Política

Republicanos y aburridos

Las críticas “republicanas”, vienen como siempre desde Clarín y La Nación, ambas con eje en el nuevo Código Penal y en la Corte Suprema de Justicia tras el deceso de dos magistrados y la anunciada renuncia de Raúl Zaffaroni.

Eduardo Castilla

@castillaeduardo

Domingo 2 de noviembre de 2014 | 12:14

La Nación, en la editorial de Joaquín Morales “dicen que soy aburrido” Solá, se escucha el eco de Clarín. Eco en su doble sentido, el de repetición y el de la tardanza. Siempre con una semana de atraso. Insiste con la aplicación de las mayorías parlamentarias K en un pataleo que además de aburrido y poco productivo, contradice su supuesto republicanismo.

En la misma tónica insiste Eduardo van der Kooy desde Clarín: “esa tendencia reflejaría un divorcio claro entre la última manifestación popular de las urnas y aquello que el poder dispone. Exhibe a un Gobierno que se comporta como si no estuviera pensando en retirarse”.

Lo cierto es que cuanto más se acerca el fin del gobierno de CFK y se acrecientan los descontentos populares, aumentan también los apuros bonapartistas que nunca han sido exclusividad de este gobierno, sino característica común a los gobiernos pos dictadura, cuanto menos de Menem a esta parte.

El enojo de “las corpos” reside, esencialmente, en que la oposición patronal no supera su etapa vedettista y un gobierno con discurso a “izquierda” pero con agenda de derecha, le roba todo el espacio político desde un centro activo.
Tal es así que Julio Blanck crítica al Código Penal por no decir en la letra todo el andamiaje xenófobo y anti protesta que había prometido la Presidenta en su anuncio. “En estas últimas dos semanas abundaron ejemplos al respecto, desde que la Presidenta anunció que la reforma al Código Procesal Penal, que empezará a debatirse en el Congreso, contempla la expulsión del país de extranjeros que sean sorprendidos cometiendo delitos.

Cuando se conoció el texto del proyecto quedó claro que Cristina había ido en su discurso más allá de lo que dice el texto a convertirse en ley. La posible expulsión de extranjeros termina siendo mucho más limitada de lo que parecía. Pero las palabras presidenciales fueron útiles para desnudar, quizás, el verdadero pensamiento de Cristina sobre el tema; aunque después su acción se recorte para cumplir con las demandas del sector progresista que la acompaña contra viento y marea.” Blanck se lamenta por la inconsecuencia derechista del gobierno.

Ni los columnistas de La Nación ni los de Clarín aportan algún elemento nuevo para pensar la realidad política nacional. Es probable que eso sea también lo que impide que la oposición política levante cabeza. A lo mejor la culpa de su debilidad ni la tiene Carrió, Sanz o Massa sino quienes les tiran las líneas “maestras” para hacer política en la semana.






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