Géneros y Sexualidades

ENTREVISTA

Quimey Ramos: “Ser docente trans en este lugar del mundo es muy disruptivo”

Un día se presentó ante sus estudiantes con una nueva identidad y anunció su nuevo nombre. Hace semanas fue “noticia” para los grandes medios. Aquí, una conversación distinta.

María Díaz Reck

Docente y congresal de Suteba La Plata

Valentina Litt

Trabajadora estatal | La Plata

Lunes 16 de octubre | 12:17


Quimey Ramos: “Ser docente trans en este lugar del mundo es muy disruptivo” - YouTube

Hace un par de semanas, varias crónicas periodísticas hablaron de Quimey Ramos, la profesora de inglés de La Plata que había decidido vivir acorde a su identidad autopercibida. A los 22 años dio un paso que mucha gente no se anima a dar en toda una vida. la Izquierda Diario quiso hablar con ella. Esperó que baje la espuma de Quimey como “noticia” y poder conversar con mayor tranquilidad y perspectiva.

Ni bien comienza la charla Quimey ya lanza una definición. “Es muy importante darse cuenta que una es sujeta, más cuando una es una femineidad. Es muy difícil, son muchas presiones sociales y una también es una disidencia sexual”, explica cuando habla de su transición personal.

Su nombre, que en mapuche significa lindo, bello, hermoso (aunque sin género, válido para varones y mujeres), parece una marca de origen. Porque aunque reconoce estar atravesada “por múltiples factores exteriores, materiales”, ella tomó conciencia de que, dentro de sus posibilidades, “iba a elegir vivir lo mejor que pudiera y siendo lo más actora de mi vida posible. Y esto me lo dieron el feminismo y el activismo dentro de la disidencia sexual”, remata.

La charla estará entonces guiada por esa autodefinición y autorreafirmación de Quimey, profesora de inglés, sujeta y decidida a ser lo más feliz que pueda. “A muchas personas nos falta sabernos con esa capacidad de, dentro de las posibilidades, plantarnos contra todo. Quiero ser feliz y punto. Voy a vivir mi vida felizmente”, promete.

La joven que decidió transformarse en lo que quería anda en bicicleta por la ciudad de La Plata. Así llegó al encuentro con La Izquierda Diario, puntual pero agitada.

Transformaciones

Las dudas de Quimey sobre cómo se tomaría dentro de su entorno laboral y social el cambio al que estaba decidida, no pudieron más que sus convicciones. Todo fue cuestión de tiempo. Y de saber que cuando haya que explicarle algo a los que no entiendan, se hará pacientemente.

¿Cómo fue el proceso en la escuela, cómo fue ese día?

  •  Estuvo muy bueno. Dentro de las miles de posibilidades que me imaginé, no imaginaba la importancia de ser docente y trans en este contexto, en este lugar del mundo.

    Ese día yo entré al comedor de la escuela y las maestras me acompañaron pidiendo un poco de silencio, aunque no fue necesario porque las chicas y los chicos estaban interesados en saber qué pasaba y bueno, les dije: ustedes me conocieron como el profe Tomás, ahora soy la Profe Quimey, eso significa que soy una mujer trans, yo elijo ser una mujer y es algo muy importante hacerles saber que esto es algo que se puede elegir. Que cada quien elige la identidad que desea llevar, porque las identidades se construyen y que yo lo hago para ser feliz. Y las chicas y los chicos lo recibieron superbién.

    ¿Qué fue lo primero que te transmitieron tus estudiantes?

  •  La población con la que yo trabajo es muy vulnerada. Fue muy interesante darme cuenta que sabían cómo tratarme, habían visto ya a otras personas trans, habían tenido contacto directo y ya tenían una empatía. En otros sectores sentí una dificultad para tratar conmigo... las dificultades para tratar con una otredad.

    ¿Te referís a los sectores más de clase media?

  •  Claro. Mirá, cuando asumí mi condición lo hice de forma militante, entendiendo también que estamos en un contexto; que la mera existencia en una institución, en el sistema formal de educación de una persona trans, es disruptiva.

    Porque está planteando un paradigma distinto, está planteando que existen sistemas de opresión, así como existe el capitalismo, existe la heteronorma y que lo normal es ser hombre o mujer heterosexual y biológico, y todo lo que se separa de eso está en otra condición absoluta. Entonces el hecho de estar en la escuela es disruptivo, porque estamos visibilizándonos.

    El hecho de que yo exista, que las chicas y los chicos de la escuela lo hayan compartido conmigo implica en el futuro un montón de cosas, implica un imaginario directo de cómo es una persona trans. La mayor parte de la clase media no ha tratado directamente con una persona trans nunca.

    Igualdad ante la ley no es la igualdad ante la vida

    Recientemente el arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, estableció la negativa de la aplicación de la Educación Sexual Integral (ESI) en las escuelas confesionales. Además de generar una enorme polémica esa orden choca de frente con la realidad que se vive en toda la sociedad, se tenga o no alguna creencia religiosa.

