Internacional

RACISMO DE ESTADO

Represión en Francia: el continuo ensañamiento contra la familia Traoré

Ante la multiplicación de “casos” y la prisión preventiva de Bagui y Yacouba Traoré (a los que podría unirse Cheikne después del juicio previsto para primavera), intelectuales, sindicalistas y colectivos han elaborado un texto de apoyo a la familia en el que denuncian una “cuestión de Estado”.

Miércoles 6 de diciembre

Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

El 19 de julio de 2016 Adama Traoré murió por asfixia durante su identificación tras haber sufrido un placaje ventral aplastado por tres gendarmes y no recibir después asistencia médica alguna. Se demostraron los hechos, pero dieciocho más tarde después los militares responsables todavía no han sido procesados. Seis de sus colegas incluso fueron condecorados a principios de noviembre por su actitud la noche de la muerte de Adama. Las condenas y los intentos de intimidación, en cambio, se acumulan contra los miembros su familia.

A finales de noviembre de 2016 firmamos el texto “Un intolérable acharnement contre la famille Traoré” [Un ensañamiento intolerable contra la familia Traoré] para denunciar lo que constituía ya la segunda fase de este intento brutal e institucional de reducir al silencio a una familia que pedía la verdad y justicia. En efecto, desde el verano anterior se abatían sobre ella las mentiras del fiscal de Pontoise, Yves Jannier, quien al margen de todo peritaje afirmaba que Adama había muerto de una infección y dejaba entender que era toxicómano y alcohólico. Un contraperitaje hecho público el pasado 22 de junio demostró lo contrario, Yves Jannier fue trasladado y el caso pasó a la fiscalía de París.

Así pues, hace un año se abría una segunda etapa, que a partir de entonces no ha dejado de aumentar y ampliarse: la de la criminalización de los miembros de la familia Traoré y del comité de apoyo, que luchan por la memoria de su hijo, hermano y amigo.

El 17 de noviembre la alcaldesa de Beaumont-sur-Oise, Nathalie Groux, convocó un pleno municipal para someter a votación la adopción de una financiación destinada a cubrir los gastos del procedimiento judicial que ella pensaba iniciar por difamación contra la hermana de Adama, Assa Traoré. Esta última había denunciado en un programa de televisión el hecho de que “la alcaldesa haya elegido su lado”, el de los gendarmes. Hay que señalar que la alcaldesa no solo no había presentado sus condolencias a la familia sino que además el 13 de noviembre había lanzado por Facebook un llamamiento a los “habitantes originaros*” a armarse para acudir a ayudar a las y los policías…

Aquella noche la policía municipal rodeó el Ayuntamiento e impidió acceder al pleno a la familia y a las personas que se había reunido ahí. Al cabo de unos minutos la oposición decidió abandonar el pleno que no respetaba las reglas para convocarlo. Un chorro de gases lacrimógenos, lanzado por una policía municipal que después en el juicio explicaría que no había podido controlar el aerosol, desencadenó las tensiones y provocó la disolución de la concentración. Más tarde aquella noche varios equipos de la gendarmería llevaban a cabo una expedición punitiva en Boyenval, el barrio donde vive la familia Traoré, y cargaba contra las y los vecinos que se habían quedado conversando al pie de los edificios.

El 23 de noviembre Bagui Traoré, de 25 años, y Youssouf Traoré, de 19 años, fueron detenidos espectacularmente a primera hora de la mañana (el primero al llegar al trabajo, el segundo en su casa) y después encarcelados preventivamente hasta el juicio que se prevé el 14 de diciembre. Estos dos hermanos de Adama habían sido acusados por seis policías municipales de todas las denuncias que inicialmente habían puesto ellas y ellos contra X después de dispersar la concentración del 17 de noviembre. El juicio demostró finalmente que las dos heridas sufridas por las fuerzas del orden aquella noche habían sido autoinfligidas: un primer policía recibió una parte del gas surgido de la activación desafortunada del aerosol y a otro le mordió su perro. El juicio se basaba además en la hipótesis de que los hermanos Traoré tenían el don de la ubicuidad ya que el conjunto de las acusaciones de insulto y de violencia eran simultáneas, aunque provenían de policías que estaban alejados entre sí. No obstante, la farsa acabó en la condena de los dos hermanos de Adama: la pena de Youssouf quedó suspendida, pero Bagui fue condenado a ocho meses de prisión firme (que se convirtieron en 17 meses debido a una pena anterior) y a una fuerte multa.

