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EDUCACIÓN

Racismo en las aulas: “Eres un ilegal, fuera de mi escuela”

Esta es la frase que más 200 niños y niñas de Melilla escuchan cada vez que sus familias intentan escolarizarlos en un colegio público del Estado español.

Jorge Calderón

Historiador y Profesor de Secundaria, Zaragoza

Miércoles 18 de abril | 18:14

A las familias de estos menores de edad se les exigen que presenten el registro del padrón municipal, que demuestre que están inscritos en el mismo, para poder acceder a una plaza en un colegio público. Esto que puede parecer un mero formalismo legal, supone un gran problema en Melilla, ciudad frontera.

Aquí hay una enorme población que se encuentra en un limbo documental y, pese a tener tarjeta sanitaria, no tiene padrón. Esto ocurre porque en esta ciudad autónoma, al igual que en Ceuta, es de los pocos lugares del país que para poder inscribirse en este registro municipal piden un permiso de residencia o de trabajo. Al no tener este permiso, estos trabajadores y trabajadoras marroquís lo solicitan, pero para ello les piden el padrón municipal, antes denegado, es decir un “círculo vicioso” o “limbo legal” administrativo.

Hay que recordar que la mayoría de estos niños y niños son ya nacidos en Melilla, pero al ser de padres “ilegales” se les niega a los menores un derecho básico como es el de la escolarización. Sus padres y madres son marroquíes que viven en la ciudad autónoma de forma irregular porque, aunque tienen permiso para trabajar, hacer compras o buscar empleo en la localidad española, no pueden dormir en Melilla.

Esta situación incumple incluso la ya absolutamente injusta y racista Ley de Extranjería estatal e incluso la Ley Orgánica del Menor que establece que todo menor que se encuentre en el Estado español puede acceder a un colegio público, independientemente de su estatus administrativo.

Esta injusta e intolerable situación lleva siendo denunciada desde prácticamente el inicio de curso por estos padres y madres melillenses. Hace unas pocas semanas un grupo de padres y ciudadanos melillenses lanzaron una recogida de firmas desesperados después de varios meses de protestas y peticiones solicitando que se asegure la escolarización de estos menores de edad.

Esta problemática no es nueva, ya que lleva dándose desde hace décadas en estas ciudades “españolas” en suelo marroquí. Ya en 2015 una madre llamada Amina denunciaba como le prometieron hace un año que su hija podría ir al colegio pero, un curso más, se ha visto obligada a llevarla cada mañana a las clases extraoficiales impartidas por una ONG para que reciba alguna formación. Mi hija me pregunta: “por qué su prima puede ir al colegio y ella no”, relataba con angustia.

Ceuta y Melilla: Un “infierno” para cientos de niños

Por desgracia, esta negativa a ser escolarizados no es el único obstáculo al que se enfrentan muchos niños y niñas de familias marroquís o de otras nacionalidades en estas ciudades autónomas. Como llevan años denunciando las ONGs y diversos colectivos sociales y políticos de izquierdas, en ambas ciudades, más de 600 menores están hacinados en centros de acogida, más de 100 viviendo abandonados en la calle y alrededor de 200 residentes con sus familias sin escolarizar.

Son los llamados Menores no Acompañados (MENA). Son chicos y chicas que llegan solos por los pasos fronterizos, normalmente colándose entre las grandes aglomeraciones que se forman en las horas punta o escondidos en coches. Algunos recorren miles de kilómetros para lograrlo, desde Argelia o el África Subsahariana, en busca de mejor vida y quienes les han tratado añaden que muchas veces huyendo de infiernos de maltrato, hambre o abusos.

Esta dramática situación se conoció de forma masiva al salir a la luz hace unas semanas un reportaje, en los que se veían las insalubres y nefastas condiciones que tenían que soportan en el centro de menores “La Purísima” de Melilla. En el mismo se veía a los niños durmiendo hacinados en colchones en el suelo, rodeados de una gran suciedad, humedad y falta de higiene.

Ante esta realidad, muchos menores se niegan a ir a este centro y duermen en la calle, donde la situación no es mucho mejor. Aquí se exponen a todo tipo de riesgos: mafias, drogas, alcohol, enfermedades, peleas, prostitución, redes de pederastia y por supuesto al hostigamiento constante, con maltratos fiscos incluidos, de las fuerzas del orden.

Ningún ser humano es ilegal

Esta trágica realidad que viven estos menores es consecuencia directa de las racistas leyes de extranjería aprobadas y aplicadas, con toda su dureza, tanto por el PP como el PSOE. Del cierre de fronteras y la violencia ejercida en las mismas por estos partidos, que obligan a estos personas que solo buscan huir de la miseria, el hambre o la guerra de sus país, y que deben jugarse la vida, o sino su propio cuerpo, con las temidas y afiladas concertinas para lograr un futuro mejor.

Por todo ello pedimos el fin de toda ley de extranjería, del control represivo en las fronteras, el cierre de todos los CIES o centros de menores, donde son maltratados y hacinados. Todo el mundo tiene derecho a tener un futuro mejor venga de donde venga y a no sufrir ningún tipo de exclusión en función de su procedencia, color de piel, etc.







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