamente la propiedad capitalista. Sólo un gobierno de trabajadores podría llevar adelante estas medidas.

O se pone por delante las necesidades del pueblo trabajador o las ganancias de las empresas que se fugan permanentemente al exterior. Esa es la discusión.

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