El 15 de marzo le tocó a Yacouba Traoré, el segundo hermano menor de Adama, ser enviado a la cárcel. Dos días antes la misma investigación había llevado a las detenciones, en medio de una hábil puesta en escena, de Youssouf y Cheikne, cuarto hermano de Adama, a las seis de la mañana; uno fue detenido por un equipo de gendarmes de civil y encapuchados en el autobús en el que acudía al trabajo y ante los pasajeros aterrorizados, y el otro en su casa delante de su compañera y su bebé. Ambos quedaron en libertad tras prestar declaración, pero a Yacouba le cayeron 18 meses de prisión firme por haber dado un puñetazo a un expreso que había estado en la misma cárcel que Adama y que había lanzado un sinfín de difamaciones contra él. Sin contextualización alguna, sin admitir ninguna circunstancia atenuante, Yacouba es el tercer Traoré que en unos meses ha perdido su trabajo debido a la cárcel en un caso directamente relacionado con la negación de justicia de la que es víctima la familia. Junto a él, el joven rapero Dooums, buen amigo de Adama y miembro del comité de apoyo, era condenado a quince meses de prisión firme por el mismo.

La criminalización no acaba ahí. Por una parte, a finales de junio Cheikne Traoré ha sido objeto de una denuncia por “desacato a la autoridad” interpuesta por Nathalie Groux. Será juzgado el próximo mes de abril. Por otra parte, Yacouba y Bagui son objeto de nuevas, y muy graves, acusaciones que podrían transformarse en penas de cárcel esta vez muy largas.

El 19 de junio Yacouba fue sacado de su celda y puesto bajo custodia policial. Se le informó entonces que ahora estaba procesado por supuesta agresión a las fuerzas del orden... el 19 de julio de 2016. En realidad, había puesto el pie delante de la puerta de la gendarmería cuando, a pesar de que Adama había muerto hacía casi dos horas, seguían tratando de hacerles creer, a él y a su madre, que todo iba bien. El juicio por este nuevo “caso” también se celebrará el próximo mes de abril. Pero desde hace dos semanas todavía hay otra cosa: ahora se acusa a este joven de 22 años de ser responsable del incendio de un autobús quemado el 23 de noviembre de 2016 en Boyenval, cuando se difundió por el barrio la noticia de la detención de Bagui y Youssouf. Se le acusa también de ser responsable de una herida leve del conductor. Todo ello con la única prueba de su presencia en el lugar de los hechos.

El pasado mes de julio también se puso a Bagui bajo custodia policial desde la cárcel en la que estaba cumpliendo condena. El nuevo caso que se ha abierto contra él se basa nada menos que en la acusación de intento de asesinato de gendarmes en el marco de las noches de revueltas que siguieron al anuncio de la muerte de Adama. El juicio tendrá lugar los próximos meses. Se basa en un procedimiento que recuerda de forma preocupante al empleado en Villiers-le-Bel en 2007, cuando Moushin Sehhouli y Laramy Samoura fueron atropellados y matados por la dotación de un coche patrulla. Ante los disturbios que se produjeron a continuación el fiscal había recurrido a testimonios anónimos y remunerados, que llevaron al encarcelamiento de Abderrahmane y Adama Kamara, involucrados en la discusión y condenados sin pruebas a quince y doce años de prisión firme respectivamente por haber disparado contra los policías.

Así pues, un año y medio después de la muerte de Adama Traoré quienes lo asfixiaron siguen sin haber sido juzgados ni condenados. En cambio, dos hermanos de la víctima están entre barrotes y hay pendientes tres nuevos procesos judiciales, cada uno de ellos por acusaciones vinculadas a las consecuencias directas de las mentiras e injusticias concernientes a este asesinato. La familia Traoré se enfrenta también a multas por valor de miles de euros.

