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SISMO EN MÉXICO

Reducción de financiamiento a los partidos: ¿una propuesta demagógica?

Respuesta a #PartidosDenNuestroDinero: el Partido Revolucionario Institucional (PRI) propuso que 50% del financiamiento a partidos se use para ayuda a damnificados por los sismos. El Frente Ciudadano anuncia que presentará iniciativa para que sea el 100%. López Obrador sube la apuesta y propone reducción de sueldos de altos funcionarios a 50%. ¿Es suficiente?

Bárbara Funes

México D.F |

Sábado 23 de septiembre

El descontento contra el gobierno de Peña Nieto y sus socios del PRI, PAN y PRD se ve en las protestas para que la maquinaria no entre a retirar escombros en los edificios colapsados, se ve en redes sociales, donde el 20 y el 21 de septiembre fue tendencia el hashtag #PartidosDenNuestroDinero, para que se utilice para ayudar a los damnificados.

Así es que ante esta situación, los partidos al servicio de los empresarios, con miras a las elecciones presidenciales de 2018 han salido a posicionarse, aun en estos momentos de tragedia. Todos quieren la banda presidencial y altos puestos de gobierno. Pero para mantener sus privilegios y acrecentar sus fortunas.

El PRI, que ostenta el gobierno federal, salió a declarar cerca del mediodía de este 22 de septiembre que propone que el 50% del financiamiento a los partidos con registro se destine para ayuda a los damnificados por los sismos.

Casi al caer la noche, el Frente Ciudadano –recientemente constituido por el Partido Acción Nacional (PAN), el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC), redobló la propuesta: anunció que presentará una iniciativa en el congreso por la cual se destine el 100% del financiamiento a los partidos políticos con registro a la ayuda y reducir el tope de gastos de campaña. También incluirán la propuesta de un plan de austeridad que incluya: eliminar todos los seguros de gastos médicos, viáticos, celulares y gasolina de los altos funcionarios, así como los gastos de publicidad gubernamental.

Por su parte, Andrés Manuel López Obrador, líder del Morena, subió la oferta. Inicialmente, tras el sismo del 7 de septiembre que afectó fundamentalmente a Oaxaca y Chiapas, había propuesto reasignar 20% del financiamiento a su partido para los damnificados. Tras la declaración del Frente Ciudadano, en un video publicado en Twitter declaró que les toma la palabra, y apoya la propuesta de que el 100% del financiamiento vaya para ayuda. Pero señala que el plan de austeridad propuesto se queda corto.

Es así que propone eliminar las pensiones a los expresidentes -entre los que se cuentan Vicente Fox y Calderón, ambos del PAN- que suman 5,000 millones de pesos mensuales, reducir sueldo de altos funcionarios a la mitad -3 millones 2 mil 971 pesos anuales en el caso de Peña Nieto, por dar un ejemplo- que no haya caja de ahorro -6,000 millones de pesos anuales-, no servicio médico privado plan de austeridad “reorientar el presupuesto para combatir la pobreza y enfrentar el grave problema de la inseguridad”.

¿Es suficiente una reducción de salarios de funcionarios al 50%?

Amplios sectores de la juventud, los trabajadores y las mujeres –quienes estuvieron al frente de las tareas de rescate y ayuda ante este sismo- verán con simpatía la propuesta del Morena. Sin embargo, cabe preguntarse, ante la catástrofe que enfrentamos si es suficiente para dar una salida de fondo para las acuciantes necesidades de las mayorías.

Por lo menos cientos de miles de personas se han quedado sin hogar. Otros tantos, se ven en la zozobra de trabajar o estudiar en edificios que quedaron con graves afectaciones por el sismo. Esto profundiza las condiciones de precariedad laboral y pobreza que viven las mayorías.

Es la voracidad capitalista la que llevó a esta crisis profundizada exponencialmente por los sismos recientes. La desidia y la corrupción de los altos funcionarios –los mismos que perciben sueldos y prestaciones millonarios- es la que orilló a que los fenómenos naturales como los huracanes y los sismos devengan en catástrofes humanitarias. Porque dan permisos para construir viviendas, fábricas, escuelas, hospitales, edificios de oficinas, carreteras, en terrenos no aptos y con malos materiales y técnicas que no resisten sismos y huracanes de gran magnitud.

No basta con una reducción de salarios al 50%. Los privilegios de la “casta política” son la base de la corrupción capitalista, junto con su estrecha relación con las trasnacionales y magnates como Carlos Slim. La clase trabajadora y los sectores populares tienen la fuerza como para imponer con la lucha y la movilización que todos los altos funcionarios ganen lo mismo que una maestra. De los fondos que se ahorren de ahí, pueden salir millones de pesos para las tareas de reconstrucción.

Una salida obrera y popular ante la catástrofe

A su vez, como demostramos poniéndonos al frente de la respuesta ante la tragedia, los trabajadores constituimos la principal fuerza social. Peña y sus aliados quieren desmovilizar y retornar a la “normalidad” capitalista. A la “normalidad” de la superexplotación, la precariedad y la opresión. Temen ante todo que la movilización solidaria ante el sismo se transforme en una fuerza social que quiera barrer con todos ellos, parásitos capitalistas y los funcionarios a su servicio.

Estos partidos son defensores del régimen responsable de esta situación. El Morena, aunque se manifiesta contrario a las políticas neoliberales más salvajes, se limita a querer reformar las instituciones.

Ante la catástrofe no basta con paliativos ni una reducción del presupuesto a los partidos. Urge imponer con la movilización un plan obrero de emergencia, que incluya los planes de reconstrucción tras el sismo, a partir de obras públicas diseñadas por los trabajadores y colonos. Viviendas, hospitales, escuelas, edificios, carreteras y puentes seguros, cuya construcción no esté guiada por la sed de ganancias, sino por las necesidades sociales. Un plan de obras públicas que dé trabajo digno a todas y todos, con salarios equivalentes al costo de la canasta básica y ajustable por inflación.

Ninguno de los partidos al servicio de los empresarios resolverá esta crisis a favor de las mayorías. Urge que los trabajadores, las mujeres y la juventud avancemos en poner en pie una herramienta política propia: un partido que luche por acabar con este régimen, por un futuro en el que tragedias como la de este sismo se puedan prevenir, en un mundo sin explotación ni opresión.






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