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Revista Veja: Cuando los medios meten la cola

A menos de 48 horas de las elecciones, el país se vio sacudido por una nueva denuncia de corrupción en Petrobras. Según la revista Veja tanto Dilma como Lula conocían los esquemas de corrupción de la empresa estatal. Con esta denuncia expandiéndose en las redes sociales y los principales medios de comunicación, la campaña de Dilma alteró su última aparición en la TV para atacar a la revista del grupo Abril, afirmando que la denunciará judicialmente.

Leandro Lanfredi

Trabajador petrolero | Rio de Janeiro

Domingo 26 de octubre de 2014 | 13:21

El caso de Petrobras, álgido en estas elecciones, es seguramente uno de los mayores esquemas de corrupción en nuestro país. Ni Dilma ni el PT niegan el potencial de veracidad y alcance de este hecho. La candidata a la reelección admitió su existencia y convirtió en publicidad de su gobierno el supuesto combate a la corrupción, aprovechando la oportunidad para recordar al público que el PSDB también habría participado del mismo. Esta denuncia no aparece en la revista Veja, que aparece más claramente como un instrumento de campaña del PSDB.

La mayor empresa del país, Petrobras, es desde la época de los militares tanto una fuente de corrupción y enriquecimiento ilícito como también instrumento de proyectos políticos personales. Tanto es así que las refinerías se instalan en determinados estados, municipios y no en otros. Hay esquemas “ilegales” como también “legales” que involucran elecciones políticas irracionales desde el punto de vista de la racionalidad de los recursos.

Tomando la denuncia de la revista Veja, Dilma y Lula están implicados. Según uno de sus funcionarios, Meirelles (denuncia pequeña de la Globo durante la semana), el PSDB también estaría involucrado en la figura del fallecido presidente del partido, Sérgio Guerra, y del senador Álvaro Dias. Y por fuga de información de Costa (exdirector de Petrobras) hay otros innumerables involucrados que no están dándose a conocer porque si lo hicieran el caso debería pasar de la justicia de Paraná al Superior Tribunal Federal ya que alcanzaría a políticos con fueros privilegiados y es competencia del Supremo investigarlos.

Ya surge una primera duda crucial en las denuncias tanto del PT como del PSDB. Si con estas delaciones premiadas, los delatores tienen prohibido mencionar a políticos con mandatos ¿cómo es posible que el PT tenga acceso a denuncias que involucran a Álvaro Dias, y del mismo modo, el PSDB y la revista Veja a denuncias que involucran a Dilma? Algo está podrido en los pasillos de la sede de Petrobrás, en la Avenida Chile, y en las redacciones de diarios y revistas.

Y esta podredumbre alcanza, seguramente, a todos los grandes partidos del régimen y sus empresas. Entre los modelos de privatización del petróleo puestos en discusión (modelo de concesión de Aécio, combinación de concesión en todas las áreas y asociación en el pre-sal con Dilma) no cabe a los trabajadores tomar partido por el que “menos” privatiza. Lo mismo vale para descubrir la verdad en estos esquemas. No será de la mano del PT ni del PSDB ni de la revista Veja que conoceremos la verdad.

La edición del 24/10 de la Veja honra su historia

La revista Veja, revista de mayor circulación del país, adelantó su edición semanal de los sábados al viernes, a la edición de la mañana. Titula la tapa “Ellos sabían todo”, junto a una fotografía en la que aparecen Dilma y Lula. En el programa O Globo del mismo día, el “inmortal” Merval Pereira profundizó sobre el tema de tapa que aparecería en la Veja siendo que aún la revista no estaba en las calles, pero los dos medios ya estaban sincronizados: en caso de ser electa, Dilma debería sufrir un “impeachment” (juicio político promovido por el Congreso).

La edición en cuestión de esta revista poco seria tiene dos ejes principales: “ellos sabían” y la crisis del agua. Y un tercero que tiene como objetivo mostrar las mentiras de Dilma (ninguna de Aécio). En el artículo de tapa expone a lo largo de varias páginas algo que habría sido dicho en un frase “ellos sabían”, y todo el texto trata alude a “si fuera comprobado” y expresiones del estilo lo que dificulta la tesis petista de calumnias.

Evidentemente se busca incidir en la elección pero, astutamente, la revista plantea en los textos condicionantes que no incluye en la tapa. Además de este artículo central y la salida adelantada, es chocante cómo esta revista logra dedicar más de 10 páginas al tema del agua y no dedica un párrafo a tratar el problema paulista y sin mencionar la responsabilidad tucana (PSDB) del gobernador de San Pablo, Alckmin, en el asunto. La revista es una pieza de raro periodismo desde el comienzo al fin. Hace honor a su postura histórica.







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