FRANCIA

Quiénes son los "chalecos amarillos" que tienen en vilo al gobierno de Francia

La columna internacional de “El Círculo Rojo”, programa de La Izquierda Diario en Radio con Vos, repasa las claves para entender la situación en Francia.

Diego Sacchi

@sac_diego

Martes 4 de diciembre | 00:00

En su columna Diego Sacchi repasa quiénes son y por qué se movilizan los "chalecos amarillos" que por segundo sábado tomaron París.

La “ciudad luz” se iluminó por el fuego de las barricadas alrededor del Arco del Triunfo y Champs Elyssés, una de las principales avenidas de París, lo que marca un cambio en donde se dan las protestas ya que en el Mayo Francés del 68 y en otros anteriores, no se habían dado en una zona tan importante batallas como las que se vieron.

Durante varias horas los cuerpos especiales de la policía francesa tuvieron que retroceder ante la resistencia contra la represión de los “chalecos amarillos”, que nuevamente se movilizaron en París y en las principales ciudades del país, que comenzó en rechazó al aumento del combustible que impuso Macron pero que ya comienza a expresar demandas que van más allá de las iniciales.

Qué son los chalecos amarillos

Se los conoce como “chalecos amarillos” porque decidieron usar las prendas fosforescentes que debe usar todo automovilista francés en caso de incidente en una carretera, para identificarse en las movilizaciones.

El movimiento está formado mayoritariamente por la clase obrera blanca que se pauperiza producto de la desindustrialización relativa de Francia desde 1980. La globalización, con la relocalización en otros países de parte de la industria francesa fue generando que sectores de la clase obrera francesa se vayan pauperizando.

Son esos trabajadores junto a sectores medios como profesiones independientes así como en menor medida pequeños patrones, es decir, sectores que forman, podríamos decir, una clase media empobrecida los que componen este movimiento que tiene un detalle muy importante: nadie lo pude prever porque surge sin contención de los partidos políticos tradicionales.

Este domingo el presidente francés Macron volvió a París y visito la zona de los enfrentamientos en Champs Elyssés y le hizo un pedido al Primer Ministro francés para que se reúna con los sectores que representan a los “chalecos amarillos”. Ante esa posible reunión un sector de los manifestantes ha pedido que la misma se transmita en directo por Facebook.

Lo que no está claro es que puede proponer el gobierno para calmar las movilizaciones sin que quede como un retroceso en su plan de reformas contra los trabajadores más amplio, reformas que fueron elogiadas por el presidente argentino cuando dijo durante la cumbre del G20 que la reforma laboral francesa era un ejemplo a seguir en Argentina. Ese plan de conjunto de Macron viene favoreciendo a los ricos mientras ataca los derechos de los trabajadores, jubilados, la educación, etc.

Hacia donde puede dirigirse el movimiento y las movilizaciones

Lo primero para definir es que se trata de un movimiento policlasista, con un gran componente de trabajadores blancos del interior de Francia, que tienen demandas que hoy centralmente se dirigen contra el gobierno. Algunos análistas comparan al movimiento con la huelga de los camioneros en Brasil que fue encabezada por sectores de la patronal del transporte, en el caso de Francia no se da eso.

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El otro punto es hacia donde puede ir el movimiento. Algunos diarios y analistas insisten en que podría decantar en un movimiento similar al M5S (Movimiento Cinco Estrellas) de Italia, que se denomina como de “derecha populista”. Es una posibilidad que no se puede negar pero que depende de como se desarrolle el movimiento.

Hoy lo que marca la “agenda” de los chalecos amarillos es la movilización, es un movimiento activo que despierta solidaridad como se pudo ver con los estudiantes que liberaron peajes en apoyo al reclamo. Esa simpatía y solidaridad que despiertan las demandas de los “chalecos amarillos” se muestra en el apoyo del 80% de la población, lo que hace difícil que salga inmediatamente de la calle.

Por otro lado también es difícil para Macron retroceder rápidamente de las medidas que tomo sin salir dañado.

En este sentido todavía la situación está abierta y hay un rol muy importante de las direcciones sindicales para que no avance la movilización. Eso se gráfico el sábado: mientras se daba la movilización y la resistencia a la represión policíal por parte de los “chalecos amarillos”, la dirección de la CGT había llamado a un acto en otra zona de París y en ningún momento se propuso coordinar las manifestaciones.

Lo importante a destacar es que estas manifestaciones y las escenas que se vieron en París ya significan un golpe muy duro para Macron, que se presenta como un gobierno fuerte que llegaba después de la crisis del Partido Socialista y de los partidos franceses tradicionales, y comienza a mostrar un cambio en la situación francesa.







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