Internacional

REVOLUCIONES EUROPEAS

Revolución en Portugal

A 45 años de la llamada "Revolución de los Claveles" o "Revolución de los coroneles". Sin embargo, fue una gran revolución obrera y popular traicionada por el Partido Socialista y el Partido Comunista de Portugal.

Gabriela Liszt

@gaby_liszt

Miércoles 25 de abril | 00:00

El 25 de abril de 1974 tuvo lugar en Portugal lo que se llamó la “Revolución de los Claveles”, un golpe de un sector de oficiales y suboficiales del ejército, organizados en el Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) que se resistían a continuar las guerras en las colonias africanas donde crecían los movimientos de liberación. Caía la dictadura militar de Salazar-Caetano surgida del golpe de 1926. En 1932 Salazar implantó una férrea dictadura y se declaró simpatizante de Mussolini, Hitler y Franco. Fundó el “Estado Nuevo”, donde reinaba la censura, la policía política (la PIDE), la formación católica en las escuelas y la estatización de los sindicatos, mientras crecía la desocupación. En 1968, Caetano continuó a Salazar. La guerra acrecentaba la crisis económica y con ello, el descontento de la población. El 25A fue dirigido por el general Spínola, opositor a la dictadura y al sector burgués que quería continuar la guerra en África. Spínola, representaba otro sector burgués que quería negociar cierta autonomía con las colonias y democratizar el país. Las masas portuguesas salieron a las calles para apoyar a los rebeldes repartiendo entre ellos claveles blancos y rojos. Pero lejos de ser el momento culmine de la revolución, la caída de la dictadura fue el comienzo de un gran proceso revolucionario de masas con ocupación de fábricas, edificios y palacios. Era una oportunidad para luchar por sus reivindicaciones e iniciaron una oleada de huelgas, se organizaron en sindicatos por industria. La fuerte influencia del Partido Comunista, controló los inicios de este proceso a través de la Intersindical.

Los dictadores Salazar y Franco

El general Spínola

El MFA, el PC y el PS se incorporaron al gobierno de “unidad nacional” de Spínola, formando parte de sus ministerios. Spínola pasó por sucesivas crisis. En el MFA coexistían los spinolistas con sectores más radicalizados que querían terminar la guerra a cualquier precio. Los soldados y suboficiales se revelaban frente a sus superiores. En septiembre de 1974, Spínola cayó por la resistencia de las masas y fue reemplazado por otro general, Costa Gomes, que intentó acallar a los sectores más de izquierda del MFA. En marzo de 1975, Spínola intentó un nuevo golpe contrarrevolucionario, que fue rechazado por las masas. Costa Gomes comenzó a dialogar con las colonias y el MFA junto al PC y el PS eliminaron el “Consejo de Defensa Nacional” para crear el “Consejo de la revolución”. El MFA proclamó el inicio de “la primera etapa hacia el socialismo”, tras lo cual nacionalizaron algunas empresas y bancos, mientras muchos burgueses abandonaban sus fábricas, los trabajadores las ocupaban y desarrollaban nuevas organizaciones como los comités de fábrica, inquilinos y soldados. Este era el inicio de un doble poder en el país. Sin embargo los dirigentes impidieron que estos organismos se nacionalizaran.

Costa Gomes

Revolución en la metrópoli y guerras de liberación en las colonias

Portugal atravesaba una fuerte crisis económica en el marco de una crisis económica mundial y en él repercutían el ascenso obrero-estudiantil iniciado por el Mayo francés y la “primavera” de Praga. Los procesos revolucionarios se estaban desarrollando en el centro de Europa. Portugal era el “eslabón débil” del imperialismo mundial y la revolución en curso planteaba la posibilidad de instaurar un gobierno obrero y campesino, a la vez que unirse con las luchas de liberación de las colonias. La crisis en las FFAA era tan avanzada que los soldados destituían a sus jefes y se negaban a reprimir o luchar en las colonias. Con la caída de Caetano, comenzó el fin de las guerras de independencia: Guinea-Bisau (1963-74), Mozambique (1964-75) y Angola (1961-75). Pero sus direcciones impidieron que esta lucha se unificara, así como que estas revoluciones se extendieran al centro de Europa.

