Política Bolivia

OPINIÓN: SUMAS QUE RESTAN

¿Quiénes son los enemigos del TIPNIS?

La abrogación de la ley de intangibilidad del TIPNIS y la aprobación de una norma para habilitar carretera y obras en la región pone en evidencia el común acuerdo de oficialistas y opositores de pisotear los derechos indígenas.

Javo Ferreira

Bolivia

Jueves 21 de septiembre | 13:59

Foto: Myles McCormick

La reciente abrogación de la ley 180 y la aprobación del avance de la carretera, por parte del MAS y Evo Morales, inaugura el segundo round de la pelea ganada por los pueblos indígenas del TIPNIS el año 2011. Como se recordará en aquella oportunidad la construcción de una carretera que buscaba atravesar el TIPNIS sin haber consultado a los pueblos Trinitario-Moceten, Yuracaré y Chimanes provocó la resistencia indígena y la IX marcha. La hostilidad de los cocaleros afines al partido de gobierno, la intransigencia gubernamental y la salvaje represión policial en Chaparina detonaron una de las muestras de solidaridad popular con la lucha del TIPNIS que el gobierno tuvo que retroceder en sus afanes colonizadores de la región aprobando la mencionada ley, hoy abrogada.

Es evidente que el MAS, lejos de tener un serio y sostenible plan de industrialización nacional que sea independiente del imperialismo y al servicio de las grandes mayorías nacionales, más bien ha reforzado un modelo extractivista violando no sólo derechos de las y los trabajadores sino como en este caso, el derecho a la autodeterminación de los pueblos indígenas originarios. La carretera por el TIPNIS es parte de un ambicioso programa de integración nacional, el IRSA II, formado por más de 400 proyectos de carreteras e infraestructura que busca articular y facilitar el transporte de mercancías entre el pacifico y el atlántico. Este ambicioso plan solo considera a Bolivia como lugar de tránsito, es decir un rol de proveedor de servicios para las grandes trasnacionales que comercian con China y más en general ubicadas en los dos océanos. Pero además de estar en función de los intereses de las grandes trasnacionales, estos proyectos tienden a violentar y degradar aún más los derechos de los habitantes de los pueblos indígenas sobre sus territorios, que hoy son una fuente estratégica de agua y poseedores de enormes recursos en biodiversidad que se pondrían en peligro al quebrar el delicado equilibrio eco ambiental del territorio indígena. Evo Morales está justificando esta política con el argumento que las casi 14000 personas de los pueblos indígenas de la región no cuentan con servicios de agua potable, salud, educación, electricidad e incluso fuentes laborales que les permitan mejorar su calidad de vida. Todo esto es real, y es no solo un legado de los más de 10 años de gobierno del MAS y sus anteriores aliados como SOL.BO sino también de las dos décadas de gobiernos de la democracia pactada (PODEMOS, MIR, UCS, MNR, ADN, NFR, UN, Demócratas y otros menores) que nunca hicieron nada para proveer mejores condiciones de vida a las comunidades indígenas de esta zona; hoy impunemente recogen ese argumento a condición de que acepten el paso de la carretera. Sin embargo, pese al discurso oficial que pretende justificar la carretera con tan “nobles” argumentos, estos se caen al ver el trazado de la misma, la cual atraviesa el TIPNIS, pero a 50 km por lo menos de la comunidad más cercana, es decir, la misma no esta pensada ni en la salud ni en la educación de los pobladores. Evo Morales y el MAS se han convertido en los primeros impulsores de la colonización del TIPNIS al servicio de las trasnacionales y de los empresarios ganaderos del Beni y en la principal pieza encaminada a destruir una de las reservas ecológicas más importantes no solo de Bolivia sino del cono sur latinoamericano - amazónico.

Los portadores de la llamada “agenda 21F”

Un eslogan recurrente en varios de los integrantes de los colectivos en defensa del TIPNIS, era el de “Bolivia dijo NO” y el 21F es su distintivo. Sin embargo, ¿qué tiene que ver la defensa del TIPNIS con la agenda electoral del 2019 a la que hace referencia el “21F”? poco y nada.

Detrás del slogan del 21F y de la agenda a la que hace referencia se han agrupado todos aquellos que pretenden oponerse al MAS para impedir que Evo Morales sea candidato en las elecciones nacionales del 2019. Es decir, no solo están detrás de la “combativa” agenda los militantes de la vieja ADN agrupados con Tuto Quiroga y PODEMOS, están los miristas que acaban de anunciar en boca del tránsfuga Jaime Paz Zamora un nuevo partido con ese nombre, y los “demócratas” del Oriente, profesionales en la misógina y discriminación de indígenas, está UN de Doria Medina e incluso hasta marxistas confundidos como el POR que engrosan la abultada agenda. Salvo el POR, todos estos ya han sido parte de gobiernos anteriores y hemos visto no solo en el abandono en que han dejado a los pueblos del TIPNIS sino que toda su lógica productiva se ha basado en la entrega de los recursos naturales y la subordinación del país a los designios de las trasnacionales, como fue las suscripción del programa IIRSA en sus respectivos gobiernos. Hoy usan las banderas del TIPNIS de manera demagógica para posicionarse electoralmente. Sin embargo, el posicionamiento de estos individuos y partidos detrás de las demandas del TIPNIS lo único que hace es debilitar la lucha por la defensa del territorio. Salvo a reducidos grupos de clases medias, para la gran mayoría de la población, es decir para la gran mayoría que sí se moviliza, pueden pararle la mano al MAS como sucedió el 2011. La presencia de Tuto Quiroga, Doria Medina y otros rancios exponentes neoliberales, lo único que provoca es desconfianza y debilita la movilización de los pueblos indígenas del TIPNIS.

Debemos impedir que estos sectores afines a viejos y rancios neoliberales, ocupen la dirección de la lucha por el TIPNIS para evitar su debilitamiento. Solo la unidad de los del TIPNIS con los campesinos indígenas de Achacachi, junto a la COB y sectores que vayan tomando distancia del gobierno, puede fortalecer la movilización y la lucha de los pueblos indígenas, exigiendo no solo el respeto al territorio sino los mecanismos que permitan resolver los problemas de salud, educación y trabajo sin afectar y destruir las fuentes de agua y vida que representan los más de 1 millón de hectáreas verdes del TIPNIS.






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