Mundo Obrero

TRIBUNA ABIERTA // OPINIÓN

Reaparece el protagonismo sindical

El acto del 29 modificó el escenario político.

Lunes 2 de mayo de 2016 | 00:19

Fotografía: Mario Frias Casado

El acto del viernes 29 fue un acontecimiento de gran significación. No sólo por la masividad y contundencia de las demandas. Se reclamó aumento salarial y mejoras para los jubilados, con eje central en los despidos. Hubo una exigencia concreta de ley anti-despidos, que colocó a la lucha contra el desempleo en el centro de la agenda.

Ahora el dilema es de Macri. Si veta la ley se agravará el conflicto, puesto que varios oradores convocaron a preparar un paro. Si por el contrario la convalida, el establishment comenzará a cuestionar las flaquezas de su gerente en la Casa Rosada. Seguramente intentará el camino intermedio de alguna negociación parlamentaria.

Macri afronta un gran desafío frente al mayor acto sindical de los últimos veinte años. Esta irrupción lo coloca a la defensiva. En el acto emergió la realidad oculta de crecientes marchas y manifestaciones en distintos puntos del país.

En los discursos apareció la solidaridad con Santa Cruz y Tierra del Fuego. Hubo importantes columnas de trabajadores en conflicto y una llamativa presencia de los precarizados. El escenario está cambiando y Macri empieza a recibir silbidos en las localidades que visita. El rechazo social gana terreno.

Pero lo más importante del acto fue la recuperación del protagonismo de los trabajadores. En la última década hubo una recomposición de la actividad industrial y del nivel de sindicalización que se verifica en las calles y comienza a proyectarse a la vida política. Un clima semejante a los años 80 vuelve a escena y queda atrás el debilitamiento gremial del decenio posterior. También se modifica la gravitación dominante de la clase media y los desempleados del 2001 y se diluye el eje kirchnerismo-antikirchnerismo de los últimos 12 años.

Cuando irrumpe el movimiento sindical todo ajedrez político se trastoca. El viernes pasado Macri recibió una bofetada que le recuerda en qué país vive. Reapareció la tradición sindical que la Ceocracia pretende extirpar. La combatividad y la organización gremial obstruyen la drástica reducción de los salarios que obsesiona al macrismo.

El gobierno está desorientado. Su único plan político era diabolizar al kirchnerismo, y seguir con el circo Báez-Fariña para se discuta la herencia sin hablar del presente. Esa estrategia comienza a tambalear ante la irrupción de la protesta social organizada. Como también naufraga el pacto con Moyano, al gobierno sólo le queda recostarse en la pesadilla de Barrionuevo.

En muy pocos meses de ajuste, tarifazos y devaluación Macri ha suscitado rechazos por abajo que obligan a la dirigencia sindical a reaccionar, generando la inédita confluencia de las dos CGT y las dos CTA.

Este proceso impactará sobre el Frente Renovador, que podría tomar distancia del oficialismo después de haber votado el acuerdo con los buitres. Cristina ya no es la única opositora con capacidad de movilización. Reaparece el sindicalismo que estuvo en conflicto con el kirchnerismo, afectando el proyecto de retorno de CFK. Con el típico vértigo de la vida política argentina, el acto del 29 modificó el escenario y obliga a un replanteo general de estrategias.

* El autor es integrante del colectivo Economistas de Izquierda (EDI)







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