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Rebelión estudiantil en Costa Rica: hablan sus protagonistas

Desde el 27 de junio se ha desarrollado una rebelión de estudiantes de secundaria contra el gobierno de Carlos Alvarado que sacudió a Costa Rica. Presentamos testimonios en primera persona.

Martes 2 de julio | 14:39

Desde el 27 de junio se ha desarrollado una rebelión de estudiantes de secundaria contra el gobierno de Carlos Alvarado que sacudió a Costa Rica. En el contexto de huelgas docentes intermitentes y de enfrentamientos entre pescadores y antimotines en Casa Presidencial, se da la rebelión estudiantil, misma que ahora es acompañada por camioneros transportistas contra el aumento al IVA y que podría dar luz a la irrupción de movilizaciones de trabajadores a mayor escala.

Al mediodía este lunes 1/07 el gobierno ha anunciado la destitución del Ministro de Educación Edgar Mora, una de las exigencias de los estudiantes secundarios. Evidentemente, los sectores en lucha lo sentirán -y con razón- como un triunfo de su movilización. Es una clara demostración de que con la fuerza de la movilización, con acciones de calle contundentes y la unidad se pueden obtener triunfos de nuestras demandas. Como respuesta, durante la noche del 01/07 el gobierno ordenó reprimir a transportistas que bloqueaban diversos puntos del país.

Pero las y los estudiantes secundarios no sólo exigían la renuncia del Ministro sino que además pelean por la mejora en la infraestructura para los centros de estudio, rechazan la implementación de la llamada “educación dual”, que básicamente plantea que los estudiantes realicen una “práctica” no pagada en empresas privadas, lo que obviamente constituye un mecanismo de explotación y de preparación de “mano de obra barata” para los empresarios, entre otras demandas. Además defienden el derecho a huelga de la clase trabajadora, amenazado con la ilegalidad por los diputados y demás medidas de ajuste fiscal del FMI y el gobierno, como los recortes a la educación.

Conversamos con protagonistas de esta rebelión, que podría abrir el camino a la irrupción del conjunto de los trabajadores. Esta masiva lucha estudiantil se da en el contexto de un amplio descontento con el gobierno de Carlos Alvarado y sus medidas antipopulares tal como se expresó en las grandes manifestaciones del 2018 con la huelga general, y que ha continuado este año con la movilización de docentes y camioneros.

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Los motivos de la protesta.

Juan Luis Granados Sánchez, estudiante de décimo año, considera que “Es importante manifestarnos, porque si no hacemos nada el país puede terminar mal. La manifestación es en contra de la educación dual, en contra de que nos quiten el derecho a huelga, los recortes a la educación, las pruebas FARO y la mala infraestructura que tienen muchos colegios”.

Es un hecho conocido que la educación pública está en pésimas condiciones de infraestructura. De manera descarada el propio ex Ministro de Educación señaló la posibilidad de tomar dinero del fondo de pensiones de los docentes para mejorar la infraestructura. El gobierno prefiere sacar del dinero que le pertenece a los profesores por años de trabajo en lugar de sacarlo, por ejemplo, del dinero que se paga por deuda externa a buitres internacionales. Además los diputados nacionales quieren eliminar el elemental derecho a huelga para la clase trabajadora, impulsar el recorte presupuestario a la educación -más de 10 000 millones de colones en el caso de la educación universitaria- así como el atraso en pagos a los docentes.

Como se puede apreciar, no existe un problema de información falsa que alguien le ha pasado a los estudiantes, como sostiene La Nación, el principal periódico burgués del país. Sino que centenas de miles de estudiantes han salido conscientemente a hacer barricadas para defender sus condiciones, contra los recortes a la educación y también enfrentar el ajuste que los ataca directamente, como por ejemplo, con el plan de transformarlos en mano de obra barata.

Movilización contra un proyecto educativo empresarial

Según comenta Granados Sánchez la educación dual “Es un cambio muy fuerte, quieren hacer lo que quieran con nosotros. No es la forma correcta. Estamos en contra de que seamos mano de obra barata, que nos utilicen, con el supuesto de ‘enseñarnos a trabajar’. Nos dicen que las empresas no ganan nada teniéndonos a nosotros haciendo trabajo, pero es mentira, somos mano de obra que les sale muy barata a las empresas, y lo que pasa es que se enriquecen ellos. La educación debería estar enfocada en generar pensamiento crítico y que en las aulas hablemos sobre la situación nacional y los problemas que enfrentamos.”

Se evidencia que la movilización enfrenta un proyecto que pone a la educación al servicio de los empresarios. También hay plena consciencia de que si el salario se reduce, entonces los capitalistas se hacen más ricos, para terminar postulando un modelo de educación que es radicalmente diferente del que representa el proyecto educativo del gobierno.

La chispa

La causa inmediata de la rebelión estudiantil es un motivo de discusión extendido en la sociedad. Diversos sectores explican que el estallido se debe a la pobreza, las malas condiciones de estudio, etc., pero también hay un elemento político de solidaridad entre estudiantes.

René Tamariz, un reconocido dirigente sindical de docentes de secundaria, sostiene en redes sociales que “La solidaridad interestudiantil con los estudiantes del liceo Cuatro Bocas que fueron reprimidos por fuerzas policiales” fue el principal factor del primer estallido. Un sentido similar expresa la estudiante Nicole Villalobos, cuando sostiene también que “solidarizarse con los estudiantes reprimidos es el motivo de la protesta”.

