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SALUD PÚBLICA

Residentes: Ser profesional de la salud, una carrera de obstáculos

Hoy se conoce el resultado del examen de ingreso a las residencias. Más de 3800 jóvenes buscan formarse como especialistas en la Provincia de Buenos Aires, la mitad quedará afuera. El régimen: 80 horas semanales con un salario menor a la canasta básica familiar.

Pamela Galina

Residente de Pediatría

Aldana García

Estudiante de Medicina

Viernes 28 de abril | 19:52

Tras muchos años de estudios miles de graduados optan por continuar su formación durante cuatro años más, en busca de una especialización. Con tal fin gran cantidad de jóvenes se encontraron rindiendo un nuevo múltiple choise de 100 preguntas, a sabiendas que sólo la mitad ingresa. Una historia conocida para quienes anteriormente para acceder a la universidad tuvieron que sortear ingresos eliminatorios, exámenes y cursadas filtro, y hasta trabas para egresar. Convertirse en profesional de la salud, y ejercer en el sistema público, pareciera una carrera de obstáculos sin fin.

Consultados por La Izquierda Diario muchos de los profesionales refieren la necesidad de continuar su formación, ya que pese a tantos años de estudio, no consideran que la facultad les haya brindado los conocimientos necesarios para enfrentarse a los desafíos de la atención médica, sobre todo en cuanto a práctica se refiere.

La residencia ¿Estudiantes en formación o trabajadores de la salud?

Ser residente conlleva jornadas laborales interminables, a cambio de un salario que no llega a la canasta básica familiar. Se les exige una carga horaria diaria de 9 horas, más dos guardias semanales, abarcando fines de semana. Sin respetarse aún el descanso posguardia se llega a trabajar en algunos casos 36 horas ininterrumpidas. Entre jornadas de trabajo y actividades académicas, en ocasiones sin tiempo para dormir, o hasta comer, se pone en cuestión cuánto se aprende, o de qué forma.

No es sed de sacrificio. Es el afán de querer ejercer una profesión, con una formación de grado insuficiente, la apuesta a la educación y salud pública, y la carencia de mejores alternativas en la cuales adquirir herramientas para el ejercicio médico no impliquen dejar la vida en el hospital.

Del otro lado, los posgrados privados, lucrando con la mala formación de grado y un régimen de residencias cuestionado, buscan sacar rédito. Dueños de clínicas privadas y decanos de diferentes facultades de Cs Médicas son los garantes de hacerle propaganda, un ultrajo a la educación pública.

Residentes de un sistema de salud en crisis

El sistema de salud desfinanciado por cada gobierno de turno, vaciada de presupuesto, de insumos, aparatología y de personal, es el ámbito donde estos más de 1700 jóvenes hacen una de sus primeras experiencias como profesionales, aprendiendo más allá de la especialidad, a como se defiende la salud como un derecho de todos.

Los residentes juegan un rol clave en el funcionamiento de los hospitales. Son el sostén de muchas instituciones, donde hay una enorme falta de médicos de planta, enfermeros, personal administrativo y de limpieza. Esta situación pone en cuestión el tipo de formación, como así también el tipo de atención que se brinda a las otras víctimas del mismo sistema, los usuarios.

Pese a la enorme necesidad de médicos en todo el país, hoy veremos cómo el Ministerio de Salud rechaza el deseo de miles de jóvenes a formarse como especialistas, así como año tras año vemos a las facultades de Cs Médicas de todo el país dejar a miles de jóvenes afuera de las aulas, sin poder formarse como futuros profesionales. Una realidad que tiene que cambiar.

En junio una nueva camada de residentes iniciará su formación. Es mediante la organización de estudiantes y trabajadores de la salud, junto con los usuarios, que podremos lograr una educación y salud pública de calidad.








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