Sociedad

CRISIS SANITARIA

Repunte de casos de COVID-19 en el país

El número de contagios continúa en aumento en el país. En medio de la llamada “nueva normalidad”, ocho estados han presentado un repunte importante de casos.

Miércoles 28 de octubre | Edición del día

La crisis sanitaria en el país comenzó el 27 de febrero cuando se presentó el primer caso confirmado de coronavirus. Hasta un mes después el gobierno federal implementó la cuarentena oficial con la suspensión de actividades no esenciales, a la par que declaraba a industrias como la automotriz esenciales para el funcionamiento del país, condenando así a miles de trabajadores a la exposición del virus.

Contrario a las declaraciones de AMLO durante las mañaneras, la crisis sanitaria no está bajo control. Tan solo en 8 estados del país se han presentado importantes repuntes de casos. No se puede hablar de un rebrote ya que en realidad la curva de contagios nunca se aplanó lo suficiente.

Hasta el momento México registra 89,814 muertes por el virus y más de 900 mil contagiados, según datos oficiales, la cifra podría ser mucho mayor, considerando que México es uno de los países que menos pruebas de COVID realiza en el mundo.

Chihuahua es el único estado que ha regresado a semáforo rojo, sin embargo debido al repunte de casos, más estados podrían volver a este color. Campeche se mantiene como el único estado en color verde, 19 estados se mantienen en naranja y 11 estados en amarillo.

La condena de la nueva normalidad

En junio de este año el gobierno anunció la implementación de la nueva normalidad, apresurando la apertura de sectores industriales como el automotriz. Cediendo totalmente a las presiones de la administración de Donal Trump para reactivar las cadenas de suministro a empresas estadounidenses.

Otras empresas como las pertenecientes a Salinas Pliego mantuvieron laborando sin pertenecer a sectores esenciales y sin implementar protocolos sanitarios suficientes para evitar el contagio de los empleados.

Con el pretexto de la necesidad de una reapertura económica, se fue levantado la cuarentena en diferentes sectores, sin embargo eso no evito que se despidiera ilegalmente a millones de trabajadores y que muchos más se enfrentaran a recortes salariales brutales con tal de conservar su empleo.

Mientras el discurso oficial alienta al cuidado personal y a la adaptación al cambio que produjo la crisis sanitaria, millones de personas enfrentan al COVID-19 sin contar siquiera con agua corriente para lavarse las manos. Mucho menos con servicio médico para atenderse en caso de contagio.

La crisis sanitaria del sector salud

Una de las principales preocupaciones al inicio de la crisis sanitaria por el COVID-19 fue el precario estado en el que se encontraba el sector salud. El desmantelamiento del sector salud y el avance en su privatización se recrudeció con la llegada del virus. Desde un comienzo no se contaba con las herramientas necesarias para hacerle frente a una enfermedad de este tipo.

El personal médico ha trabajado a marchas forzadas sin contar siquiera con equipo médico adecuado o personal suficiente para atender la enorme cantidad de contagiados y con los hospitales saturados de pacientes. Al comienzo de la pandemia se realizaron numerosas denuncias del personal de salud para exigir los insumos necesarios para seguir laborando. Protestas que en algunos casos fueron desmanteladas con la presencia de la Guardia Nacional en los hospitales.

Mientras en medios de comunicación oficiales se iniciaba una campaña de reconocimiento a la “abnegación y entrega” de las y los médicos y todo el personal sanitario, en la realidad se les exponía de manera criminal al contagio y la muerte. México es el país con mayor número de personal de salud fallecido por contagio de COVID-19.

El panorama no mejorará en los próximos meses, el número de casos va en aumento y no se descarta que más estados vuelvan a semáforo rojo.

Una salida para la clase trabajadora

Ante esta crisis es necesario tener una salida para la clase trabajadora, que es la que pone los contagiados y los muertos. La omisión de las autoridades es evidente al priorizar la ganancia de los empresarios antes de la vida de los millones de trabajadores que mueven al país.

En urgente establecer comisiones de seguridad e higiene en los centros de trabajo, que sean independientes de la patronal para poder garantizar las condiciones necesarias para laborar y si en necesario suspender el trabajo con el 100 % del salario garantizado para poder hacerle frente a la crisis sanitaria.

Reforzar el presupuesto al sector salud para poder garantizar el combate a la pandemia. En lugar de destinar millones a la Guardia Nacional y a las fuerzas represivas, que ese dinero se emplee en proporcionar equipo médico a todo el personal de salud y en insumos médicos para los pacientes.

Aplicar testeos masivos para poder identificar los puntos de mayor contagio así como a los portadores asintomáticos y poder frenar la propagación. Mientras los políticos como Claudia Sheinbaum tienen acceso a pruebas que les permite identificar el virus en una etapa temprana y así garantizar su tratamiento y supervivencia, al resto de la población se les niega a oportunidad de hacerse la prueba por falta de tests.

La crisis sanitaria y económica, agudizada por el COVID-19 no puede ser cargada en los hombros de los trabajadores, que la crisis la paguen los empresarios y políticos que mantienen al pueblo en la precarización y miseria.

¡Porque nuestras vidas valen más que sus ganancias!







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