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Respuesta de crisis: de coalición a plataforma en la ex Nueva Mayoría

Miércoles 10 de enero

La Nueva Mayoría, pero también el Frente Amplio, vienen anunciando acercamientos y distancias, aunque ambos debilitan las fronteras que los separan presentándose todos bajo un solo paraguas: el de la “oposición” al próximo Gobierno de Piñera.

Será un largo proceso. Cada uno tiene fórmulas, propuestas, reparos. La DC se acaba de dividir por derecha con la salida del “progresismo con progreso” de Mariana Aylwin y otros. Pero quedan más, que muestran las tensiones que los cruzan: Jorge Burgos, que permanece, aclara que si se avanzara a un acuerdo de algún tipo con el Frente Amplio, también abandonaría la Falange. Otros sectores, hoy a la cabeza, pero bajo una directiva “provisoria” sí lo aceptaría.

No son los únicos. En el PPD, con su propia crisis contenida a duras penas, incluso sus sectores más progresistas, como Girardi, además de su actual presidente Navarrete, aclaran que tampoco están por un acuerdo con el Frente Amplio.

Por su parte el PS busca impulsar un amplio pacto progresista que sí los incluya. Lo mismo el PC.

Se habla de “oposición inteligente”, o “firme”. Tanto en los partidos de la ex Nueva Mayoría como en el Frente Amplio. Incluso Boric habló de que el nuevo conglomerado avance a una renovación al estilo PS de los ’80 (la que dio paso a la Concertación: toda una definición).

En el intertanto, mostrando el nivel de tensiones, divisiones y el debilitamiento en el que quedó la Nueva Mayoría, se estaría hablando de una “plataforma” de oposición, ya no de un conglomerado. También buscan los caminos hacia el Frente Amplio.

Con este fin, según una reciente reunión de los partidos todavía oficialista, se articularían en tres niveles: acuerdos políticos, con los partidos que apoyaron a Guillier; acuerdos programáticos, que puedan incluir a la DC; acuerdos electorales, que puedan incluir al Frente Amplio. En esta última alianza, ya abren esta posibilidad. Fue también Boric quien dijo que sus solas fuerzas no bastan para las próximas elecciones (municipales, presidenciales).

No será un camino fácil sin embargo. En el actual oficialismo hablan de agruparse en el Parlamento tras la defensa de los “avances” en el Gobierno de Bachelet. Pero el reciente rechazo a legislar sobre el fin de la deuda del CAE, llevó a GiorgioJackson a decir que estaban en lo cierto en limitar los acercamientos.

Pero buscarán llegar lejos. Los partidos de la Nueva Mayoría, estarían dispuestos a rotar la presidencia de la Cámara de Diputados incluyendo un año para un representante del Frente Amplio.

Sin embargo, todo es frágil. ¿Qué quiere decir “oposición inteligente” o “firme”? Que apoyarán lo bueno y criticarán lo malo de Piñera; que definirán sus posiciones “proyecto a proyecto”.

Abre la puerta, no solo a una división permanente en esta amplia oposición. Sino a la instalación de una fuerza política (plataforma o coalición) domesticada.

No puede esperarse otra cosa de la actual Nueva Mayoría. ¿Pero del Frente Amplio que irrumpe en la política nacional con tamaña fuerza?

¿Se puede, como proclaman “superar el neoliberalismo” (ya ni hablar de terminar con el capitalismo, que consideran imposible) de la mano de la Nueva Mayoría? ¿Pensándose como parte de esta amplia “oposición”?

Así, no puede ser más que, apenas, una “oposición a su majestad”.

La derecha viene por mucho más que una u otra ley. Más que por combinar gratuidad para IP y CFT con rebaja de impuestos a las empresas. Más que por debilitar a los sindicatos regulando administrativamente los grupos negociadores. Viene, como dicen, por al menos dos períodos del gobierno, es decir, por buscar re-legitimarse, ellos y su “modelo”.

Discutir que se verá cada proyecto en su mérito, “proyecto a proyecto” permitirá ese avance que se proponen. Plantearse como “oposición inteligente” (Nueva Mayoría) u “oposición firme” (Frente Amplio), debilitará a “la calle”, que, en reciente encuesta muestra que espera se cumplan las promesas sociales (gratuidad IP y CFT por ejemplo) y rechazan las favorables al empresariado (como la rebaja de impuestos).

Para otro escenario, más convulsivo, más revolucionario, Lenin discutía con Kautsky cómo se preparaba la socialdemocracia alemana: “El inteligente Kautsky se mantiene firme en el punto de vista de la ‘oposición’, es decir, en el punto de vista de la lucha parlamentaria (…) ¡Oh, docto historiador y político! Sepa usted que "oposición" es un concepto de lucha pacífica y exclusivamente parlamentaria, es decir, una noción que corresponde a una situación no revolucionaria, a la ausencia de revolución. En la revolución nos encontramos con un enemigo que es implacable en la guerra civil (…) Es ridículo enfocar desde el punto de vista de la ‘oposición’ los problemas de una guerra civil implacable cuando la burguesía está dispuesta a cometer todos los crímenes” (El renegado Kaustky y la revolución proletaria).

Lejos estamos de una situación revolucionaria, o pre-revolucionaria. Pero lejos estamos también, de los tranquilos ‘90s. La propia irrupción del Frente Amplio lo demuestra. La crisis de la Nueva Mayoría tiene alcances históricos: es la coalición que logró el desvío de la lucha de clases (la propia Cecilia Morel reconoció hace poco que el gran logro de Bachelet II fue calmar la calle). Incluso, las expectativas de la reciente encuesta que mencionamos con el próximo Gobierno de Piñera. Es incluso una discusión abierta en el Frente Amplio con Sharp advirtiendo no restringirse a la acción parlamentaria. Pero no se trata de un dilema Parlamento-calle, o no así planteado; sino que de cuáles objetivos se fijan, sea en el Parlamento o en la calle (y su relación). Como vemos una “oposición a su majestad”, que no está a la altura de los fines que se plantea la derecha y los empresarios.






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