  •  Aguer no sólo no está cumpliendo con la ESI sino que no está cumpliendo con la Ley de Identidad de Género. El no permitir hablar de identidad de género es ir directamente contra una ley que existe para todas las personas que vivimos en este país, que la identidad de género es autopercibida.

    El plano de la ley no es el plano de la realidad

  •  Claro que no. Las pocas leyes que tenemos, que pudimos conseguir, son batallas sociales inmensas para tener algo de que agarrarnos, que nos avale.

    No se las vamos a dejar tan fácil bajo ningún gobierno. Vamos a seguir ocupando cada vez más lugares aunque no quieran, nosotras estamos en una instancia de postergación muy grande que habla de una superopresión. Si hay algo que le ha sobrado al movimiento trans-travesti es ingenio para sobrevivir durante décadas y a pesar de la marginalidad construirse hasta dónde estamos hoy en día.

    ¿Qué pensás de la ESI?

  •  Pienso que tiene una visión donde se contempla la diversidad pero no contempla las opresiones. Hay identidades que tienen más privilegios y otras que no. Hay una identidad muy privilegiada que es la de varón heterosexual biológico y después todas las demás identidades por distintas razones y contextos son oprimidas. Entonces hablar de diversidad y disidencia es más apropiado, en este sentido la ESI puede tener un carácter más crítico.

    La ESI toma la diversidad. Pero habla mucho de nenes y de nenas. Está la contemplación de que hay que respetar a lo diferente. Pero lo “normal”, lo normativo es que haya nenes y nenas. Estos son planteos que son supernecesarios, materiales que hay que sacarles mucho más provecho.

    ¿Cómo ves la cuestión del Cupo Laboral y su implementación?

  •  Para mí está muy verde. Es una instancia necesaria, necesitamos ganar la ley en el sentido de que se cumpla absolutamente, hay muchas discusiones en relación a las leyes. Ésta es una ley que viene a reconocer una desigualdad social, la necesidad de que haya un cupo. Porque socialmente este sistema nos expulsa sistemáticamente.

    Pero son herramientas que hay que luchar porque se implementen. Aunque vamos a seguir teniendo un montón de límites, por ejemplo con el argumento de la falta de “idoneidad” nos dejan afuera de los laburos. Yo quiero personas trans en todos los espacios, en dependencias del Estado, en los comercios.

    ¿Y cómo ves a la sociedad, más allá de las leyes?

  •  Creo que también tenemos que hacernos cargo de los cambios que queremos en nuestros entornos, porque si esta lucha no nos la apropiamos es como que no vamos a llegar. Hay que hacerse cargo de que el machismo y el patriarcado son un gran colador por el que pasamos todas las personas. Y estar en contra realmente de esto es querer militar contra este sistema que nos oprime tanto. Es hacerse cargo de todo lo que a una la atraviesa, por eso comencé la entrevista marcando que como sujeta de cambio, hay una necesidad de que esta pelea sea colectiva.

    Nada saldado

    Quimey conoció ya muchos estudios de televisión, habló por muchos micrófonos y su imagen ya es conocida socialmente. Recibe muchos mensajes de aliento y fuerza. Pero también ser “noticia” por lo “raro” y no heteronormativo puede exponerla a algún que otro desagrado.

    ¿Recibiste algún maltrato en los grandes medios?

  •  Pienso que lo que me dijo Santiago del Moro fue supercínico.

    ¿Qué te dijo?

  •  Me dijo “¿no te parece que está saldado?” Yo digo, hablemos de otros términos que están asociados en nuestra sociedad como las minorías. Porque por supuesto que una va a ser una minoría si no supera una franja etaria de 35 años. Por supuesto que una va a ser una minoría si te tenés que enfrentar a un montón de prejuicios sociales para poder ser. Por supuesto que no podemos salir a la calle por miedo al maltrato por cómo nos vemos o cómo nos manifestamos. Por supuesto que vamos a ser pocas y pocos.

    Básicamente la lucha es día a día en todos los terrenos

  •  Es que me parece que no se puede ser ingenua cuando algo es un destino social. Las mujeres nacidas biológicamente pudieron cuestionarse que su destino no fuera únicamente ser amas de casa hace más de 50 años y nosotras estamos diciendo ahora que no va a ser nuestro destino o el único el trabajo sexual.

    Por eso tenemos que conseguir llegar a los medios, hacer públicas nuestras vivencias, no alcanza con dos, no alcanza con Florencia de la V y Lizzi Tagliani.

    Entonces no está saldado nada

  •  Y no. No está saldado como dice Santiago del Moro. Va a estar saldado cuando tengamos las mismas posibilidades.

    Colaboración: Natalia Pagano
    Registro audiovisual: Agostina Orellana


    En una nueva entrega La Izquierda Diario reproducirá un diálogo entre Quimey y Gonzalo, el niño trans que libró una pelea para ser atendido en el Hospital de Niños de La Plata








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