Política

RENUNCIA DE FUNCIONARIOS

Quilmes picante: crisis en el gabinete de Martiniano Molina

El viernes pasado renunciaron al gabinete municipal de Quilmes el secretario de Seguridad, Federico Peña, y el secretario de Gobierno, Fernando Pérez, quien sorpresivamente volvió al cargo este lunes. Una sorda disputa entre el radicalismo y los Molina cuando “el cocinero” más necesita de sus aliados para lanzar una nueva andanada de despidos.

Carla Lacorte

Integrante del CeProDH | Dirigente del PTS

Martes 2 de febrero de 2016 | Edición del día

En apenas unas horas la intendencia de Martiniano Molina sufrió dos bajas. Primero fue el secretario de Seguridad Federico Peña, un funcionario “importado” del PRO porteño, quien salió “elegantemente” anunciando su pase al gobierno de la provincia, pero que cargaba ya con duras críticas a su gestión. Vaya como dato, por ejemplo, que en sus primeros días a cargo del área se produjo una razzia digna de la dictadura contra un festival de hip hop que se realizaba en Quilmes Oeste.

Pero la renuncia que más revuelo provocó fue la del secretario de Gobierno y Derechos Humanos Fernando Pérez. Éste, que también es diputado provincial por el radicalismo en franca contradicción con las leyes votadas recientemente por Cambiemos, anunció su renuncia sorpresivamente en la tarde del viernes. El único argumento para explicar su salida, que trascendió off the record, fue de “fuertes internas por el incumplimiento de acuerdos políticos y poco margen de juego (para Pérez)”. Traducido a la cruda realidad: en Quilmes el radicalismo, aunque tiene más peso que en otros distritos en el gabinete, no está conforme con el reparto de poder a nivel municipal. A esto se sumó el anuncio de Martiniano de nombrar a su hermano como Secretario General de la Intendencia, cuestión que Pérez interpretó como una nueva avanzada sobre su área.

En este marco el dirigente radical pegó el portazo. La reacción de Martiniano fue pedirle que se quedara, mientras Pérez se mantenía indeclinable y se iniciaban todo tipo de operaciones. Versiones periodísticas señalan que, mientras tanto, el radicalismo reclamaba nuevos puestos a cambio de la vuelta de su dirigente. Al mismo tiempo se destaparon “varias ollas” y numerosos medios comenzaron a anunciar otras futuras bajas de funcionarios de Martiniano ligados a Aníbal Fernández y al Barba Gutiérrez.

Pero en medio de la incertidumbre, este lunes el gobierno municipal sacó un comunicado donde se informa la continuidad de Pérez, con foto incluida. En los próximos días se sabrá por cuánto tiempo y bajo qué condiciones.

Lo cierto es que la crisis con el radicalismo llegó para quedarse. Y la UCR no está sola, ya que está aliada a sectores peronistas como el representado por el senador Schiavo, una relación que viene de la época en que ambos sectores “le prestaron” su estructura quilmeña al hoy inhallable Francisco De Narváez.

Martiniano Molina, quien junto con el intendente Garro de La Plata y otros del FpV aplicó uno de los ajustes más brutales contra los municipales a principios de enero, hoy necesita de sus aliados para sostenerse en el poder e intentar una nueva ronda de despidos masivos que tiene anunciada para marzo, con la excusa de la revisión de los contratos de los trabajadores.

Aparentemente, el problema es seguido también por las autoridades nacionales, que temen que una profundización de la crisis pueda afectar la imagen del PRO.







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