Política Internacional

#BLACKLIVESMATTER

Racismo y brutalidad policial en EE. UU.: el mismo enemigo de afroamericanos y latinos

Bajo la pandemia empeoró la situación de la comunidad negra y latina. Crece la movilización multiétnica contra la segregación y la brutalidad policial que sufren los afroamericanos.

Pablo Oprinari

Ciudad de México / @POprinari

Miércoles 3 de junio | 11:55

El brutal asesinato de George Floyd a manos de cuatro policías de la ciudad de Minneapolis sacudió el mundo. Despertó una verdadera revuelta social que se ha extendido nacionalmente, encabezada por la población negra, junto a miles de jóvenes y trabajadores blancos, latinos y de otras minorías étnicas.

Al grito de #BlackLivesMatter, el levantamiento popular se orienta contra la brutalidad policial y el racismo contra los negros, que es parte estructural del estado imperialista yanqui. Va contra los asesinatos de afroamericanos a manos de la policía, pero también -como han dicho muchos manifestantes- contra 300 años de opresión racial y una clase dominante que tiene en su ADN el esclavismo.

Las revueltas antirracistas y por los derechos exigidos por el movimiento negro han sido en las últimas décadas de los procesos más explosivos en la realidad estadounidense y han enfrentado por igual a administraciones demócratas y republicanas.

Como planteamos aquí, bajo el gobierno de Donald Trump, el racismo estructural se agravó -expresado en multiples expresiones de odio contra los afroamericanos-. Y hoy se potencia bajo el coronavirus, donde la mayoría de las víctimas son negras, pobres y de otras minorías étnicas.

Racismo y brutalidad policial contra negros y latinos

La terrible situación que enfrentan los afroamericanos en Estados Unidos desnuda el carácter racista del estado imperialista, del sistema político y sus instituciones. Los negros tienen 3 veces más posibilidades de ser asesinados por la policía que los blancos. Luego de ellos, los latinos son la segunda minoría que sufre la brutalidad policial en carne propia.

La segregación racista -cuya mayor expresión reciente son las acciones de la Casa Blanca y las declaraciones de Trump contra los migrantes-, también se abate sobre ellos.

Como en el caso de los afroamericanos, los asesinatos de latinos a manos de la policía se dan en una proporción más alta que el peso poblacional que hoy tienen. Los inmigrantes indocumentados son el sector más vulnerable. La amenaza de la deportación los hace sujeto de agresiones policiales -las cuales la mayoría de las veces no denuncian por su propia situación migratoria- así como de extorsión y abuso sexual.

Los migrantes -que en su mayoría son mexicanos, junto a centroamericanos y caribeños- son perseguidos, encerrados en cárceles migratorias y deportados por miles. Desde que inició la pandemia, Estados Unidos deportó más de 27 mil mexicanos, una acción verdaderamente criminal que puso en riesgo a los mismos y a las comunidades que los recibieron, al provenir del epicentro del covid-19.

Junto a los afroamericanos, los latinos son una de las minorías que más duramente se vio afectada por la pandemia. Miles de infectados y de muertos, como resultado de la situación de pobreza y de precarización laboral en la que se encuentran.

Además, los migrantes no recibieron ninguna ayuda estatal para enfrentar el desempleo creciente. Y encima de todo, como los negros, los latinos son quienes ocupan, en medio de la pandemia, los puestos de trabajo esenciales más precarios. Por ejemplo, son la mayoría de la fuerza de trabajo de las empacadoras de carne -que Trump presionó para que continuaran trabajando- o como jornaleros agrícolas. Son negros y latinos quienes trabajan en Amazon y en los grandes supermercados, con salarios miserables y miles de casos de contagio. Juntos, son la sal de la tierra. Junto al resto de clase obrera multiétnica estadounidense, mueven los resortes fundamentales de la economía.

Movilización multiétnica por justicia para George Floyd

En las calles de decenas de ciudades de Estados Unidos se hace notar la indignación popular. Y allí, muchos latinos se han sumado a la revuelta que encabezan los afroamericanos junto a muchos jóvenes y trabajadores blancos. Crece la solidaridad y se desarrolla en una movilización multiétnica que se expresa en rabia y que empieza a superar las operaciones ideológicas y políticas de la clase dominante para mantenerlos divididos.

“Ha sido demasiado lo que hemos aguantado y se refleja no solo con la muerte de este hombre sino con la muertes de muchos. Y no solo afroamericanos sino también inmigrantes y yo misma como afrolatina y afrocaribeña me identifico con mis hermanos y hermanas allá afuera” decía una participante de la protesta en Harlem, Nueva York.

De forma similar, representantes de organizaciones activistas latinas emitieron un comunicado que decía:

Como miembros de la comunidad latina que ha sufrido el dolor devastador de tener personas cercanas asesinadas por la policía, incluidas el ICE [Servicio de Inmigración y Control de Aduanas] y CBP [Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza], en manos de una violencia brutal policial que sistemáticamente apunta hacia ellos y extermina la vida, decimos de forma inequívoca, ¡Las vidas negras importan!

La solidaridad de los trabajadores y jóvenes latinos con sus hermanas y hermanos negros es fundamental. Se trata de soldar una poderosa unidad, con la clase trabajadora multiétnica al frente, independiente de los partidos de la burguesía imperialista, y avanzar en una perspectiva de lucha consciente y frontal contra el capitalismo y los explotadores.

Como dice Left Voice “Tenemos que construir un movimiento de masas en las calles y desde los lugares de trabajo para atacar con un solo puño la brutalidad policial racista. Esto significa unir el movimiento por la justicia con la lucha de los trabajadores esenciales que se movilizan para protegerse frente a la pandemia; significa exigir que los sindicatos asuman y lideren la lucha contra la violencia policial.”

Si matan a uno de los nuestros, todos nos rebelamos: ¡Justicia para George Floyd!

El estado imperialista y racista, que segrega y asesina a los afroamericanos, es el mismo que en la frontera persigue a los migrantes de Centroamérica, México y el Caribe, y los deporta. Es el mismo que oprime a México, que ataca a Cuba y Venezuela, y a los demás países de América Latina.

Por eso es fundamental una perspectiva antiimperialista e internacionalista a ambos lados de la frontera, para unir lo que los capitalistas y sus gobiernos quieren mantener divididos. Desde aquí, desde el país que los imperialistas consideran su patio trasero, también decimos con fuerza, junto a los miles de jóvenes y trabajadores negros, latinos y blancos que se levantan en Estados Unidos, las vidas negras importan.







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