Una revolución “estrangulada” por la contrarrevolución democrática

En abril de 1975, el MFA convocó a 12 partidos a realizar una “Plataforma para el pacto”. Acudieron 11 partidos y lo aprobaron 10, entre ellos los tradicionales PPD y el CDS, junto al PS y el PC.

Pero continuaban las huelgas y movilizaciones y aún funcionaban los comités de obreros, inquilinos y soldados. El fundador del PS, Mario Soares (ministro desde 1974), se entrevistó con el Secretario de Estado de EE.UU., Henry Kissinger. En 1975, Soares, “en nombre del socialismo”, lanzó una ofensiva contra los comités obreros y de inquilinos. Por otro lado, un sector de soldados que se reveló contra la oficialidad conservadora fue aplastado por Costa Gomes, ayudado por el PC que se comprometió a no llamar a la movilización de las masas. Así, el ala derecha del MFA, el PS y el PC, fueron los responsables de sofocar el proceso revolucionario portugués.

Mario Soares, dirigente del PS

Alvaro Cunhal, dirigente del PC

En abril de 1976, una Asamblea Constituyente instituye y llama a la elección directa presidencial. Esta es ganada por Eanes, un oficial militar, que luego de las guerras coloniales africanas se adhirió al MFA y en 1975 dirigió las operaciones militares contra su ala izquierda. Reelegido en 1980, entregará el mando presidencial en 1986 a Mario Soares. El desvío de la revolución portuguesa estaba consumado.

El “modelo” portugués: la transición de las dictaduras a la democracia burguesa

Los países imperialistas, sacaron rápidamente la lección de la revolución portuguesa. Cuando muere Franco en España en 1975 y se inicia un ascenso de masas, aplicó el “modelo portugués”, con la colaboración de socialistas y comunistas. Así, a pesar del triunfo de Vietnam sobre los EEUU, el imperialismo logra sacar la revolución de los países centrales dejando aisladas a las colonias y semicolonias (como Nicaragua e Irán en 1979). De una respuesta defensiva frente a la revolución en Europa y la derrota de Vietnam, el imperialismo pasó a adoptar esta política como una ofensiva estratégica. La aplicó en Argentina y preventivamente en muchos países de Latinoamérica, donde había sostenido dictaduras durante décadas.

De esta forma pudo salir de la crisis económica de principios de los 70. Y con las derrotas del proletariado norteamericano e inglés y de semicolonias como Argentina en la guerra de Malvinas en los ‘80, la política de “contrarrevolución democrática” le permitió tres décadas de neoliberalismo y mantener su debilitado poder hegemónico.

La desventaja de un imperialismo “adelantado”

Portugal era un pequeño país imperialista que bajo la monarquía se había desarrollado muy tempranamente gracias a su comercio naval en los siglos XIV y XV, extendiendo sus conquistas desde Brasil y África hasta Oriente. Se convirtió en una gran potencia gracias a la brutal explotación de sus colonias, de las que extraía ricos minerales y productos agrícolas, junto a la gran cantidad de mano de obra barata proveniente del tráfico de africanos y la obtención de productos manufacturados de Inglaterra. Su neutralidad en la Segunda Guerra Mundial, lo dejó por fuera de la política “descolonizadora” que utilizó EE.UU. al final de la guerra para disputar las ex colonias inglesas y francesas. Pero Portugal no podía retener sus colonias sin la ayuda de la OTAN. Ésta colaboró para sostener 150.000 efectivos en África, la conscripción durante 4 años y el armamento para bombardear con napalm y herbicidas a la población colonial. A pesar de esto, el imperialismo portugués no pudo retener sus colonias. En la actualidad mantiene como “archipiélagos autónomos” a las islas de Madeira y las Azores (donde EE.UU. instaló una base militar).








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