Política

CIUDAD DE BUENOS AIRES

Represión, la otra cara del ajuste de Macri y el FMI

Los acuerdos con el FMI implican un ajuste mayor a todo el pueblo trabajador que lleva la marca de la gorra.

Rosa D'Alesio

@rosaquiara

Sábado 1ro de septiembre | Edición del día

Entre las "promesas" de campaña de Cambiemos estaba la "normalización" del reclamo callejero. Traducido, sería el uso de la represión para desalentar la protesta social y sofocar los cortes de calles y los piquetes. A poco de asumir el Gobierno de Macri aprobó el protocolo antipiquetes, que nunca lo aplicaron. Porque el mismo día que entraba en vigencia, miles de trabajadores estatales salían a las calles para repudiar los despidos. Esto ocurría en febrero de 2016.

La lucha de trabajadores, mujeres, estudiantes y desocupados continuó. Las calles demostraban que había energías para resistir los planes del Gobierno, que -en muchos casos- debió conformarse con permitir la protesta y enviar infiltrados para generar disturbios para deslegitimar y aislar a los manifestantes del apoyo popular.
El Gobierno también fue responsable de los crímenes de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel. Ahí sus fuerzas represivas fueron brutales.

Las multitudinarias movilizaciones de diciembre de 2017, fueron brutalmente reprimidas y cuatro personas perdieran un ojo por los disparos.

En el contexto de la crisis actual y en el marco del acuerdo con el FMI, la represión -que incluye palos, balas de gomas y gas pimienta- se intensificará frente a cada reclamo y, en particular, frente a los conflictos laborales.

En el caso de la CABA, Horacio Rodríguez Larreta se presentó alguna vez como un jefe de Gobierno abierto al diálogo, que no quería desalojar la protesta social por medio de las fuerzas represivas y se negaba a implantar el protocolo antipiquetes. Sin embargo, este viernes por la mañana -como ya había ocurrido en diciembre pasado y contra los trabajadores del subte hace unos meses- lanzó a la Policía de la Ciudad contra los trabajadores y trabajadoras del Ministerio de Agroindustria.

Los trabajadores, a quienes le habían enviado 460 telegramas de despidos y que podría elevarse a 700, ocuparon el edificio para defender los puestos de trabajo. La respuesta de Larreta fue enviar a la Infantería de la Policía de la Ciudad a “dialogar” con los trabajadores. Con gases lacrimógenos dispararon a los manifestantes, pero no pudieron desalojar la protesta frente al Ministerio, en la avenida Paseo Colón de la Ciudad de Buenos Aires.

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Pronto se acercaron al lugar trabajadores de otras dependencias estales, como el INDEC y de los ministerios de Economía y de Energía, el Inti, docentes, del subte, ferrobiarios, de Vialidad Nacional, Télam, de los hospital Borda y Argerich, de la junta interna de la Dirección General de Música, representantes del sindicato de SiPreBA, además de representantes políticos y de organismos de derechos humanos.

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Los legisladores porteños del PTS-FIT Myriam Bregman y Patricio del Corro llegaron al lugar para acompañar a los trabajadores. La legisladora, abogada de derechos humanos, durante la protesta habló con La Izquierda Diario, denunció la represión y sostuvo “vinimos a solidarizarnos con los trabajadores y a repudiar la represión”. Además denunció que en las últimas manifestaciones “incluyen una enorme cantidad de policías de civil. En el día de ayer, en la manifestación universitaria, fue escandaloso como las detenciones las realizaban policías de civil sin ningún tipo de identificación, lo cual promueve que puedan haber personas dentro de los manifestantes, que en realidad sean policías. Eso también lo queremos denunciar, porque es parte de los operativos que el jefe de Gobierno de la Ciudad organiza en las movilizaciones, que se van a seguir multiplicando, porque la situación en la Argentina es critica y vamos a seguir reclamando”.

Alejandrina Barry, miembro del CeProDH e integrante de la Comisión contra la represión que preside la legisladora Myriam Bregman, también se acercó al lugar para expresar su solidaridad con los trabajadores y el repudió la represión ordenada por Rodríguez Larreta. “Los trabajadores están acá porque no tienen otra forma de pelear para que los reincorporen. Están acá para hacer oír la situación dramática que viven”, y agregó “estamos exigiendo al gobierno de la Ciudad que retire a la policía”, afirmó.

Represión más allá de la General Paz

La gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, no se queda atrás a la hora de llevar adelante sus políticas antiobreras. Hace poco más de una semana, ante la respuesta de los trabajadores del Astillero Río Santiago que protestaron para repudiar el vaciamiento de la fábrica, ordenó una feroz represión que terminó con cinco trabajadores detenidos y brutalmente golpeados en la comisaría.

En Córdoba los trabajadores de Luz y Fuerza enfrentan al gobierno peronista de Schiaretti que viene atacando a los trabajadores de la empresa provincial de energía (EPEC) con la intención de liquidar el convenio colectivo. Schiaretti no dudo en militarizar la planta baja del edificio Central y el entrepiso donde funciona la Gerencia de Tecnología de la Información.

En julio los gobernador de Chubut y Corrientes, peronista el primero y de Cambiemos el segundo, hacían lo propio frente a los docentes que reclamaban que se cierren las paritarias. Los motivos de la huelga de los docentes y trabajadores estatales fueron la respuesta por "los techos salariales" que establecieron los gobernadores tras la firma del Consenso Fiscal.

Pero estos no fueron solo lo conflictos laborales reprimidos en los últimos meses. Los trabajadores del subte que reclamaban la reapertura de la paritaria; el desalojo de los trabajadores de Cresta Roja que mantenía bloqueada la planta en protesta por los despidos y los trabajadores del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), que peleaban también en contra de los despidos, son tan solo algunas de las legitimas protestas laborales que recibieron palos, balas de gomas y gases lacrimógenos en respuesta a sus demandas.

Los trabajadores están demostrando que no quieren esperar al 2019, porque si no frenan ahora el ataque sus condiciones de vida se verán aun más agravada. Sigue quedando claro que el ajuste de Cambiemos y el FMI será enfrentado por el pueblo trabajador y que el Gobierno esta dispuesto a responder con represión.







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