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CINE Y DERECHOS HUMANOS

¿Quién mató a Luciano Arruga? Las preguntas de un documental

Se estrenó ¿Quién mató a mi hermano? El film de Ana Fraile y Lucas Scavino pone el acento en la búsqueda de la familia del joven de La Matanza, desaparecido en 2009 y cuyo cadáver fue hallado como NN en Chacarita.

Daniel Satur

@saturnetroc

Viernes 27 de septiembre | 10:30

Imagen Pulpo Films

La pregunta del título del documental dirigido por Ana Fraile y Lucas Scavino (producido por Pulpo Films) es tan pertinente como interpeladora.

Quien la termina de ver, pese a que no todas las respuestas están contenidas en la trama audiovisual, tranquilamente puede concluir que quién mató al hermano de Vanesa Orieta no fue ni más ni menos que un entramado policial-político-judicial que no solo hizo desaparecer, mató y enterró anónimamente en el cementerio de La Chacarita al joven de 16 años, sino que aplica esos mismos métodos desde hace décadas, cual modus operandi permanente, sobre la población joven, trabajadora y pobre.

Que no todas las respuestas se encuentren explicitadas a lo largo de los 88 minutos de documental no va en detrimento de reconocer las coordenadas que llevan a esas explicaciones necesarias para entender la saña y la perversión que tanto la Policía Bonaerense como sus mandantes políticos y sus justificadores judiciales aplicaron sobre Luciano Arruga primero y sobre su familia después.

Precisamente el documental narra la lucha de la familia, especialmente de Vanesa (hermana mayor de Luciano), por dar con el paradero de su hermano y luego por averiguar quién o quiénes fueron los responsables de tanta barbarie. Una lucha que, lógicamente, no estuvo exenta de todo tipo de amenazas y amedrentamientos (incluyendo la quema del auto de Vanesa en junio de 2015).

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Foto página oficial del film
Foto página oficial del film

Tres escenarios hegemonizan la trama: el juicio oral y público realizado en La Matanza contra el agente de la Bonaerense Diego Torales, que finalizó con una condena a diez años de prisión por apremios y torturas; las movilizaciones callejeras en diversos lugares en reclamo de aparición con vida de Luciano, primero, y de juicio y castigo a sus asesinos y a los encubridores; y la Avenida General Paz y otras calles de La Matanza y Buenos Aires, casi todas filmadas de noche, recreando el probable derrotero de Luciano tras ser secuestrado, desaparecido, torturado y asesinado.

Torales es un protagonista particular del film. En setiembre de 2008 él fue quien atendió en el destacamento de Lomas del Mirador a Vanesa y su mamá Mónica Alegre. Lo hizo maltratándolas y negándoles información, hasta que ellas mismas pudieron ver a Luciano, pidiendo ayuda, detrás de una puerta que daba a la cocina del destacamento.

Era el mismo personal policial que le había “propuesto” a Arruga robar para ellos a cambio de dejarlo tranquilo y no hostigarlo. Luciano se negó, el hostigamiento se intensificó y el 31 de enero de 2009 Luciano desapareció.

Fue la lucha denodada de la familia, acompañada por personalidades defensoras de los derechos humanos y diversas organizaciones la que impidió que el caso pasara al olvido y la que, en definitiva, permitió que en octubre de 2014 los restos de Luciano fueran identificados en una fosa del cementerio porteño de La Chacarita.

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Como explican Fraile y Scavino, “a diferencia de lo que es comúnmente reconocido, la desaparición forzada de personas no es sólo una prerrogativa brutal de las dictaduras sino también un instrumento utilizado en los estados democráticos. El incumplimiento de leyes internacionales viola los derechos humanos fundamentales ocasionando grandes sufrimientos a las víctimas, sus familares y amigos”. Sin dudas ese concepto es una idea motora del documental.

Les directores agregan que “cuando Luciano Arruga desapareció en Argentina democrática en 2009, sus parientes, amigas y amigos enfrentaron al poder judicial, policial y político, hasta encontrarlo. Pese a innumerables adversidades y todo tipo de violencias lograron llegar a una parte de la verdad”.

El guión se completa con imágenes de Vanesa Orieta en Suiza, donde viajó acompañada por les realizadores para entrevistarse con representantes del Comité por el Derecho de los Niños de la ONU, que en 2010 había obligado al Estado Argentino a buscar, investigar y encontrar a Luciano (cosa que no sucedió sino solo por presión de quienes lucharon en las calles por verdad y justicia).

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Para Fraile y Scavino el film desarrolla “una narración que se corporiza y pasa a ser parte de la comunidad”, al punto que las imágenes de la General Paz de noche y solo con el ruido de autos que pasan “es la imagen de lo siniestro, como aquello cotidiano que se vuelve extraño”.

¿Quién mató a mi hermano? ya obtuvo el premio al mejor documental en el Festival Nacional de Cine y Video Documental de Rosario, el primer premio en el Festival Internacional de Cine de Derechos Humanos de Buenos Aires y una mención especial en la 21° edición del Bafici. A nivel internacional fue reconocido por el Global Campus of Human Rights y el Media Library Visions du Reel Industry 2019.

Desde este jueves ya se puede ver en el cine Gaumont de Buenos Aires, en el Cinema City General Paz, en los Showcase de Aedo y Córdoba, los Hoyts de Rosario y Quilmes, el Village Rosario y el Cinemark Mendoza. Para mayor info, se puede visitar la página oficial del film.







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