El placaje ventral, responsable de demasiadas muertes (entre ellas la de Lamine Dieng, aplastado por siete policías y cuyo caso fue sobreseído por el Tribunal Supremo el pasado 28 de junio), sigue siendo una técnica que enseñan y practican a diario las fuerzas del orden.

¿Qué decir del caso Traoré en un momento en que responsables políticos de primera fila quieren criminalizar el uso de la noción de “racismo de Estado”? ¿Quién osaría hablar todavía de casualidades o de un malentendido ante semejante ensañamiento y ante la connivencia de instituciones tan diversas en la brutalidad y la denegación de justicia (fuerzas del orden, fiscalía, municipio, ministerio del Interior)? Cuando, tal como demostró el Defensor del Pueblo en un estudio publicado el pasado mes de enero, los chicos jóvenes “a los que se percibe como negros o árabes” tienen “una posibilidad veinte veces más alta que los demás de ser controlados”, cuando la casi totalidad de las personas muertas por la policía han sido blanco del racismo, ¿quién dirá que lo que le sucede a la familia Traoré no tiene que ver con su estatus de familia popular, surgida de la inmigración postcolonial?

Para nosotros el caso Traoré es una cuestión de represión de Estado.

Al no quedarse en el lugar que se les había asignado, al exigir verdad y justicia, los Traoré han suscitado una reacción que pone en evidencia una violencia fundadora, aunque cotidiana, en la sociedad francesa contemporánea. Una violencia omnipresente, aunque histórica. Lo que le suceda a la familia Traoré está ahora unido directamente al futuro de esta violencia y, por lo tanto, de nuestra sociedad. Esta es la razón por la que ante este ensañamiento afirmamos por nuestra parte un apoyo incondicional a la familia Traoré. Esta es la razón por la que junto con ella y con el Comité Justice et vérité pour Adama [Comité Justicia y Verdad para Adama] apelamos a todos y todas a expresar su solidaridad en las semanas y meses siguientes, hasta el final.

* “De souche”, en el original: se refieren a los ciudadanos de origen francés, por oposición a los procedentes de la inmigración postcolonial, como se afirma más adelante (n. de la t.)

Firmantes:

Thomas Alam, politólogo; Pierre Alferi, escritor; Zahra Ali, sociólogo; Eric Alliez, filósofo; Bastien Amiel, politólogo; Marion Aubrée, antropóloga;

Alain Badiou, filósofo; Etienne Balibar, filósofo; Ludivine Bantigny, historiadora; Emmanuel Barot, filósofo; Laurent Bazin, antropólogo; Hourya Bentouhami, filósofo; Olivier Besancenot, Nouveau Parti Anticapitaliste; Eric Beynel, Union syndicale Solidaires; Florian Bolgar, astrofísico; Said Bouamama, sociólogo, Front uni de l’immigration et des quartiers populaires; Fanny Bugeja-Bloch, socióloga;

Vincent Charbonnier, filósofo, responsable sindical SNESUP-FSU; Alice de Charentenay, profesora e investigadora en literatura; Farah Cherif Zahar, filósofo; Bernard Coadou, médico; Vanessa Codaccioni, politóloga; Philippe Corcuff, politólogo; Sergio Coronado, exdiputado de las y los franceses en el extranjero; Alexis Cukier, filósofo;

Sylvain Dambrine, profesor de clásicas; Laurence De Cock, historiadora, Fundación Copernic; Joel Delhom, hispanista; Christine Delphy, socióloga; Suzanne Doppelt, escritora; Vincent Duse, CGT PSA Mulhouse;

Didier Fassin, antropólogo; Eric Fassin, sociólogo; Franck Fischbach, filósofo; Sébastien Fontenelle, periodista;

Claire Gallien, profesora de literatura inglesa; Franck Gaudichaud, politólogo; Isabelle Garo, filósofa; Jean-Luc Gautero, filósofo e historiador de las ciencias; Nacira Guénif, sociólogo;

