Mundo Obrero Chile

OPINION

Reajuste del Sector Público 2018: un punto de inflexión en las elecciones

Aún sigue en proceso la negociación que cada año se lleva a cabo entre la Mesa del Sector Público, compuestas por 15 organizaciones nacionales de trabajadores de la administración central, descentralizada y municipalidades; y el gobierno de turno, hoy, Nueva Mayoría. Cómo se ha llevado la negociación y hacia dónde va esta, aquí la opinión de Raúl Muñoz, dirigente sindical del Hospital Barros Luco.

Raúl Muñoz

Dirigente Fenats Hospital Barros Luco

Raúl Gómez

Trabajador AP de Salud

Sábado 18 de noviembre

Esta negociación pasa a ser la más importante del país en términos laborales, ya que en los hechos es la única con carácter ramal; y es de hecho y no de derecho, puesto que los trabajadores del estado no tenemos este como conquista, ni como negociación y ni menos como huelga, importante herencia pinochetista y que el estado pretende regular en un futuro al estilo de la reforma laboral.

Como ha sido desde inicio de los ’90, este año nuevamente los sectores más precarizados del SP están ausentes de las negociaciones como son los trabajadores contratados a honorarios en funciones permanentes, que fluctúan entre 350 y 450 mil. Lo que sí es seguro es que cada vez son más los miles de trabajadores precarizados como los honorarios y externos, cuya flexibilización laboral hacen del Estado el peor empleador de Chile.

La situación actual, en la que el gobierno demoro más de 3 semanas en entregar una cifra, se aleja mucho de las expectativas que supuestamente reclama la MSP. Ofreciendo inicialmente un 1.6% de reajuste hasta llegar a un 2.0 % como última oferta , las proyecciones del gobierno de la NM no pretenden superar el 2.5%; ajustándose a las políticas económicas del Banco Central que según su último INFORME DE POLÍTICA MONETARIA (septiembre 2017) proyecta un IPC a fin de año de un 2,4% que podría situarse en torno a 3% a partir de la segunda mitad del 2018.

Es decir, como si se repitiera la escena de los 3 años de negociaciones en este contexto, los trabajadores del sector publico recibiríamos un reajuste real de menos de un 0.1 % cuestión que significaría una de la peores negociaciones llevadas a cabo por la Mesa del Sector Público.

Un punto de inflexión

El año pasado, luego de un mes de movilizaciones generales del sector público, el ex ministro de hacienda y ex gerente general del Banco Estado, Rodrigo Valdés, "ganó el gallito" al imponer un 3.2% de reajuste. No sin las dificultades de una movilización de los trabajadores del sector que siempre fue in crescendo desde sus bases y que provocó sendos y repetidos rechazos por parte de la cámara de diputados, quienes se vieron presionados por la mezcla de movilización y del desprestigio generalizado de la casta política de los Penta-Diputados, siendo forzados a rechazar la miserable propuesta del gobierno central.

Con la actuación negativa de la MSP a convocar a un paro indefinido en la negociación del 2016, la movilización de las bases se hicieron sentir tanto en la calles de Santiago como en Valparaíso. A pesar de eso, este año ya se degusta como una derrota, ya que los dirigentes nacionales condujeron a un callejón sin salida, logrando el objetivo del ex ministro Valdés de imponer una lógica gerencial de reducción de costos a costa de los trabajadores y trabajadoras del sector público.

Hoy la MSP nuevamente esta entrampada, no porque esté un gerente como Ministro de Hacienda, sino un viejo conocido como Nicolás Eyzaguirre: ex funcionario del Fondo Monetario Internacional y de tendencia Laguista; quien no ha generado un cambio de trato, es más, ya dejo sentado cuando fue ministro del gobierno de R. Lagos que los trabajadores tenían que pagar el supuesto bajo crecimiento económico, dando ambiguas señales en sus disputas con el presidente del Banco Central y con Rodrigo Vergara, ex presidente del BC (hoy, del comando de Sebastián Piñera) con su frase de "brotes verdes y ciertas florecitas", aludiendo al eventual despeje del crecimiento económico.

La discusión de si llamar a movilización/paro o no, hoy demuestra que las disputas dentro de la burocracia de la MSP refleja que los dirigentes sindicales de la Nueva Mayoría más que negarse a convocar a movilización para presionar a su gobierno, lo que buscan es negociar de manera entreguista las pocas conquistas que se han alcanzado en este período. Es más, en sus últimos comunicados claramente se señalan "colocar énfasis en la priorización de las demandas, especialmente lo relativo al Cumplimiento del Protocolo de Acuerdo 2014 y reajuste de remuneraciones para el 2018´´. Como se lee, énfasis en los acuerdos del 2014, o sea, los dirigentes firmaron algo que no se ha cumplido durante los últimos 3 años, desviando la discusión que convoca cada fin de año a los trabajadores del SP.

Es por estas disputas que en la interna de las Confederaciones han surgido voces críticas que se han visto obligados a llamar a paro como inicialmente la CONFUSAM V Región que se desplegó, incluso, tomando distancia del maturanismo que llamaba a la "unidad en la acción. Posteriormente, en una tardía escalada en la movilización, la CONFUSAM, se vio presionada para ejecutar un paro de 48 horas.

Esto, porque se volvió insostenible la unidad dentro de la mesa, donde al interior de la misma primaran los votos de dirigentes pro NM, reflejado en el discurso del presidente de la ANEF, Carlos Insunza Rojas (militante del PC), que señaló en televisión que "hay una disposición a negociar por parte del gobierno". Claro, después de 3 semanas y bajándose a un 4.5% frente a un gobierno que propone un 2.0% de reajuste o un 2.1 si la mesa se baja a un 4% (0.1% para nosotros si bajamos 0.5% en nuestras expectativas), dejando en claro el negociar a toda costa sin llamar a movilizarse para recuperar nuestro poder adquisitivo y mejorar nuestra situación.

Desde la Coordinadora de Hospitales Bases (no confederado ni federados) hicimos un llamado a rechazar esta negociación entreguista y a depositar la confianza en nuestras fuerzas como trabajadores del Sector Público, sin escatimar en las repercusiones electorales que tanto resguarda parte de la Mesa. Y, además. hacemos un llamado a exigir un verdadero Plan de Negociación y Movilización para luchar por nuestros derechos e intereses, cuestión que hoy está muy lejos de las intenciones de la MSP.






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