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"Reformar" las vidas de millones de nosotros para aumentar las ganancias y el lujo de ellos

El gobierno lanzó sus "reformas" para atacar la vida del pueblo trabajador, desde jóvenes a jubilados. Las cúpulas sindicales entrega, el peronismo completará la tarea. Hay que organizar política y sindicalmente a la clase trabajadora para frenar los ataques y preparar nuestro futuro.

Camilo Mones

Comisión Interna PepsiCo Snacks

Domingo 19 de noviembre | 13:11

Como ya se explicó en otras notas, la “reforma” que finalmente enviaron al Congreso tras el consenso del Gobierno y la CGT, es el inicio de un gran ataque a la clase trabajadora y a todo el pueblo. Aunque no lograron todo lo que pretendían y el triunvirato miente que “el derecho laboral está a salvo”, el gobierno impuso medidas claramente anti obreras. Pero sobre todo, lo que queda claro es que el gobierno irá por más y tiene a favor a una burocracia que es capaz de cualquier cosa. Gente que vive como millonarios, corruptos descarados, amantes de los caballos de carrera y del lujo, no les tiembla el pulso para condenar a sus propias afiliados y al conjunto de los trabajadores a la miseria con tal de salvar sus pellejos, su impunidad y bolsillos.

La CTA hasta aquí no pudo jugar un rol más penoso. Todas sus alas solo se lamentaron, lo que lleva a preguntarnos por qué se dividieron si están desmoralizados por igual. No hicieron nada en estas tres cruciales semanas para dejarle a la CGT todo el tiempo para negociar. La Corriente Federal y el moyanismo, hicieron declaraciones pero la calle estuvo vedada también para ellos.

Hacia los jubilados el ataque es directamente cruel. El gobierno acordó con los gobernadores el "pacto fiscal" que tiene como condición el apoyo a la “Reforma Previsional” por la cual los jubilados y beneficiarios de Planes Sociales, por el cual el gobierno piensa ahorrar alrededor de 70.000 millones de pesos. Este dinero lo sacará de los bolsillos de los sectores más indefensos de la clase trabajadora, los que al estar fuera de los lugares de trabajo ya no pueden hacer medidas de fuerza que afecten directamente a los empresarios.

Esta es la forma brutal como los capitalistas y su Estado quieren “solucionar el problema” de contar con una cantidad de personas que no trabajan ni aportan ya, pero que tienen que tener un ingreso luego de décadas de aportes. Ya el kirchnerismo había otorgado una jubilación para los que no habían hecho aportes pero al precio de achatar los ingresos del conjunto haciendo que la enorme mayoría se limite a cobrar hoy 7200 pesos, por lo que la mitad no puede cubrir la canasta básica que se calcula para los jubilados. No pueden acceder ni a los medicamentos ni la alimentación necesaria para la última etapa de sus vidas. Eso es criminal. Ahora el macrismo se apresta a ir bajando esos ingresos miserables para quienes trabajaron una vida entera. Al mismo tiempo a los empresarios les van a bajar los aportes patronales, por lo que desfinanciarán el Anses que debería contar con los recursos para mantener a los más viejos de la sociedad, para que aumenten las ganancias de los capitalistas

Lo que empieza ahora, seguirá en el futuro. Los empresarios y su gobierno, hicieron una verdadera declaración de guerra al pueblo. Están dando solo una batalla. Pretenden degradar el nivel de vida del conjunto de la clase trabajadora, en función de los beneficios y el lujo de los grandes capitalistas. El desprecio a los más viejos, la intención de superexplotar a los más jóvenes porque tienen más fuerzas para sacarles y el intento de avanzar sobre las condiciones de trabajo de toda la clase trabajadora es su plan. De una clase trabajadora que ya hoy tiene millones de personas con ingresos inferiores a los 10.000 pesos, mientras otros están con convenios pero trabajando hasta los fines de semana, entrando los domingos como en Kraft Pacheco y en Victoria, con un solo día por semana fuera de la fábrica o sin días fijos de descanso, con trabajos nocturnos que quitan años de vida (un trabajador "nocturno" vive en promedio 5 años menos), o rotando y rompiéndose luego de años de trabajo para ser desechados luego y condenando a las mujeres trabajadoras a los peores trabajos.

La clase trabajadora tiene fuerza para derrotarlos. El problema es la burocracia que entrega y el peronismo que hoy va a votar las leyes de Macri contra los trabajadores, mostrando lo que realmente son. Pero también, otro gran problema, es la falta de organización de los propios trabajadores y de su conciencia de sus propias fuerzas, de que sus intereses no tienen nada que ver con los intereses de sus explotadores.

Con esa fuerza que hay en la clase trabajadora, en el pueblo, en las mujeres y en la juventud, proyectos como estos no podrían pasar. Podría derrotarse la reforma y no solo eso. Sería posible pensar una salida propia de la clase trabajadora y de todo el pueblo como venimos planteamos: usar la técnica existente para ir bajando las horas de trabajo progresivamente, para que trabajen todos y todos y puedan disfrutar de la vida, del arte, la cultura y el esparcimiento. Un objetivo realmente posible, que podría lograrse plenamente bajo un gobierno de los trabajadores.

El PTS, impulsó en estas semanas una política ofensiva para llegar a cientos de miles de trabajadores, con un boletín de denuncia hecho por el Movimiento de Agrupaciones Clasistas (MAC) y saliendo a la calle a enfrentar la reforma antiobrera, exigiendo a todos los que se oponen de palabra, a que salgan a la lucha. Lo hicimos encabezados por los valientes obreros y obreras de PepsiCo que nos pusimos al frente de los llamamientos para conquistar la unidad con demás sectores de izquierda para dar esta pelea juntos, convocando a plenarios abiertos con otros sectores.

Impulsamos con trabajadores clasistas independientes la organización del MAC porque sin organización política y sindical, la clase trabajadora no será realmente más que un objeto de explotación. Organizada lo puede todo.

Como dijo Nicolás del Caño el otro día en la puerta de Mondelez Victoria, conversando con trabajadores, muchos empresarios se organizaron para formar su partido, el PRO. Lo hicieron para defender sus ganancias, sus intereses como clase. Nosotros también tenemos que dedicarle parte de nuestro tiempo a organizarnos, a llegar a otros trabajadores para pelear juntos por nuestros intereses.

El hecho de que haya un ataque de conjunto a la clase trabajadora, que lo lleve adelante el gobierno con la CGT, que el PJ sea parte necesaria de este plan, muestra que la pelea y la organización no puede limitarse a la fábrica o gremio solamente. Hace falta una militancia sindical pero también política, no corporativa y de lucha. Para ello impulsamos agrupaciones que sean parte de un movimiento clasista común y llamamos a todos los trabajadores conscientes a organizarse a en ellas para dar estas batallas y todas las que vendrán.








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