Juventud

JUVENTUD PRECARIZADA

Reflexiones de seis estudiantes precarizados en la UNGS

De la bronca a la organización: "Docentes y estudiantes tenemos que organizarnos, solo así lograremos darle un claro mensaje al macrismo y sus aliados. La UNGS es de los trabajadores y no de unos pocos”.

Sábado 21 de septiembre | 08:49

Desde la izquierda diario entrevistamos a 6 estudiantes de distintas carreras de la Universidad General Sarmiento, las historias son parecidas entre sí, veamos una a una.

Podríamos poner en el nombre de muchos estudiantes en cada historia, incluso la del lector. La historia de Franco, estudiante del Profesorado de Historia.

“Yo para cursar hago malabares, para poder afrontar cada materia, me la paso pidiendo prestados los apuntes. Llevo dos años manejándome así, porque no tengo trabajo estable, estoy desempleado, busco laburo, y encima en muchos lugares no paso la primera entrevista. En mi casa los únicos que trabajan son mi viejo y su señora y para llegar a fin de mes rascamos las paredes para estar al día con las cuentas, de hecho nos llego una boleta de luz de nueve mil pesos y por falta de
pago nos cortaron el servicio.
En mi opinión, es de vital importancia tomar cartas en el asunto. Tomar medidas, es necesario que los estudiantes tomemos conciencia de que la situación en la UNGS no es la mejor. Muchos compañeros dejan de estudiar porque no les alcanza el dinero para cubrir sus gastos. Otros dejan porque directamente priorizan trabajar y cuidar su fuente de sustento.
En mi opinión tanto docentes y estudiantes tenemos que organizarnos, solo así lograremos darle un claro mensaje al macrismo y sus aliados. Que la UNGS es de los trabajadores y no de unos pocos”.

Historias cruzadas

“Estoy cursando una sola materia ya que priorizo trabajar porque no podría bancarme el estudio en caso de no hacerlo”.

La historia de Magali, de Comunicación: “Tengo un gasto aproximado de $200 semanales siendo estudiante universitaria, estoy cursando una sola materia ya que priorizo trabajar porque no podría bancarme el estudio en caso de no hacerlo. Procuré hacer la materia en la cual tenga menos gastos en fotocopias y demás materiales que impliquen un gasto extra. Trato de comer antes o llevar mate para no gastar en comida mientras curso.

Espero el tiempo que sea necesario el colectivo que me deja en la puerta de la universidad, aunque ello implique esperar más de media hora, para no gastar doblemente en transporte público ya que no tengo boleto estudiantil. No soy beneficiaria de ninguna ayuda económica ni becas, ya que no cumplo con los requisitos necesarios, como cursar más materias, por ejemplo".

Estoy a pocas materias de recibirme, pero cada vez se me hace más difícil”
“Siempre me estoy anotando en becas de ayuda económica que da la universidad, pero no siempre tengo la suerte de quedar seleccionada”.

La historia de Yesica “Aproximadamente tengo que tener seiscientos pesos para gastos generales de ser estudiante universitario: el viaje, que en la SUBE son $130 por semana, las fotocopias que cada vez son más caras, o imprimir un trabajo, lo mismo reponer mis útiles, y algo para comer. Trato de llevar agua de mi casa y la
recargo (si hay) en los dispensadores. Para no gastar en el buffet, me aseguro de llevar de casa unas galletitas, para no tener un mayor gasto, para hacer que me rinda la plata, pienso en lo más urgente que tengo que comprar, siempre me estoy anotando en becas de ayuda económica que da la universidad, pero no siempre tengo la suerte de quedar seleccionada, mis viejos me ayudan un poco con lo que pueden, para seguir yendo a estudiar, no quisiera dejar de ir ya que me costó
mucho llegar hasta donde estoy".

“A principios de este año me quedé sin laburo y hasta ahora sigo buscando. La historia de Yamile, estudiante de Comunicación.

”A principios de este año me quedé sin laburo y hasta ahora sigo buscando. Las becas Progresar me permiten cubrir los gastos que implican cursar, pero a pesar de que todavía mantengo la misma cantidad de materias por cuatrimestre que hice siempre hay mucho material de la bibliografía que por cuestiones económicas tuve que dejar de comprar. Tengo aproximadamente el 60% de la carrera hecha, me manejo con changas, trabajos eventuales, no tuve oportunidad de conseguir trabajos relacionados a la carrera.

La historia de Joaquín de comunicación “Soy estudiante de comunicación y tengo aproximadamente el 60% de la carrera hecha. Desde que comencé la universidad no puedo conseguir un trabajo estable, porque de los pocos trabajos que ahí se exige tiempo completo.

Económicamente me manejo con changas y trabajos eventuales, que en mí caso son grabaciones en eventos (fiestas, actos escolares, etc). Pero al mismo tiempo, por la situación actual del país, los eventos en los que puedo trabajar son cada vez menos, ya que la gente prefiere recortar gastos a la hora de organizar eventos. Teniendo en cuenta el gasto constante que genera la universidad, al menos $300 semanales, me resulta muy difícil tener una estabilidad económica. Por eso busco la manera de reemplazar pequeños gastos, por ejemplo las fotocopias, que este año las estoy leyendo de manera digital para no comprarlas.
Y por el momento no tuve oportunidad de conseguir trabajos relacionados a la carrera, siendo comunicación una de las áreas laborales más golpeadas en estos momentos.”

La historia de Santiago. "Me llamo Santiago tengo 22 años, a fines de 2017 tras no conseguir ningún trabajo me anoté en la UNGS para cursar el CAU. Con ganas de meterme en la carrera de historia tuve la oportunidad de entrar a trabajar en blanco para un club con un horario relativamente bueno, de 6 de la mañana a 2 de la tarde en micro centro, en mi cabeza se podía cursar pero cuando se llevó a la práctica no fue nada fácil, por eso tuve que meter una pausa y dejar de cursar en la universidad ya que no me quedaba tiempo del día para dormir porque como sabemos tanto el trasporte público echo pelota más la presión del trabajo con la patronal y la burocracia sindical te van agotando, desgastando.

Por eso me organizo para luchar por que todos podamos estudiar y tener trabajos dignos con horarios accesibles para los estudiantes, esto se logra con sindicatos y centros de estudiantes que estén al servicio de los trabajadores y estudiantes”.


¡No podemos permitir que nos roben el futuro!

En los 6 relatos podemos encontrar la historia de miles de jóvenes que intentan sostener sus estudios en un contexto de ajuste brutal. La juventud es la más reventada en el saqueo que están preparando los empresarios y sus políticos.
Frente a los que quieren arrebatarnos nuestros sueños tenemos que hacerle frente con organización, no queda otra salida, no vamos a resignarnos a que nos arrebaten nuestro futuro.

Como dijo Vidal de que nadie que nace en la pobreza llega en la universidad, hay que demostrarle lo contrario. Pero no reventándonos en los trabajos y aguantando hasta con el último aliento las cursadas, está claro que un presente de enormes esfuerzos y angustias cada vez menos se transforma en un futuro mejor. Sino saliendo a las calles a por nuestras reivindicaciones, contrario
a lo que nos dice Alberto Fernández.







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