Michael Harris, matemático; Odile Hélier;

Anasse Kazib, delegado de Sud Rail Paris Nord; Razmig Keucheyan, sociólogo; Enrique Klaus, politólogo; Stathis Kouvélakis, King’s College Londres; Isabelle Krzywkowski, profesora de literatura comparada, SNESUP-FSU;

Léopold Lambert, redactor jefe de The Funambulist; Jerôme Lamy, historiador y sociólogo de las ciencias; Geoffroy de Lagasnerie, sociólogo y filósofo; Aude Lalande, bibliotecario, revista Vacarme; Olfa Lamloum, politólogo; Lila Lamrani, filósofo; Salim Lamrani, hispanista; Souad Lamrani, doctorando en filosofía; Pierre Laurent, secretario nacional del Parti Communiste Français; Alain Leclerq, delegado de SUD Rail Lille; Olivier Le Cour Grandmaison, historiador y politólogo; Simon Le Roulley, sociólogo; Olivier Long, universitario y pinto; Frédéric Lordon, economista y filósofo; Michaël Löwy, sociólogo y filósofo;

Armelle Mabon, historiadora; Pascal Maillard, universitario, responsable sindical de SNESUP-FSU; Céline Malaisé, Presidenta del grupo Front de Gauche de la Región Ile de France; Patrice Maniglier, filósofo; Jamila Mascat, filósofo; Guillaume Mazeau, historiador; Bernard Mezzadri, antropólogo; Marie José Mondzain, filósofa; Bénédicte Monville-De Cecco, consejero regional IDF;

Olivier Neveux, profesor de historia y estética del teatro; François Nowakowski, urbanista y arquitecto;

Pierre Odin, politólogo;

Ugo Palheta, sociólogo; Xavier Papaïs, filósofo; Ndella Paye, Militante afrofeminista y antirracista; Willy Pelletier, sociólogo, Fondation Copernic; Timothy Perkins, artista y arquitecto; Roland Pfefferkorn, sociólogo; Nestor Ponce, escritor y profesor de literatura; Christine Poupin, Nouveau Parti Anticapitaliste; Philippe Poutou, Nouveau Parti Anticapitaliste;

Gaël Quirante, Sud Poste 92; Lissell Quiroz-Pérez, historiadora;

Antonio Ramos Ramirez, hispanista; Manuel Rebuschi, filósofo; Matthieu Renault, filósofo y politólogo ;

Arnaud Saint-Martin, sociólogo; Julien Salingue, politólogo; Valentin Schaepelynck, profesor e investigador de ciencias de la educación; Monique Selim, antropóloga; Thomas Serres, politólogo; Guillaume Sibertin-Blanc, filósofo; Daniel Sidobre, profesor e investigador de robótica; Joseph-Désiré Som-1, sociólogo; Alessandro Stella, historiador;

Julien Talpin, politólogo; Etienne Tassin, filósofo; Pierre Tevanian, filósofo y autor (Colectivo Les mots sont importants); Jean-Baptiste Thomas, historiador; Sylvie Tissot, socióloga; Rémy Toulouse, editor; Enzo Traverso, historiador;

Guillaume Vadot, politólogo; Jérôme Valluy, politólogo; Françoise Vergès, politólogo; Laure Vermeersch, cineasta, revista Vacarme; Marie Pierre Vieu, eurodiputado (PCF); Fanny Vincent, socioóloga; Christiane Vollaire, filósofa;

Dror Warschawski, físico

Colectivos:

Association Française des Anthropologues

Association Le Paria

Collectif des Universitaires contre les violences policières

Collectif féministe révolutionnaire

Compagnie Jolie-Môme

Compagnie Monsieur Madame

Front Social

Réseau Sortir du Colonialisme

Revue Vacarme

Révolution Permanente.fr, quotidien en ligne

Fuente en francés: Mediapart

Fuente de la traducción: Rebelion






Temas relacionados

Represión en Francia   /   Racismo   /   Inmigrantes   /   Francia   /   Internacional

Comentarios

DEJAR COMENTARIO