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Renuncian encargadas del suplemento Mujer del diario del Vaticano por la injerencia de Francisco

La publicación denunció los casos de abusos de obispos y cardenales contra monjas. Denuncian que Bergoglio busca terminar con la independencia editorial del suplemento

Diego Sacchi

@sac_diego

Viernes 29 de marzo | 00:09

El equipo encargado del suplemento mensual llamado Donne Chiesa Mondo (Mujer, Iglesia y Mundo), que se publica como parte del diario L’Osservatore, uno de los medios oficiales del Vaticano, renunció a sus cargos en rechazo al cambio de dirección del periódico de la sede de la Iglesia católica.

Las encargadas de esa publicación denunciaron la falta “de apoyo” al proyecto editorial, que publicó varias denuncias sobre abusos sexuales y de poder dentro de la Iglesia Católica. “Ahora nos parece que una iniciativa vital se reduce al silencio y que volvemos a la costumbre anticuada y árida de elegir desde arriba, bajo control directo del hombre”, denunció Lucceta Scaraffía, que era hasta ahora la directora del suplemento, apuntando directamente contra la nueva dirección de la revista.

Los cambios que denuncian las 11 mujeres que formaron el equipo editor del suplemento, son parte de un giro más amplio que experimento la Secretaría de Comunicaciones del Vaticano y los medios dependientes de ella.

Según explicó Scaraffia la decisión se tomó porque las periodistas sentían “un clima de desconfianza y deslegitimación progresiva”. "Con este número la redacción interrumpe, después de siete años, la publicación de ’Mujeres, Iglesia y Mundo. De hecho, notamos que ya no hay condiciones para continuar nuestro colaboración con ’L’Osssservatore Romano’" apuntando a una perdida de independencia en la línea editorial y acusando al nuevo director Andrea Monda de “querer dirigir el suplemento” y de haber seleccionado por arriba a un grupo de mujeres colaboradoras “que aseguran obediencia”, renunciando a cualquier posibilidad de “abrir un verdadero diálogo, libre y valiente”.

“Donne Chiesa Mondo” fue una de las publicaciones que destapó los escándalos de abusos que estaban explotando en la Iglesia católica, a pesar de ser parte de una publicación oficial del Vaticano. Uno de los casos denunciados en la revista fue la situación de centenares de monjas que trabajan como sirvientas de los jerarcas de la iglesia. A principios del año pasado también se hicieron eco de los abusos sexuales sufridos por religiosas de parte de curas y altos prelados, que muchas veces hasta las obligaron a abortar tras quedar embarazadas.

Mientras Scaraffia denuncia que se busca intervenir el suplemento, el nuevo director de L’Osssservatore Romano, Monda, aseguró que "de ninguna manera" seleccionó "a alguien, hombre o mujer, con el criterio de obediencia" y que siempre ha evitado "interferir con el suplemento mensual", en un comunicado enviado por la oficina de prensa del Vaticano, que evitó dar información acerca de la dimisión del equipo de "Donne Chiesa Mondo". Monda aseguró que el suplemento seguirá siendo publicado, aunque no citó quien se hará cargo.

Las renuncias no se pueden entender sin el trasfondo de disputas internas del Vaticano. El cambio en la cúpula encargada del equipo de comunicación oficial fue un golpe de timón dado directamente por Bergoglio.

En marzo de 2018 había renunciado el responsable de la Secretaría de Comunicación y encargado de guiar las reformas de los medios, Dario Edoardo Viganó, tras ser acusado de haber manipulado una carta de Benedicto XVI. Desde ese momento varios cambios en el área de medios del Vaticano se fueron sucediendo ubicando personas ligadas estrechamente al papa Francisco, que estaba convencido de la necesidad de un nuevo equipo en la Secretaría de Comunicaciones.

Uno de los cambios más relevantes fue la llegada de Andrea Tornielli, uno de los más influyentes vaticanistas, confidente del Papa, director del sitio oficialista Vatican Insider del diario La Stampa. Bergoglio lo nombró responsable editorial de la secretaría de Comunicaciones, encargado de bajar la línea pontificia a todos los medios vaticanos.

Junto con Tornielli, llegó Andrea Monda para encargarse de L’Osssservatore y transformar esa publicación en “la voz de la iglesia”. Monda, por orden de Francisco, sustituye a Giovanni Maria Vian que llevaba once años al frente del diario.

L’Osssservatore y la Sala de Prensa ahora quedaron bajo el control del dicasterio de las Comunicaciones, en manos de un grupo de personajes fieles a Jorge Bergoglio. Las publicaciones se centran más que antes en resaltar la figura e ideas del papa, al tiempo que se evita posibles daños por “fuego amigo” controlando las publicaciones y de esa forma impedir que se hagan eco de las denuncias contra la Iglesia.

La liquidación de “una experiencia feminista”, como algunos periodistas llamaban al suplemento para la mujer, expresa que la retrograda y reaccionaria institución eclesiástica no puede tolerar una voz disonante, aunque el suplemento estaba lejos de ser “feminista” y se centraba en reflejar la situación de las mujeres en la Iglesia mientras reproducía parte del ideario reaccionario clerical.

Más allá del discurso renovador del papado de Bergoglio, hasta la más mínima voz disonante es callada en los medios oficiales del Vaticano, en este caso silenciando a quienes se hicieron eco de la situación de los derechos las mujeres, siempre respetando la doctrina oficial, que simplemente son invisibles para los hombres a cargo de la Iglesia católica.







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