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OPINIÓN

Reducción de jornada laboral, nueva Central sindical y desafíos del movimiento obrero en Chile

En un contexto de profunda crisis del régimen y sus partidos políticos, la principal Central sindical del país no queda exenta de polémicas y cuestionamientos hacia sus dirigencias. ¿Qué hacer? ¿Cuál es la alternativa que debiéramos impulsar?

Miércoles 3 de mayo

Este 1º de Mayo, se conmemoró un año más del Día Internacional de las y los Trabajadores y, con ello, se vuelve a levantar la bandera de una de las demandas más históricas e insignes de la clase trabajadora a nivel mundial: nos referimos a la proclama de las 8 horas de trabajo, 8 horas de descanso y 8 horas de recreación; consigna por la cual han luchado y muerto miles y miles de trabajadores a lo largo de la historia, desde la muerte de los "mártires de Chicago" en 1886.

Esta consigna trae consigo un cuestionamiento al régimen laboral que vivimos hoy en día. Las largas jornadas laborales y los extensos viajes en transporte público, siguen atentando contra nuestro tiempo de descanso y nuestro tiempo para poder compartir con nuestras familias y amigos, o contra la posibilidad de tener pasatiempos y actividades que permitan desarrollarnos en lo que queramos; ya sea artes, oficios o disciplinas, cualquiera que sea.

Jornadas de 10 o 12 horas en las fábricas y seis o siete días a la semana dejan exhausto a cualquiera. Si en 1886 los "mártires de Chicago" murieron luchando por una jornada laboral de 8 horas, hoy los avances tecnológicos y la técnica de reproducción permite reducir aún más la jornada laboral, considerando que así se podría realizar un reparto de las horas de trabajo para combatir también la cesantía, y con un sueldo mínimo igual a la canasta básica familiar. Por eso, desde el PTR planteamos la propuesta de 30 horas semanales, seis horas diarias y cinco días a la semana. Sin embargo, para los empresarios y sus políticos corruptos esto no es rentable pues implica la reducción de sus millonarias ganancias. Para los militantes del Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR) de esto es de lo que se trata, de poder arrancar un poco más de vida para los trabajadores, afectando inevitablemente las multimillonarias ganancias de la clase capitalista.

Creemos que para esto es necesario mirar la actual situación de los trabajadores y del movimiento sindical, donde este 1º Mayo fue una muestra de su atomizada y reducida realidad tras años de neoliberalismo y de democracia pactada. En Santiago, se realizaron dos marchas: una oficial levantada por la CUT y su dirección de partidos de la Nueva Mayoría, hoy en el gobierno; y la otra impulsada por sectores de dirigentes sindicales y organizaciones de izquierda críticos de la conducción oficial de dicho organismo.

Ambas marchas contaron con muy baja presencia de sindicatos y sus integrantes, y con una adhesión de alrededor de 5.000 personas por cada una. En el caso de la marcha convocada por la CUT, alrededor de la mitad de los asistentes fueron militantes de los partidos de la Nueva Mayoría y su acto estuvo dirigido a respaldar las principales políticas que vienen impulsando desde el gobierno y el parlamento, muchas de ellas contrarias a los intereses de los trabajadores. Así, profundizan la crisis que vive la principal Central de trabajadores en Chile y, en general, el sindicalismo, sin presentar una salida de independencia de clase y lucha para contrarrestar la precariedad laboral.

Como Partido de Trabajadores Revolucionarios decidimos marchar hacia la USACH, en la marcha crítica a las conducciones de la CUT.

¿Por qué movilizarse en Plaza Brasil?

Este año, la marcha dirigida por la CUT, y su acto final, fue abiertamente de la Nueva Mayoría, con un discurso dispuesto a cubrir su crisis y justificar políticas que en nada han resuelto los problemas que cotidianamente viven los trabajadores. A su vez, este año, dicha crisis ha cobrado una profundidad mayor y ha dado un salto: el Colegio de Profesores, sectores de la ANEF, entre otros gremios emblemáticos, decidieron no marchar con la CUT, sino con el sector crítico bajo la convicción de que se requiere una nueva Central sindical. También, la Coordinadora No + AFP, que viene realizando marchas masivas de cientos de miles de trabajadores y sus familias, hizo un llamado a marchar hacia la USACH y no con la CUT.

La postura de quienes militamos en el PTR es que necesitamos un Nueva Central Única de Trabajadores, no una central paralela a las actuales, tampoco una central ligada al gobierno y burocrática, sin democracia de base como funcionan en la actualidad. Estamos por la unidad de todos los trabajadores desde la base y por la independencia política de los empresarios y sus gobiernos.

Estamos por una Central que pueda superar las actuales divisiones del movimiento obrero y que pueda reorganizar las fuerzas de los trabajadores en confederaciones y federaciones por rama productiva donde se pueda re-discutir el instrumento que se necesita para poder plantearnos una lucha seria contra las precariedades y divisiones impuestas al movimiento de trabajadores después de la Dictadura. De lo que se trata es de refundar, dar nuevas bases al movimiento obrero para poder pararse frente a los empresarios y sus políticos, confiando en los métodos históricos de los trabajadores en un marco de crisis del régimen político y de cuestionamiento al actual sistema de pensiones, tal como lo hicieron nuestros hermanos en Brasil con la huelga general del 28A.

Plantear esta voz de los trabajadores y anticapitalista no tenía cabida en una marcha de la Nueva Mayoría vaciada además de sindicatos y trabajadores de base. Para conquistar todas estas demandas, es necesario construir un partido revolucionario de la clase trabajadora, que pueda aportar en la organización y dotar de una perspectiva estratégica a estas batallas, para acabar con el capitalismo y conquistar un gobierno de los trabajadores.

Diego L.






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