Se trata entonces de una combinación de elementos: el disparador de la rebelión es la solidaridad frente al acto represivo del gobierno, en medio de una situación social y económica ya de por sí tensa y de una creciente politización de sectores obreros populares y juveniles.

Los docentes y la movilización estudiantil

Un vídeo divulgado profusamente por La Nación, muestra al dirigente sindical Albino Vargas plantear a un grupo muy reducido de estudiantes que iban a ser atendidos en en Casa Presidencial por Carlos Alvarado, la necesidad de exigir como punto uno la renuncia del Ministro de Educación, a lo que los estudiantes asienten sin dudar. Este hecho ha servido para que sectores pro gobierno condenen la movilización como influenciada directamente por los sindicatos.

La intención es evidente: pretenden deslegitimar la lucha estudiantil -aprovechando que el dirigente sindical referido tiene una mala imagen entre determinados sectores de la sociedad-, para frenar la unidad entre los estudiantes y los trabajadores.

Nicole Villalobos señalaba que “los docentes han sido un ejemplo, porque ellos han salido a luchar por todos nosotros”. Geovanny Esquivel Alfaro, Director del Vargas Calvo señaló que “los estudiantes decidieron no entrar a clases” y que ante ello, los docentes “salían a cuidar la seguridad de los estudiantes”. También el dirigente Marco Garrote, presidente de base del mismo Liceo, nos dijo que “nosotros salimos a cuidar a los estudiantes.”

La huelga general del 2018 y las intermitentes y recientes huelgas de docentes han marcado el camino a las y los secundarios, generando gran simpatía y conciencia. No es Albino Vargas, como deja entrever La Nación, sino las decenas de miles de docentes en huelga, los que han inspirado la rebelión estudiantil.

La perspectivas de la movilización

Un estudiante comenta que “Los estudiantes tenemos la capacidad de hacer muchos cambios. Yo investigué y vi que hay muchos colegios que se sumaron a huelga. Es una lucha de todos juntos, de estudiantes, profesores y personas afectadas. Hay que seguir luchando, no podemos echarnos para atrás, y ojalá los mayores comprendan todo lo que estamos haciendo.”

En este momento se abre una coyuntura política crispada por la rebelión estudiantil y cuya primera víctima es Edgar Mora. Al mismo tiempo, las escuelas de secundaria entran en un receso vacacional de dos semanas. Por tanto es probable que las movilizaciones estudiantiles disminuyan. Pero esto podría ser solo un interregno, y no el fin de la dinámica abierta por la rebelión estudiantil, pues otros sectores siguen movilizados. La vuelta a clases puede dar nuevos brillos a los estudiantes, entusiasmados, por ejemplo, con haber conseguido la caída del Ministro. Pero es necesario considerar que con esto no basta, hay que derrotar el plan del gobierno contra la educación y la juventud, pues Carlos Alvarado busca maniobrar, cambiando un rostro por otro para buscar descomprimir la situación del país, pero manteniendo intacta su política.

En ese camino, es necesario para los demás sectores de la clase trabajadora seguir el ejemplo de los estudiantes, impulsando la más amplia unidad de trabajadores, de estudiantes y otros sectores, para defendernos de los ataques de ajuste del gobierno del PAC.

Es necesario pelear por la defensa del derecho a huelga, contra la imposición del IVA, contra los recortes al presupuesto de la educación y contra la agenda de recorte impuesta por el FMI y el gobierno de Carlos Alvarado, por el no pago de la deuda externa y la utilización de esos recursos en función de las necesidades fundamentales del pueblo trabajador y la juventud. Por ejemplo aumentando salarios igual a la canasta básica y por encima de la inflación, garantizando la estabilidad laboral de los trabajadores precarizados dándoles plaza fija, más presupuesto para la salud, la vivienda, la educación y también el aumento de becas estudiantiles para secundaria y universidad, entre otras demandas.

Es necesario exigir que las direcciones sindicales, del magisterio por ejemplo, orienten un paro general nacional en apoyo a los estudiantes secundarios y por sus propias demandas. Es necesario además plantear la salida de la Ministra de Hacienda, Rocío Aguilar y de Michael Soto, Ministro de Seguridad. Ante la salida del Ministro de Educación debemos apuntar a la necesidad de que el sistema educativo caiga en manos de los docentes y los estudiantes. Finalmente no debemos olvidar exigir juicio y castigo para los asesinos de Sergio Rojas, el líder originario asesinado hace tres meses y cuyo responsable político es el gobierno de Carlos Alvarado.

Es fundamental que las direcciones sindicales organicen de manera urgente un Encuentro Nacional de Trabajadores y Trabajadoras, donde se coordinen y centralicen todas las diversas acciones de lucha que se están llevando adelante contra el gobierno, votar un verdadero plan de lucha, que empiece a preparar el camino de una huelga general como la del 2018, convocando desde ya paros escalonados.

Desde las modestas fuerzas de Organización Socialista y nuestras agrupaciones estudiantiles y de mujeres ponemos todos nuestros esfuerzos en impulsar una salida propia de los y las trabajadoras y la juventud, para enfrentar la ofensiva patronal y del gobierno, proponiendo una perspectiva antiimperialista, socialista y revolucionaria.







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