Una lucha nacional por su forma, internacional por su contenido

Matías Maiello

1 de mayo de 2016

Ponemos a disposición de nuestros lectores una nueva plataforma integrada multimedia donde podrán encontrar editorializados los principales contenidos y combates plasmados en los diferentes diarios que conforman la Red Internacional La Izquierda Diario, con 8 editoriales periódicas por país y una global. A continuación la primera de nuestras editoriales globales de la Red.

Quienes Somos

Contra el golpe en Brasil

Este 30 abril, retumbaba entre los lujosos edificios de una de las zonas más aristocráticas de la Buenos Aires, aquella frase del Manifiesto Comunista que dice: la lucha de clases es nacional por su forma pero internacional por su contenido. Lo hacía en la voz de Nicolás Del Caño, el joven referente de la izquierda argentina que el año pasado, encabezando las listas del Frente de Izquierda, se ubicó como el cuarto candidato más votado en las elecciones presidenciales con el 3,23% de los votos. Frente a él, varios miles de militantes y simpatizantes del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) reunidos para conmemorar el día internacional de los trabajadores.

El lugar no era arbitrario, detrás del palco se encontraba la embajada de Brasil. Una gran bandera con el lema “Contra el golpe en Brasil. Basta de ajustes y entrega en Argentina y en toda América Latina” sintetizaba el contenido del acto y hacía de telón de fondo. Por el palco pasaron varios de los principales referentes de la vanguardia obrera de Argentina, que están a la cabeza de la resistencia a los ajustes del macrismo y los gobiernos provinciales, incluidos los del Frente Para la Victoria. Junto con ellos, tomó la palabra Claudionor Brandao, dirigente de uno de los sindicatos más combativos de Brasil, el de los trabajadores de la universidad de San Pablo, y uno de los fundadores de la Liga Estrategia Revolucionaria, actual Movimento Revolucionário de Trabalhadores (MRT).

El MRT es, actualmente el único partido de la izquierda brasilera que, como desarrolla Daniel Matos en su editorial sobre Brasil, combate decididamente contra el golpe, así como contra la subordinación al PT de Dilma y Lula y los ajustes. Ganando para esta política asambleas en las principales universidades del país y en el Sindicato de los trabajadores de la universidad de San Pablo, proyectándola a centenares de miles de personas mediante la Esquerda Diário. E impulsando, como parte de este proceso la agrupación Faísca (Chispa) – Juventud Anticapitalista y Revolucionaria para confluir con cientos y cientos de jóvenes.

Actos como el de Buenos Aires se reprodujeron en las principales ciudades de Argentina. Concebidos, no como eventos de propaganda sino como acciones de lucha para poner el peso adquirido por la izquierda revolucionaria en Argentina al servicio del combate contra el golpe institucional en Brasil y el avance de la derecha en la región. Se trata efectivamente de una misma lucha, nacional por su forma, internacional por su contenido.

Junto a la lucha de la juventud y los trabajadores franceses

A metros de la embajada de Brasil en Buenos Aires, se encuentra otra sede diplomática, la de Francia. También para ese lado se dirigieron las palabras de Nicolás Del Caño en el acto. “A pesar de los ataques derechistas, la juventud francesa no se amedrenta sino que surge con más odio y más conciencia anticapitalista”, señaló en referencia a la lucha de los trabajadores y la juventud contra la reforma laboral de Hollande.

Previamente se habían proyectado en la pantalla gigante del escenario los saludos de los compañeros de Francia de la Courant Communiste Révolutionnaire del NPA (Nouveau Parti Anticapitaliste) que se encuentran en la primera fila estos combates en el país galo. Son parte de una generación que unida con los trabajadores amenaza con hacer temblar los cimientos del capitalismo francés. Como explica Juan Chingo en su editorial sobre Francia, a diferencia de otros fenómenos juveniles como el 15M español o el Occupy Wall Street, se está incubando un anticapitalismo de vanguardia amplio que es visto, con razón, como un peligro estratégico por parte de la burguesía.

Crisis y polarización en los centros imperialistas

El anticapitalismo que asoma en sectores de la juventud francesa es la contracara del barbarismo cada vez mayor del sistema. La continuidad del guerrerismo imperialista, el Mediterráneo transformado en una fosa común de miles de desesperados, millones que vagan por Europa buscando sobrevivir sufriendo el desprecio y la persecución de la “civilización” oficial. A poco menos de ocho años de la caída de Lehman Brothers, el salvataje a los capitalistas no ha evitado la profundización de la recesión. En este escenario, la polarización y crisis políticas se cuelan en los centros imperialistas.

Por ejemplo, como cuenta Stefan Schneider en su editorial sobre Alemania, en este país se vienen desarrollando: en un polo, una serie de movimientos de derecha de tintes fascistas (como Pegida o “Alternativa para Alemania”) que incluyen ataques violentos contra los refugiados, y el otro, los miles de jóvenes que vienen de movilizarse el pasado 24 de abril contra el racismo, de los que forman parte nuestros compañeros de la Revolutionären Internationalistischen Organisation (RIO).

En el Estado Español, en el marco de una crisis política, el régimen se encamina a nuevas elecciones luego del fracaso del pacto entre Podemos y el PSOE. Como señalan Santiago Lupe y Diego Lotito en su editorial, este intento de cogobernar con aquellos que el propio Podemos denominaba “la casta” muestra la devaluación de las ilusiones neorreformistas. Para intervenir en este escenario nuestros compañeros de Clase contra Clase junto con otros sectores de la izquierda española vienen desarrollando la iniciativa No Hay Tiempo Que Perder para agrupar en torno a una alternativa anticapitalista y revolucionaria.

Del otro lado del Atlántico, dos “outsiders” como Donald Trump y Bernie Sanders, vienen expresando por derecha y por izquierda un fenómeno profundo de polarización que hace temblar al stablishment, tanto republicano como demócrata. Como analizan, Juan Gallardo y Celeste Murillo en el editorial sobre EE.UU., la votación a Sanders tiene por detrás un 43% de los menores de 30 años que tiene una visión favorable del socialismo (frente al 32% que la tiene respecto al capitalismo). Algo que, más allá de lo vaga que sea su idea de socialismo, era impensable apenas unos años atrás en la principal potencia imperialista mundial.

Una generación que no le debe nada al capitalismo

Precarizados, subempleados, oprimidos y a veces “sobreeducados” para los estándares del mercado capitalista. Los jóvenes que en Norteamérica tienen una idea favorable de socialismo, los que en Francia toman las calles con los trabajadores contra la reforma laboral, la juventud brasilera que irrumpió en el 2013 y los sectores que hoy luchan contra el golpe y protagonizan las luchas contra los ajustes, son parte del despertar de una nueva generación que irrumpe en la escena política mundial.

También los vemos en Chile, los mismos que hicieron temblar el régimen en el 2011, volvieron a salir a las calles este 21 de abril. Como señalan Pablo Torres y Juan Valenzuela en el editorial chilena, la movilización de 100 mil estudiantes de ese día plantea el reavivamiento de la lucha del movimiento estudiantil, en la cual los compañeros del Partido de Trabajadores Revolucionario están en primera fila batallando por levantar bien alto las banderas de la educación gratuita, frente al gobierno que intenta dividir al movimiento a través de “becas”.

En México lo vimos con el movimiento #yosoy132. Muchos de esos jóvenes fueron parte de los 100 mil avalistas de las candidaturas de Sergio Moissen y Sulem Estrada a la Asamblea Constituyente en el Distrito Federal. Como explica Jimena Vergara en su editorial sobre México, se trata de la primera candidatura electoral que consigue la izquierda anticapitalista, sorteando las enormes restricciones antidemocráticas del régimen, en el país desde hace 25 años.

La Red Internacional de diarios digitales La Izquierda Diario en sus contenidos pero también en su forma, aprovechando al máximo las posibilidades de las nuevas tecnologías, busca ser la voz de esta juventud que junto a l@s trabajador@s es la fuerza que puede terminar con la barbarie capitalista que como decía Trotsky, ha logrado convertir nuestro planeta en una sucia prisión.